Club Social: 112º Aniversario de su fundación
Y como siempre… el Club está con las puertas abiertas para recibirnos
Mañana, lunes 4 de julio, el Club Social cumple su 112º Aniversario. En esa fecha, pero del 1904, se realizó la reunión en la Sociedad Fomento Educacional que dio como fruto la fundación de esta Institución. Hoy, en un lugar de privilegio de nuestra ciudad, continúa convocando por su belleza, por sus obras pictóricas, por su mobiliario, por sus espacios abiertos, balcones a una ciudad que ha crecido entre verdes y edificios. Gracias al esfuerzo de las diferentes comisiones y a un puñado de socios se mantiene vivo, cuidado, con sus puertas abiertas para recibirnos.
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Es posible que muchos guarden en la memoria nombres y días trascendentes poblados de las más variadas manifestaciones artísticas, conferencias, fiestas familiares, torneos de ajedrez, encuentros de amigos. Por esta razón, nuestra Hoja le rinde homenaje a través de los recuerdos, de las emociones de dos personas que lo han transitado y lo disfrutan desde diferentes épocas y vivencias, el Dr. Darío Crespo y el Prof. Daniel González Rebolledo."Un tiempo vivido que no se agota en el pasado" Se me solicita, como viejo militante del Club Social y en vísperas de celebrar sus 112 años de vida, que esboce un relato sobre algunas de las experiencias vividas en ésta vieja y prestigiosa Institución, emblemática en virtud de su destacada actividad cultural y social, y cuya expansión trascendió por cierto, su limitado ámbito societario. Mi contacto con el Club Social deviene originalmente y desde muy temprana edad, a través de mi padre Francisco Martín Crespo quién en tiempo ya lejano, fue como socio primero y presidente luego 1956-1958, un asiduo concurrente al señorial edificio inaugurado el 19 de febrero de 1909, cuando ya se había anticipado su fundación en 1904; orgullo arquitectónico que lo distinguió siempre, entre los Clubes Sociales de la Provincia y también del país, siendo ya adulto y retirado mi padre de aquella concurrencia cotidiana que conllevaba encuentros dialoguistas sobre aspectos de la mas diversa índole, me tocó a mi revivir aquella frecuentación paterna, primero como socio, luego como directivo durante las presidencias de Feliciano Rodríguez Vivanco (Chocho) en la década del 60 y finalmente como presidente en el período distante ya también de 1972-1976 y de estos tres estamentos y/o categorías, conservo hoy a través del largo tiempo transcurrido el primero de ellos, es decir mi vieja condición de socio, de manera que es fácil entender, que fueron muchos los episodios vividos en ésta querida Institución, emblemática como decía por su riquísima manifestación social y muy especialmente cultural, que tuvo sin duda como primera expresión trascendente, la gestión aquella que llevara a cabo esa inolvidable agrupación que operaba bajo la sigla de la GAC (Gualeguay Agrupación Cultural) décadas del 40 y 50 y que permitiera a la sociedad de Gualeguay disfrutar de los artistas e intelectuales mas prestigiosos del país y del mundo, concertistas, pianistas, arpistas, conferencistas, exhibiciones pictóricas de la mas alta calidad y a todo lo cual se sumaron las convocatorias sociales, comenzando por el acogimiento generoso, de recibir en sus salones a las promociones escolares secundarias que al tiempo de su bulliciosa recepción y despedida, iniciaban sin saberlo el camino de la montaña que es el camino de la vida para culminar con las celebraciones de fin de año y por supuesto la de del aniversario de su fundación, como ocurrirá ahora el próximo 8 de julio.El Club tuvo para adaptarsea los grandes cambios socialesy políticos ocurridos en el país y en el mundo.Evocando dentro de éste apretado relato de las experiencias que me tocaron vivir como presidente en una institución tan trascendente, apurada siempre por su escasez de recursos financieros para solventar el mantenimiento del vasto edificio y la realización de su rica vida cultural y social, no puedo menos que destacar ante todo, la capacidad que tuvo para adaptarse a los grandes cambios sociales y consiguientemente políticos ocurridos en el país y en