Adolescencia e ingesta de alcohol y otras sustancias
Esta nota la he realizado consultando estudios e investigaciones en otros países. Las conclusiones están sujetas a discusión y no necesariamente son mis puntos de vista.
La adolescencia es un tiempo de exploración y prueba de límites; por lo tanto, no es una coincidencia que este sea el principal período para iniciar el consumo de sustancias. Investigaciones en Estados Unidos han determinado que el alcohol es la sustancia más utilizada en niños y adolescentes, y, que su uso en la juventud se asocia con las causas de muerte predominantes y las lesiones graves a esta edad (es decir, los accidentes de vehículos de motor, homicidios y suicidios).Estudios recientes indican que el consumo de alcohol durante este período de crecimiento puede interrumpir procesos claves de desarrollo del cerebro, que pueden dar lugar a deterioros cognitivos y también un riesgo elevado de desarrollar un trastorno crónico de consumo de alcohol.Casi dos tercios de estos estudiantes reportaron un consumo excesivo en más de una ocasión en los últimos 30 días. Los efectos anticipados de la ingestión de alcohol, conocidos como "expectativas del alcohol," juegan un papel importante en la toma de decisiones para los niños y adolescentes Como resultado, las expectativas negativas que suelen estar presentes en los niños son reemplazados lentamente por expectativas positivas cuando entran en la adolescencia. Similar a las expectativas de resultados, otro factor de riesgo descrito son los "motivos para beber." Beber para mejorar los estados emocionales positivos (motivos de mejora) se relacionan con el consumo excesivo de alcohol y, a su vez está ligado a ciertas características de personalidad, tales como búsqueda de sensaciones, bajo control inhibitorio, e impulsividad.Por último, el consumo de los pares es otro factor de riesgo importante. La intoxicación es el sentimiento de ebriedad o embriaguez asociado con el consumo de alcohol. Dado que el alcohol cruza fácilmente la barrera hematoencefálica, la concentración de alcohol en el cerebro es paralela a la concentración en la sangre. Los síntomas de la intoxicación incluyen euforia inicial seguida de falta de coordinación, desequilibrio, ataxia, somnolencia, pérdida de inhibiciones sociales, locuacidad, depresión y hostilidad.Los adolescentes que se emborrachan son más propensos a exhibir falta de criterio al momento de enfrentar peligros o riesgos, ello provoca una de las principales causas de la mortalidad en adolescentes (es decir, accidentes, suicidios y homicidios). Afecta la capacidad de conducción, y entre los de 15 a 20 años, casi un tercio de todos los accidentes automovilísticos mortales involucran alcohol, también aumenta el riesgo de suicidio e intento de suicidio, además de enfermedades hepáticas y otras.Los adolescentes que comienzan a beber antes de los 15 años se encuentran en 4 veces mayor riesgo de desarrollar dependencia al alcohol que los que empiezan a beber después de los 20 años. El cerebro de los adolescentes en desarrollo es más vulnerable al daño cerebral inducido por el alcohol y al deterioro cognitivo del cerebro que el cerebro de los adultos.Los cambios en el cerebro hacen que el adolescente sea más susceptible tanto a la adicción como a la severidad del aumento del uso de la sustancia. Los bebedores compulsivos son también más propensos a usar otras sustancias a menor edad. El consumo excesivo de alcohol expone a los bebés a mayores "Concentraciones de alcohol en sangre "en un período de tiempo más corto. Los estudios longitudinales en humanos mostraron déficits cognitivos y conductuales severos en los niños de madres que eran bebedoras compulsivas durante el embarazo.Desde lo Neurológico, según el estudio consultado, hay evidencia de reducción del volumen cerebral en los adolescentes que son grandes bebedores. Las regiones frontales que se encuentran afectadas en este estudio son regiones que participan en el control ejecutivo, incluyendo el funcionamiento inhibitorio, la atención, la impulsividad, y la auto-regulación. Se encontró que el pobre funcionamiento inhibitorio en los que no han utilizado sustancias predice el futuro del uso de sustancias y por lo tanto podría explicar la transición al consumo excesivo de alcohol en los sujetos del estudio. Los cambios que se observaron después de beber estaban en las regiones del cerebro involucradas en el lenguaje y en las habilidades visuales y espaciales y pueden dar cuenta de estos déficits que se observaron en los bebedores adolescentes.Los resultados adversos asociados con el consumo de alcohol incluyen consideraciones legales para los jóvenes y sus padres.El alcohol es la sustancia de abuso más comúnmente utilizada por niños y adolescentes y se encuentra asociada a injurias severas y muerte a esta edad. Es importante tener presente la definición, epidemiología y factores de riesgo del consumo excesivo de alcohol para incorporar el tema en la consulta pediátrica y de adolescentes e incorporar herramientas de pesquisa estructuradas del mismo. Destacamos la importancia de la prevención como una de las medidas más efectivas en el manejo del consumo de sustancias.LEA MÁS EN LA EDICIÓN IMPRESA EN PAPEL
