La improvisación y la creatividad
En general nos gusta la rutina, tener todo bajo control, planificamos cada día, y nos asusta un cambio repentino en nuestros proyectos. Es interesante releer algunas opiniones y cambiar… parece que, si somos como niños, espontáneos, será más fácil adaptarnos a los cambios.
"-El cambio, la creación, los descubrimientos vitales, tienen como sustrato la espontaneidad. Los niños pequeños apren¬¬den con gran rapidez porque les está permitido jugar y experimentar. Al llegar a la edad adulta, nos ponemos lentos e incluso llegamos a sentirnos estancados. A fuerza de repetir los mismos hábitos y tareas se va estrechando nuestro margen para imaginar y romper moldes. Nos volvemos previsibles y conservadores. Preferimos encerrarnos en nuestra zona de confort al desafío de la reinvención." (Francisco Miralles).Estamos tan acostumbrados a programar las horas y los días, a llenar cualquier espacio vacío, que la agenda se ha acabado apoderando de nuestro tiempo libre. Incluso el fin de se¬¬mana se ha perdido. Y así pasamos la vida, dándole la espalda a la espontaneidad e incluso a la felicidad. El ensayista Mario Satz dice que: ríe más un bebé que un niño; un niño, que un adolescente, y un adolescente, que un adulto. ¿Será la menor ausencia de barrotes cotidianos lo que facilita la alegría? La buena noticia es que está en nuestra mano recuperar la libertad perdida. Como mínimo, en un tercio de nuestra vida.Para entender cómo la espontaneidad conecta con la alegría interior tomemos como ejemplo una banda de jazz melódico. Los músicos empiezan siguiendo la armonía y la tonada que el público conoce. Llega un momento, sin embargo, en el que rompen con la partitura y comienzan a improvisar. Sus expresiones cambian al instante. Pasan de la concentración a la sonrisa, y es en estos momentos cuando realizan las mayores proezas musicales. Se divierten. Y su disfrute se contagia de inmediato al público, que aplaude la huida de los músicos de los barrotes del papel pautado. Han entrado en un estado de flow, el concepto estudiado por el profesor de Psicología Mihály Csíkszentmihályi (nace en Croacia en 1934, filósofo croata, para muchos el investigador más importante en el tema de la psicología positiva y conocido por la creación del concepto de "flujo" aplicado a la felicidad y la motivación. Este fluir es una experiencia de intensa felicidad que se vive cuando logramos estar totalmente sumergidos en una actividad que nos llena de libertad y multiplica nuestras capacidades. En 1990, Mihalyi Csíkszentmihályi definió y desarrollo el concepto de flujo (Flow), como un estado en el que la persona se encuentra completamente absorta en una actividad para su propio placer y disfrute, durante la cual el tiempo vuela y las acciones, pensamientos y movimientos se suceden unas a otras sin pausa. En 2009, obtuvo el Premio Clifton Strengths y en 2011 el Premio Széchenyi en una ceremonia realizada en Budapest (Hungría).-¿Cómo podemos improvisar, reinventarnos, después de tantos años sometidos a una vida cuadriculada? La respuesta la tenemos en el plácido jugar de los niños, que fluyen creando universos de fantasía. Volviendo al lenguaje del jazz, los niños "tocan de oído", improvisan constantemente y de ese modo van haciendo sus descubrimientos. Esta mente salvaje, lúdica e infantil no se restringe al ámbito artístico, sino que podemos hacer uso de ella en actos tan cotidianos como un beso, la contemplación de un atardecer, un momento de baile o un chiste. La espontaneidad es definida por estos autores como "ser capaz de ensayar cualquier cosa de repente, tomando la decisión de hacerlo en un momento, simplemente porque es algo que te gusta y de lo que puedes disfrutar". Esto no sucede con mucha frecuencia, sobre todo cuando alguien ocupa lo que se denomina un "cargo de responsabilidad".Cuando sintonizamos la emisora mental de lo lúdico y lo imprevisible no solo alimentamos nuestra alegría interior y nuestra creatividad. También estamos mucho más preparados para el cambio. El músico Stephen Nachmanovitch apunta: "Ningún momento volverá a repetirse de la misma manera. Cada uno sucede una sola vez en la historia del universo". E incluye dentro de los actos de libertad creativa el lenguaje común. Por eso, además de liberar nuestro tiempo libre para actividades que ejerciten nuestra creatividad, merece la pena disfrutar de la conversación con personas que dominen este viejo arte."¿Cuántas grandes ideas y resoluciones habrán salido del diálogo entre dos buenos amigos? Probablemente muchas, ya que el ser humano agudiza su ingenio cuando se sirve del otro como espejo de sus propias capacidades.Si recuperamos el valor de la espontaneidad, no solo disfrutaremos más de nuestro tiempo libre y de las relaciones con nuestros seres queridos; también aumentaremos nuestro abanico de soluciones para los problemas que puedan surgir en ámbitos más rígidos, como el laboral.Una vez le hemos dado la vuelta al papel pautado, la vida y la resolución de problemas dejan de ser un ejercicio mecánico para convertirse en un constante reto creativo donde la intuición y la improvisación son instrumentos básicos. Aplicado a una vida individual, no se trata de llevar una rutina desordenada, sino de alimentar ese orden con las inspiraciones del caos.Volviendo al clásico de Wayne Dyer, este autor concluye que demasiado a menudo identificamos lo desconocido con el peligro. Sin embargo, nunca saldrá nada nuevo de circuitos previsibles y caminos trillados. En el jazz, la libre improvisación es más importante que el tema principal. Del mismo modo, si abrazamos la espontaneidad de la vida, entenderemos nuestra existencia como una partitura en blanco donde no hay nada escrito porque todo está por hacer.Bibliografía:Tus zonas erróneas, Wayne DyerFree play: "la improvisación en la vida y el arte', de Stephen Nachmanovitch- 'Flow', de Mihály Csíkszentmihályi