el mundo, vividos a través de las sucesivas administraciones, siempre en el marco inclaudicable de respetar su carácter apolítico y plural, protagonizando siempre una generosa apertura, que tuvo en mi criterio dos tiempos fundamentales con una bisagra de por medio, el primero cuando se incorpora la actividad de lo que se conoció como el café del Club Social con sus juegos de mesa, billar y ajedrez, llevados a cabo en su salón de la esquina, reformado junto a su salón del bar, durante la gestión presidida por Feliciano Rodríguez Vivanco, y en gran medida solventado sus gastos con el aporte generoso de los nuevos asociados, actividades desarrolladas por la tarde y que fuera coincidente con el cierre definitivo de la histórica confitería El Águila de los hermanos Ricardo y Quinano Figueroa, pues la gran mayoría de ese grupo que asistía por la tarde a aquella confitería se trasladó al Club y el segundo, tiempo de apertura, ocurrirá cuando a partir de 1973, comenzó una actividad hasta entonces no desarrollada, como lo fue la actividad gastronómica y el restaurante del Club Social, que tuvo como pioneros a los hermanos Mario y Ramón Sánchez, y que resultó una experiencia exitosa, como lo prueba el hecho de no haber sufrido éste servicio interrupción alguna hasta la fecha, en que por rara coincidencia que no deja de ser paradojal, se encuentra actualmente con un servicio brillante a cargo de otros Sánchez esta vez padre e hijo Guillermo y Roberto Sánchez sin vinculo familiar con aquellos gestores fundacionales. Recuerdo como anécdota, mi empeño, compartido por las comisiones directivas que me acompañaron entonces, en darle vida en temporada de verano al nuevo patio diseñado con más su quincho de troncos y techo de paja incorporado y en cuya construcción, tuvieron especial protagonismo los recordados Darío Solari y Atilio Poloni -padre- empeño el mío que se hizo extensivo también en darle vida a la espectacular terraza, que contará luego, con mejoras importantísimas a nivel arquitectónico, realizadas por la comisión directiva actual, con la colaboración a nivel técnico del arquitecto Pérez Zurdo y la arquitecta Sara Osinaga Grané, terraza que tuvo un protagonismo convocante inédito, a la altura de su fisonomía arquitectónica, acompañada de su vista panorámica insuperable que le brinda nada menos que la belleza de la Plaza Constitución, en condiciones ésta, de confrontar con cualquiera otra plaza no solo de la provincia sino del país y cabe recordar que fue aquel tiempo ya lejano de mi gestión, cuando se sentaron las bases para lo que fue, en el periodo siguiente, 1976-1980 y bajo la presidencia del amigo Arturo Berisso con la colaboración inestimable de su esposa y amiga Kikí, que se diera el hecho histórico institucional de la restauración edilicia integral del Club Social, lo que fue posible y éste es un hecho que nunca debe olvidarse y merece su recordación permanente, con recursos propios aportados por un grupo de asociados, que permitió evitar así el traumático endeudamiento financiero de la Institución. Todas las posteriores gestiones sin exclusión alguna, a través de sucesivas reformas, cuyo tratamiento tendría que ser objeto de otra nota, le fueron dando vida a un ininterrumpido progresismo a la Institución, con colaboradores sobresalientes como por ejemplo lo ha sido y lo es, el aporte prestado por Ricardo Guerra "Corito" superando inclusive su propia gestión presidencial, como también, la entrega e iniciativa actual inestimable de Bartolo Solari, ante todo hijo del recordado Chalo, figura prominente del tiempo de mi presidencia y de lamentable muerte prematura. Bartolo Solari es hoy con su trabajo e iniciativas un valor fundamental en todo lo que hace al mantenimiento renovado del Club y para ello basta una sola referencia, su protagonismo nada mas ni nada menos que en la restauración del piano de cola Steinway toda una joya, por el que pasaron los mejores concertistas nacionales e internacionales de la música clásica y también figuras de la música popular como lo fue la presencia de Horacio Salgan celebrando hoy sus 100 años de vida y máxima expresión pianística en materia de tangos.LEA MÁS EN LA EDICIÓN IMPRESA EN PAPEL
