El desarrollo del sujeto y la influencia de la tecnología
Continuando con la nota del domingo anterior, hablábamos de la influencia de la madre en el primer vínculo.
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El contacto de la madre con su bebé a través de la piel, hace que el niño interiorice un estado de unidad y solidez, debido especialmente a las manos de la madre que sostienen al bebé y le proporcionan un soporte físico y psíquico que lo contiene Además ese contacto le ayuda a regular la excitación provocada por exceso o defecto de estímulos, para que vaya aprendiendo sobre el mundo que le rodea a un ritmo aceptable para él. Desde este vínculo de apego seguro, el bebé va regulando progresivamente el miedo y la curiosidad. Sirve también para que el niño se pueda ir haciendo una representación mental de sí mismo. Empieza de los juegos y la relación entre el cuerpo de la madre y el cuerpo del niño, así como de las respuestas de la madre a las sensaciones y a las emociones del bebé; respuestas gestuales y vocales (que el niño ve y escucha) (p.ej. la mamá imitando el "la-la-la" "pa-pa" "ma-ma"). La envoltura sonora y visual refuerza entonces la envoltura táctil. El niño va teniendo una imagen unificada de sí mismo, es él mismo el que oye y es tocado.La madre elabora, transforma y devuelve al niño sus sensaciones-imágenes-afectos ya representables.Esto nos invita a reflexionar lo importante que es el feedback (mensaje recibido y modificado entre emisor y receptor) lo recíproco de la relación humana, lo bidireccional, que no lo permite la pantalla porque la relación con la pantalla es unidireccional.Los órganos de los sentidos están alojados en la piel. En la vida cotidiana los estímulos se suelen presentar paralelamente en al menos 2 categorías: las caricias de la madre + su olor; el olor de una buena comida con un plato bien presentado, la visión de un cristal que se rompe + el ruido estrepitoso. En la realidad neurofisiológica es el encéfalo donde se efectúa la integración de las informaciones que provienen de los distintos órganos de los sentidos. Cuando la exposición a un estímulo, por ejemplo, visual, es muy prolongada y no va acompañada de otros estímulos, los estímulos atrapan, pero no se favorece dicha integración, dicha imagen unificada.Esto no ayuda a obtener una representación de la realidad ajustada. En la pantalla ves un plato de comida desprovisto de olor, agua que no moja, chocolate que no sabe. Las conexiones neuronales de los distintos sentidos no se activan a la vez.Para la adecuada estructuración del psiquismo, para el origen del conocimiento es necesario un espacio de vinculación, pero también un ESPACIO DE DESVINCULACIÓN Y DE ENSIMISMAMIENTO, Espacio-tiempo "de soledad" a través del cual, el bebé va consiguiendo la autorregulación psicosomática, la integración cuerpo-psique y también la integración de los estímulos tanto internos como externos. Dice Didier Anzieu: "No solo es necesario el contacto sino espacios y momentos de desvinculación en los que el niño vaya pudiendo integrar y procesar sus vivencias. Al nacer el niño no tiene ni conciencia de sí mismo ni conciencia de la existencia del mundo y de los objetos. Sí tiene, en cambio, unas preferencias para la recepción de estimulación, que sólo busca en una medida limitada, y posee también algunas respuestas cuando se producen variaciones en las condiciones ambientales o en su situación interna. Pero el ejercicio de sus capacidades, por muy limitadas que nos puedan parecer al principio, le va a permitir ir formando nuevas capacidades más amplias y construir su conocimiento sobre el mundo que le rodea.Por ej. El niño cierra la mano cuando algún objeto le estimula la palma. Es una conducta refleja, pero el niño busca estimulación y esto le va llevando durante los primeros meses a interesarse por los objetos, a tratar de encontrarlos, aunque inicialmente solo trata de ejercitar sus reflejos. Los reflejos, que son hereditarios, van a transformarse en esquemas (sucesión de acciones organizadas que son susceptibles de aplicarse a situaciones semejantes), que son producto de la actividad del sujeto y que están en constante variación y modificación a lo largo de la vida.Es la resistencia de la realidad la que impulsa al sujeto en su desarrollo. Si el niño pudiera aplicar sus reflejos o esquemas iniciales y obtuviera siempre los resultados apetecidos, no se producirían avances. Por eso, cuando el niño tiene demasiadas cosas a su alcance, demasiados juegos, se le da todo hecho, no avanza, no se siente tan estimulado porque no tiene que desplegar todos sus instintos, esquemas mentales, etc. Por otro lado, si no se le estimula en absoluto, no sentirá curiosidad y sus instintos se irán atrofiando.Para que se dé la aparición del lenguaje (a finales del periodo sensoriomotor, a partir de los 18 meses) también hace falta una estimulación adecuada. Tiene que haber un espacio temporal entre la estimulación interna del niño (la sed) y la consecución de la bebida. De esta manera el niño tratará de encontrar entre sus conceptos mentales el que denomina aquello que quiere para nombrarlo y conseguir que se lo den. Es decir, si al niño le damos el agua sin que la pida no se esforzará en nombrarla y dicha capacidad se atrofiará. Por otro lado, si ponemos a su alcance todo tipo de bebidas, beberá indiscriminadamente, no terminará de apreciarla, no llegará a tener consciencia de que tiene sed ni de qué bebida prefiere.La otra vertiente para que aparezca el lenguaje es la vertiente social. Cuando un niño balbucea "pa...pa...pa", es imprescindible que alguien imagine que ha dicho" papá". Si no hay un adulto significativo enfrente que sirva de estímulo y con el que el niño quiere interaccionar el balbuceo no se convertiría en lenguaje.El niño parece obtener placer de la estimulación únicamente cuando es óptima. Estará inquieto y buscará activamente cuando se encuentra sub-estimulado; pero estará inquieto también cuando resulta sobrestimulado, ya sea desde el interior (por ej. Por hambre) o desde el exterior (debido a una luz intensa). Además, los mismos estímulos que atraerán al niño cuando se encuentra descansado, le repelerán cuando está cansado.Los bebés que están sobrestimulados pueden volverse crónicamente ansiosos y dejar de confiar en su capacidad para aprender o entender cosas nuevas. Esto puede repercutir negativamente sobre sus logros intelectuales posteriores. Los niños sobrestimulados también tienden a tener problemas de sueño.Si se está pendiente de las pistas que nos va suministrando el bebé y evitamos sobrestimularlo, mantendremos su nivel de estrés en un nivel aceptable lo cual le ayudará a aprender sobre el mundo que le rodea a un ritmo que sea aceptable para él.BIBLIOGRAFÍA• Cátedra 1- José A. Barrionuevo. Adolescencia y tecnologías de la información y la comunicación. Psicología Evolutiva Adolescencia. Univ. B. Aires. F. Psicología. Andrés Celentano, Carlos. Multimedia y autismo.
