2a.Parte
La crisis actual de España-Carlos Legna Verna([email protected])
Cabe observar, contrariamente a lo que comentan algunos economistas, periodistas y políticos, que el déficit fiscal no fue la causa de la crisis, sino su consecuencia: antes de que ella se produjese España tenía superávit fiscal. Este fenómeno no es solamente español. Otros países, como Irlanda, han caído en fuertes déficit fiscales debido a la crisis (en este caso particularmente por ayudar a los bancos). La interpretación de las causas de la crisis es importante a la hora de elaborar políticas para salir de ella, pues si se piensa que el déficit es el responsable, entonces la consecuencia lógica es que hay que reducirlo drásticamente: así pensaron, y piensan, muchos líderes europeos. Parece que muchos humanos no aprenden de la historia.
La crisis del 29 se extendió a lo largo de la década de 1930 porque se aplicaron las mismas políticas recesivas, lo que trajo aparejado mucho dolor al mundo, el afianzamiento de Hitler, por ejemplo.Los datos recientes confirman que el proceso que hemos descripto brevemente continúa produciendo consecuencias negativas. Según el WorldEconomic Outlook del mes de octubre del Fondo Monetario Internacional(FMI) la caída del PIB español (indicador de la actividad económica) observada en años anteriores continuará durante el presente y el siguiente. Probablemente podría haber indicios de un muy bajo crecimiento (próximo a cero) en 2014, lo que no significa una caída del desempleo, el que seguirá su camino ascendente. Actualmente, una de cada cuatro personas que están en el mercado de trabajo no tiene empleo; y, según el FMI, esa proporción aumentará. Según la EPA de octubre de este año (Encuesta de Población Activa),el paro aumentó en 85.000 personas en el tercer trimestre y se sitúa en 5.778.100 personas. En un año, la cifra total de desempleados se ha incrementado en 799.700.Las reflexiones anteriores se refieren más bien a la coyuntura posterior a la crisis. La salida de esta situación se hace más difícil debido a aspectos estructurales de la economía española. Una traba se encuentra en el hecho de que el país debe reconvertir una gran cantidad de obreros desempleados que trabajaron en la construcción (en general de baja calificación) para que se desempeñen en otros sectores. Evidentemente, no es fácil convertir este tipo de obrero en otro que trabajará, por ejemplo, en los servicios. Lo mismo ocurre con las empresas. El crecimiento no puede apoyarse en la construcción, por lo que hay que crear desarrollar otros sectores, con una productividad del trabajo superior. De la misma manera que con los trabajadores, no es fácil realizar esta transformación.Otra traba de orden estructural es más profunda. La economía española es poco innovadora (comparada con otros países de la Eurozona, EEUU y Japón) y la productividad del trabajo crece lentamente. La alta tasa de crecimiento de los años de bonanza se basó en la construcción y en los servicios de baja productividad. El indicador de esto ha sido la tendencia al déficit persistente de la cuenta corriente española (la diferencia entre el valor de las exportaciones y las importaciones de bienes y servicios). Este déficit pudo ser mantenido gracias a los flujos de capitales foráneos durante la época de créditos externos fáciles, que terminó con la crisis. Así, España es un país con un sector privado endeudado y poco competitivo. La tendencia de la cuenta corriente está cambiando, debido a que debido a la crisis se reducen las importaciones y las empresas se ven obligadas a buscar mercados externos.A esto conviene agregar que, dado que España pertenece a la Unión Europea (UE), su política monetaria y fiscal se define en esta organización, en la que, en estos momentos, la presión del gobierno alemán y del Bundesbank para aplicar políticas de ajuste fiscal y monetario son muy fuertes. Han impedido, por ejemplo, hasta ahora, que el Banco Central Europeo (BCE) compre directamente deuda de los países, lo que les permitiría bajar su prima de riesgo; y han logrado que se obligue a Grecia, Italia y España a realizar ajustes fiscales muy fuertes. Sin embargo, el BCE ha prestado dinero a los bancos comerciales a tasas muy bajas, dinero que luego los bancos prestaban a los países a tasas altas.La salida de la crisis no es fácil, evidentemente.La economía, para bien o para mal, produce efectos sociales. Veamos brevemente algunos de ellos:• Casi 6 millones de personas no tienen empleo y más de 1,7 millones de hogares españoles, según la última EPA, tiene a todos sus miembros en paro.• Solo el 67% de los registrados en las oficinas de empleo recibe alguna ayuda o prestación del Estado.• Las familias españolas han sufrido hasta mediados de 2012 una pérdida de riqueza del 18,4% respecto al año anterior, lo que representa la caída más acusada registrada entre las economías de la zona euro (según un informe sobre la riqueza mundial elaborado recientemente por CreditSuisse).En términos absolutos, el importe agregado del empobrecimiento de los hogares españoles sumó 177.000 millones de euros, sólo por detrás de la pérdida de 286.000 millones de los hogares italianos y por delante de la caída de 148.000 millones de Francia y de 50.000 millones en Alemania.• Según el informe "Exclusion and Social Development 2012" de Cáritas y la Foundation of Social Studies and AppliedSociology' (FOESSA)", el 22% de los hogares españoles vive en situación de pobreza (ingresos inferiores a la denominada "línea de pobreza"); y el 30% tiene serias dificultades para sobrevivir al fin de cada mes y consume carne y gasta en calefacción menos que lo necesario. Según el informe, hay más de 11 millones de personas en riesgo de caer en la pobreza, hay más pobres que el año anterior y éstos son más pobres.• Como resultado, España ocupa una de las posiciones más preocupantes en las estadísticas que miden la desigualdad social y se ha convertido, por primera vez, en el país de los Veintisiete de la UE con mayor distancia entre las rentas altas y las bajas. Se está creando una sociedad polarizada, en la que la diferencia entre ricos y pobres se acentúa. Además de indicadores como el Índice de Gini, que mide la desigualdad en la distribución de la renta, hay algunos datos que son más impactantes. Por ejemplo, salvo pequeñas fluctuaciones, la venta de vehículos ha caído persistentemente ¡pero subió la de autos de gama muy alta, del orden de 70.000€ o más! Un resultado de esta situación económica y social es la emigración. Tanto los nativos como los extranjeros se van. Según datos del INE, en los nueve primeros meses del año se han ido de España 420.150 personas, de ellos 365.238 eran extranjeros y 54.912 españoles, 37.539 personas más que en el mismo periodo de 2011, sobre todo por la emigración de los españoles.Los nacionales que han salido de España han aumentado un 21,6%, pasando de los 45.161 que se fueron entre enero y septiembre de 2011 a los 54.912 en el mismo período de este año, según las estimaciones de la población actual que publica el INE. Y el total de la población se ha reducido. De país de inmigración, España se ha convertido en uno de emigración.
