Que la memoria cubra a las víctimas de la sinrazón
Día de la Memoria, por la Verdad y la Justicia
El 24 de Marzo, Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia en Argentina, se conmemoran las muertes de civiles producidas por la última dictadura militar que gobernó el país, autoproclamada Proceso de Reorganización Nacional. Ese día de 1976 se produjo el golpe de Estado que depuso al gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón, dando inicio a la dictadura militar. El 2 de agosto de 2002 el Congreso de la Nación Argentina promulgó la ley 25.633 creando al Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, con el fin de conmemorar a las víctimas y en el 2006, durante presidencia de Néstor Kirchner se reabrieron causas penales y se declaró al 24 de marzo como feriado nacional a través de la Ley 26.085.Esta conmemoración adquiere verdadero sentido si lo que se busca es conocer la verdad desnuda para no repetir la dolorosa y sangrienta experiencia que vivimos en la década del 70. Digo década del 70. El asesinato político, la tortura, el secuestro extorsivo, la desaparición de personas, el robo, el terrorismo de Estado, no comenzaron de repente en la mañana del 24. Por lo menos los cuatro años anteriores, el país se encontraba preso de bandas armadas que resolvían sus cuestiones políticas a balazos y asesinaban al que se interponía entre ellos y el poder. Es un deber urgente decir la verdad a nuestros alumnos. Y la verdad es que no empezó un 24 de marzo ni fueron los militares los únicos responsables de esa década luctuosa. Fueron también, lamentablemente, los civiles, los que integraron la Triple A, haciendo terrorismo desde el Estado, y las bandas terroristas de la izquierda. La larga noche no empezó el 24 de marzo, sino mucho antes, se diría años antes; en los gobiernos constitucionales de los presidentes Cámpora, Lastiri; el de Juan Domingo Perón que supo ver una situación desbordada que lo llevó a calificar de "imberbes" al grupo Montonero en plena Plaza de Mayo. El cielo argentino se oscureció más aún con María Estela Martínez de Perón. La situación estalló. Entremezcladas ideologías e intereses minaban la sociedad argentina. Muchos de los miembros de las organizaciones tenían perfecto conocimiento de sus objetivos y estrategias; otros fueron llevados por el ímpetu adolescente y juvenil y hasta pusieron su pecho a las balas sin medir las consecuencias de que la muerte no era lo inmediato, sino que se debía transitar un largo camino de torturas. Ante el horror, el vacío de poder y la actuación de nefastos personajes que rodeaban a la presidenta Martínez de Perón, la mayoría decía ¡basta!, pidiendo la intervención de las Fuerzas Armadas, quizá ilusionados en que nos conducirían lo más civilizadamente posible a la pacificación y llamarían a un pronto regreso a la democracia. No fue así, sino que se inició el cruento camino de las persecuciones y del escarmiento, de las torturas, de las desapariciones y de los robos de bebés.Desafiando este clima de guerra acallada, las madres de desaparecidos comenzaron su lucha sin tregua, perseguidas en un principio, respetadas, ayudadas y reconocidas más adelante, pero también muchas de ellas usadas políticamente.Llegó finalmente la democracia tan deseada, pero poco cuidada pues oscuros intereses buscaron y lograron resquebrajar a un gobierno que supo y se jugó con el juicio a las juntas militares cuando aún el peligro estaba latente con Strassera y Moreno Ocampo, tan poco reconocidos totodavía. Y surgió el "Nunca más" de la CONADEP integrada, entre otros por Ernesto Sábato, René Favaloro, Gregorio Klimovsky, el rabino Marshall Meyer, Magdalena Ruiz Guiñazú...Pero el verdadero respeto por la memoria no debe caber sólo por las víctimas en la época nefasta del proceso militar, en que se jugaron con armas sucias en lugar de llevar adelante un juicio leal, digno; la memoria debe caber imparcialmente para todos, sin sesgos, sin más rencores, con verdaderas y creíbles ansias de pacificación, para ir formando una sociedad sin resentimientos. Y por sobre todo, en el día de la memoria no olvidar a los hambrientos de alimento material, espiritual, de amor, de respeto por sus posesiones, por su idiosincrasia, por una vida sin dádivas. Que la memoria cubra a las víctimas de toda la sinrazón que se vivió y que, sin llegar a extremos de barbarie, cubre aún a la Argentina de la mano de negros intereses partidarios. La memoria de un país que se respete a sí mismo no debe ser memoria mutilada.Lo más importante para conmemorar el Día de la Memoria es justamente recordar, enseñar con la verdad, saber y comprender cómo y por qué se llegó al terrible 24 de marzo de 1976 para que de esta forma no se repita el error y caigamos nuevamente en otra dictadura, que sin color militar, sí puede ser de un autoritarismo disfrazado de democracia. El filósofo y ensayista Santiago Kovadloff remarcó que "para forjar una democracia madura, hay que solidificar las instituciones que permitan combatir los riesgos del autoritarismo y la arbitrariedad... Una democracia madura no aspira a derrotar el silencio y el monólogo, sino a combatirlo constantemente... Para forjar una democracia plena hay que crear instituciones y recursos que permitan combatir los riesgos del autoritarismo, la desmesura y la arbitrariedad..."El pasado viernes 22, con motivo de la inauguración de la "Espacio Mansión Seré", la presidenta Cristina Fernández de Kirchner aseguró que "la diversidad, la pluralidad y la aceptación son la clave para que nunca más vuelva a ocurrir el desencuentro entre los argentinos", a lo que agregó que "hay que dejar de lado el odio"Quiero empezar a creer.Graciela Saavedra
