Enseñar a pensar
“El principal objetivo de la educación es crear personas capaces de hacer cosas nuevas, no simplemente repetir lo que otras generaciones han hecho. El segundo objetivo de la educación es formar mentes críticas, con capacidad de verificación, que no acepten sin más todo lo que se les da. “Jean Piaget.
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El artículo que transcribo sirve como puntapié para pensar, debatir acerca de la necesidad de ayudar a los niños a razonar, pensar y no apresurarse a actuar. No necesariamente concuerda con mi formación o técnica de trabajo.Robert Swartz -doctor en el "National Center For Teaching Thinking" estadounidense- sostiene que entre un "90 y un 95 por ciento" de la población mundial no sabe pensar adecuadamente. Según explica, la razón debe buscarse en las escuelas, donde se enseña a memorizar, pero no a razonar y a resolver un problema haciendo uso de la creatividad.Poca gente en el planeta ha aprendido a pensar de forma más amplia y creativa. [...] El progreso de la humanidad depende de este pensamiento", ha determinado el experto., Este científico pretende demostrar que es posible reflexionar sobre el uso del pensamiento en las áreas de educación y deporte -entre otras-.Concretamente, este experto en pedagogía educativa cree que actualmente existen múltiples formas para implementar el pensamiento y que ayudan a la población a "mejorar su forma de pensar". Swartz ha desvelado a su vez que la sociedad no sabe usar su mente por culpa, principalmente, de la escuela del siglo XXI, en la cual -aunque es completamente diferente a la de siglos anteriores- no se cambia la forma de educar a los más jóvenes. Como solución para hacer que este dantesco porcentaje se reduzca, Swartz propone fomentar la comunicación desde la infancia, pues más de un 99% de los problemas del ser humano tienen un origen lingüístico. Por otro lado, considera que los colegios deben crear "sujetos activos" a la hora de aprender, y no pasivos. Es decir, capaces de pensar de manera crítica y no limitándose a recibir información. La clave, según él, radicaría en enseñar a las nuevas generaciones a "pensar de forma crítica".En esta misma línea, Swartz cree que hay que fomentar la empatía en los más pequeños para que aprendan a valorar la opinión del otro, el trabajo en equipo y que sepan amoldarse a la mayoría. Tomemos algunas indicaciones desde la pedagogía de María Montessori :--1. El niño es único e importante. Un error que se ve a día de hoy en nuestra educación escolar, es que se tiende a "construir" niños iguales, con una misma mentalidad y unos mismos aprendizajes. Al final tenemos mentes "en serie" y niños que piensan de la misma manera. En él, existe sin duda un potencial que debe aprender a explorar desde muy pequeño, y para ello, como padres, hemos de darles confianza y apoyo desde muy pequeños. Si ante cada palabra, idea o razonamiento ellos se sienten apoyados y valorados, se sentirán seguros para seguir avanzando.2. Educar en emocionesPara enseñar a pensar, es primordial que los niños entiendan lo antes posible cómo funciona el mundo de las emociones. Desarrollar la empatía, por ejemplo es una clave esencial en su desarrollo como "persona social".Un pensamiento que entiende qué es la tristeza y cómo se gestiona, que sabe identificar la rabia interior y que aprende a canalizarla, es un pensamiento sabio porque sabe entenderse a sí mismo, a la vez que a los demás.La educación de los niños no empieza a los 3 o 4 años cuando inicia su vida escolar. La educación, al igual que enseñar a pensar, empieza desde el mismo momento en que vienen al mundo. Un niño que siente las caricias, que se siente querido desde el primer día, asienta en su cerebro un tipo de aprendizaje emocional y social que es básico para el día de mañana.3. La importancia de saber reflexionar y de atender los propios pensamientosEl aprender a estar solos con ellos mismos, es otro pilar de ese pensamiento maduro y equilibrado que no necesita de segundas personas para tomar decisiones o para saber lo que uno desea en cada momento.Fomenta el que los niños sepan ser reflexivos, a que antes de hablar o hacer algo, lo mediten pensando en las consecuencias. A su vez, es básico fomentar su independencia y su madurez, evita ante todo los apegos poco saludables y la sobreprotección. Un niño que sabe estar solo y que no siente ansiedad por ello, es un niño más seguro.Debemos ofrecerles libros aunque aún no se haya iniciado en el proceso lecto escritor. Que los toquen, que los manipulen y que se fijen en los dibujos como amigos cercanos que más tarde, cuando ya sepan leer, le permitirán llegar a mundos increíbles donde aprender, y reflexionar.4. Fomentar su creatividadImpide que a medida que crezcan "pierdan ese niño interior". Para ello es interesante fomentar siempre su curiosidad aportándole retos, estímulos, proyectos que iniciar, temas que investigar y en los cuales, aprender a la vez que divertirse.Un niño creativo es un adulto más libre el día de mañana. Desarrolla sus capacidades imaginativas, su hambre por aprender, y esa curiosidad que jamás deben perder por todo lo que les rodea.5. Sí al sentido críticoLos niños no pueden ser como nosotros esperamos o queremos. Cada uno de ellos, al igual que nosotros mismos, dispone de una personalidad propia que hay que respetar en todo momento y permitir que tenga sus ideas y sus opiniones, y que sepa argumentarlas. Y aún más, no dejar que el niño se quede solo con una visión de las cosas. Si en el colegio están estudiando un tema en concreto, animarlo a que sea crítico, a que busque otras opiniones, otros enfoques. Que tenga "voz y voto", el que tenga opiniones propias sobre todo y que en su forma de pensar sea crítico y flexible, no una mente "normalizada" que se deja llevar antes que defenderse.Fuentes: Pedagoga María Sabater.
