Productores de Victoria apuran el retiro de unas 30.000 cabezas de ganado por una posible crecida del río Paraná
El traslado de hacienda desde las islas se intensificó ante la incertidumbre por el comportamiento del río y el riesgo de lluvias fuertes. La Sociedad Rural local advierte que la situación todavía no es crítica, pero recuerda lo ocurrido en 2007.
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En las islas de Victoria se aceleró el operativo de evacuación de hacienda frente a la posibilidad de una creciente del río Paraná y la preocupación por el clima de los próximos meses. Los productores trasladan los animales hacia campos ubicados fuera de las zonas inundables, en una tarea coordinada entre la Sociedad Rural, el municipio, los barqueros y los transportistas.
Emiliano Merzbacher, vicepresidente de la Sociedad Rural de Victoria, explicó que el trabajo avanza con intensidad, aunque el escenario todavía no es grave. Según su estimación, aún quedan por retirar unas 30.000 cabezas, en su mayoría vacas de cría y animales de invernada.
“Se está trabajando mucho, se está sacando mucha hacienda, aunque todavía no estamos en una situación crítica”, señaló.
El objetivo es completar los traslados antes de que una suba del agua o las lluvias compliquen la navegación y el ingreso a los establecimientos. No hay una fecha precisa para la llegada de una creciente de mayor magnitud, lo que obliga a los productores a anticiparse.
Un movimiento que empezó hace meses
Merzbacher contó que los traslados comenzaron meses atrás, cuando los pronósticos anticipaban una creciente durante el invierno. Como el agua no llegó en los tiempos previstos, algunos productores volvieron a ingresar hacienda a las islas en julio, donde las condiciones naturales permiten mantener a los animales con costos más bajos. “Las islas acá son muy buenas y uno necesita tener hacienda en la isla”, explicó.
Otros productores optaron por adelantar la salida de los novillos y aprovechar los precios para terminar el engorde fuera de las islas, por lo que gran parte de los animales gordos ya había sido retirada antes de que se intensificara el operativo. Hoy el esfuerzo se concentra en las vacas de cría y la invernada, un traslado que implica gastos extra y la necesidad de contar con campos propios o arrendados para recibir a los animales.
Sobre el volumen total, el dirigente indicó que en el conjunto de las zonas insulares se habla de unas 300.000 cabezas, aunque esa cifra abarca una región más amplia. Para el área de Victoria, el cálculo ronda las 30.000 o podría ser menor.
Barcos, corrales y camiones
La evacuación combina la navegación con el transporte terrestre. La Sociedad Rural de Victoria cuenta con dos corrales sobre la Ruta Nacional 174, que une la ciudad con Rosario, a los que se suma un puerto municipal: en total, tres puntos para recibir la hacienda.
Los animales se cargan en embarcaciones que los llevan desde las islas hasta los puntos de desembarco, donde los esperan camiones que completan el traslado hacia campos propios, arrendados o feedlots. Según detalló Merzbacher, un barco con dos jaulas puede transportar alrededor de 70 novillos gordos o unos 100 animales de invernada, y los viajes demandan desde una hora hasta varias, según la ubicación de cada establecimiento.
La coordinación entre barqueros, camioneros y la entidad rural resulta clave para evitar demoras y mantener los corrales disponibles. Incluso se trabaja de madrugada para descargar las embarcaciones y seguir con el traslado desde las primeras horas del día.
“Es mucho trabajo, pero es un esfuerzo que hay que hacerlo para ayudar al productor”, sostuvo el dirigente.
El fantasma de 2007
Además del comportamiento del río Paraná, las lluvias en la región son otro factor de riesgo: un temporal fuerte puede alterar rápidamente el estado de los campos y caminos, demorar el ingreso de los camiones y complicar la carga y descarga.
Merzbacher recordó la inundación de 2007, que definió como una catástrofe para la ganadería. En aquel momento, cuando se creía que el río había tocado su pico y empezaba a bajar, cayeron cerca de 400 milímetros en la zona y el agua volvió a subir con rapidez. “De un día para el otro creció un metro de agua, y después siguió creciendo”, rememoró.
“Si acá llueve y te caen 100 milímetros, 200 milímetros, te cambia el panorama, pero mal. Ahí sí nos inundamos enseguida, como pasó en 2007”, advirtió.
En este contexto, la posibilidad de lluvias vinculadas al fenómeno de El Niño suma inquietud, aunque el alcance y los tiempos de una eventual inundación dependerán de la evolución del clima y del río.
Sin fecha de cierre
Por ahora no hay un plazo definido para terminar la evacuación. Los pronósticos que no se cumplieron y la variabilidad del río dificultan prever cuándo podría agravarse la situación. Merzbacher señaló que el repunte de la creciente anunciado semanas atrás recién empezaba a sentirse en la zona, una demora que muestra lo difícil de anticipar la llegada y la magnitud del agua.
El avance del operativo depende de la disponibilidad de barcos y camiones, de la coordinación entre los distintos actores y de que las condiciones permitan seguir navegando y llegando a los campos.
“Lo ideal es que la gente empiece a mover, pero están alertados y estamos alertados desde hace tiempo. Sabemos que tenemos que sacar”, concluyó el vicepresidente de la Sociedad Rural de Victoria.