La Infidelidad.
Este es un resumen de un trabajo realizado por la Psicóloga Jáuregui Balenciaga con algunos aportes míos, para ir reflexionando sobre el tema.
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En general, para comprender los fenómenos humanos resulta importante situarlos en su contexto cultural y en este sentido, la infidelidad se inscribe en un marco cultural occidental y dentro de las relaciones amorosas monógamas. En este contexto cultural, destacan las relaciones amorosas exclusivas, es decir, basadas en un pacto más o menos tácito de exclusividad. A este tipo de relación le hemos dado el carácter intimista y de compromiso. Las relaciones amorosas, en este contexto, se basan en la confianza en la otra persona para mantener dicha exclusividad. Es decir, las personas depositan una confianza en la otra persona, se fían de la palabra del otro.La fidelidad como valor, principio y pilar social, no es sólo exclusivo en las relaciones amorosas, sino en las relaciones en general, incluidas las comerciales. Así, dentro de este contexto se habla de fidelización. Este concepto hace referencia a la construcción de una relación estable, duradera y satisfactoria con las personas compradoras y usuarias de productos que se venden. También a nivel empresarial existen los contratos en exclusividad según los cuales las personas trabajadoras con ese tipo de contratos, no pueden trabajar para otra empresa o para sí mismas como autónomas.Evidentemente, las influencias de otras culturas e incluso ciertas ideologías de corte "new age" pueden modificar algunas premisas. Pero lo cierto es que somos occidentales y la infidelidad afecta y mucho, porque en el fondo nuestro paradigma es y será occidental. Vivimos inmersos en una cultura de la fidelidad.Pero ¿qué es realmente fidelidad? En términos sentimentales, tal noción hace referencia a un acuerdo según el cual, las personas que forman una pareja, se comprometen a estar juntas sin que entre ellas dos haya otra persona que intime con cualquiera de los componentes de la pareja. En este sentido, fidelidad es sinónimo de compromiso y de respeto a las normas de convivencia socialmente admitidas; es sinónimo de civilidad.En su sentido etimológico, fidelidad -fidelitas- significa observancia de la fe, lealtad, sinceridad, constancia en los afectos y cumplimiento de promesas. La fidelidad está profundamente enraizada en la cultura occidental desde tiempos históricamente antiguos y estrechamente vinculados a la religión como creadora de moral. En este sentido, tanto en la tradición judía como griega y romana, fidelidad o buena fe tiene varias acepciones como genuinidad, confiabilidad, constancia, honestidad, a conciencia, creencia, firmeza, seguridad, solidez, verdad. Para los romanos en particular, la fidelidad era la buena fe que debía presidir tanto las convenciones públicas de los pueblos como las transacciones privadas entre las personas. La sociedad medieval también se basó en la fidelidad, quizás más en el sentido de pertenencia y obediencia. Es en la sociedad moderna en donde la fidelidad, en tanto que confianza, es erigida en norma dentro de un nuevo marco relacional: el contrato social. El contrato, esa declaración objetiva y externa a las personas contratantes, es lo que va a regir las relaciones. El contrato representa la versión laica de la fidelidad.Por mucho que la sociedad haya evolucionado y que los valores estén en crisis, la sociedad sigue concediendo un valor fundamental a la fidelidad. Y en este sentido, la fidelidad, fiel a la tradición helénica y judeocristiana que nos precede, sigue significando lo mismo: permanencia, firmeza, constancia, autenticidad, respeto, responsabilidad, compromiso, lealtad, fe, cumplimiento y acatamiento de la norma. Representa una actitud que, además de ser, tiene que vivirse.En las sociedades occidentales postmodernas globalizadas actuales cuyo proceso de desestructuración y desmantelamiento de lo social ha invadido todos los ámbitos, las relaciones humanas se ven profundamente heridas, debido al debilitamiento de los vínculos humanos. Las patologías del vínculo emergen de manera aguda. Estas patologías vinculares, a las que nos referimos tienen que ver con el narcisismo y engloba la dificultad de la representación psíquica (Lebrun). Estas nuevas enfermedades del alma características del sujeto moderno narcisista, suponen la falla en cuanto a la capacidad para simbolizar, para representar y por lo tanto,representan una involución, un retroceso con respecto a la capacidad de pensar. Por ello en este tipo de patologías se destacan tanto los acting-out y las somatizaciones. En Psicología y Psicoanálisis el acting out es el paso al acto: es un curso de acción que toma un individuo fuera de la situación terapéutica, realizado en lugar de la toma de conciencia de tal manera que, aun no reconociendo su deseo, realiza un acto que sin embargo expresa el deseo de forma simbólica distorsionada Los síntomas principales son, entre otros, la depresión, el no estar a la altura para hacer frente a una situación, el tener una autoestima muy devaluada, una disminución del deseo, creer no poder vivir sin el apoyo de otra persona. Siempre con el temor, la angustia y la ansiedad, estas personas tienden a imponer su demanda sin tener realmente un verdadero sentido de la culpabilidad pero, por el contrario, con un desmesurado sentimiento de vergüenza (Lebrun, 2004).Continuaremos.Bibliografía: GUTMAN, L. (2012). Amor o dominación. Buenos Aires: Editorial del Nuevo Extremo.LOWEN, A. (1997). El narcisismo. La enfermedad de nuestro tiempo. Barcelona: PaidósMARTÍNEZ MARCOS, A. (2014): Fidelidad. Extraído
