La violencia: algunas ideas para trabajar
En general cuando existen actos violentos, acoso escolar, incluso maltrato por abuso de poder de unos hacia otros, esas acciones connotan una ausencia importante de límites, no solamente a nivel de las instituciones, por ejemplo la escuela, sino demasiadas veces también a nivel familiar y social, que lleva a considerar que estas conductas son las “normales” que son “cosas de niños o jóvenes” que no tienen importancia son “bromas”, con un bajo desarrollo de la empatía y de la percepción del daño causado, sin que esto justifique en ningún momento la gravedad de las mismas.
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La falta de control y poco dominio de las emociones, acaba demasiadas veces en acciones violentas, impulsivas, irascibles sobre los demás (en los pares en el caso de alumnos). Hay grandes dificultades para aceptar las diferencias, tanto físicas como emocionales o psicológicas. Baja competencia en el diálogo como forma de resolver un conflicto, que se intenta solucionar o solucionan con amenazas o de forma violenta, esta situación suele extenderse también a los ámbitos familiares y sociales.En el caso de Bullying hay algunos indicadores en los tres entornos donde se producen: El escolar, familiar y/o social.• Repentina ausencia de compañeros, amistades o relaciones• Disminución de motivación por las tareas escolar y el centro educativo• Bajada significativa de los rendimientos académicos y tareas asignadas.• Cambios de comportamiento y humor, con disminución de la convivencia familiar, escolar o social (aislamiento, introversión, soledad)• Alteraciones en el sueño, pesadillas, pérdida de apetito• Pérdida o rotura de material académico o vestimenta• Quejas sobre la convivencia en el entorno educativo• Apatía para concurrir a la escuela, especialmente los lunes, asociada a dolores de cabeza, diarreas, cefaleas (somatización)• Aislamiento en las horas de patio, pocos amigos y habitualmente siempre los mismos.Evidentemente lo que hemos expuesto son síntomas que no sólo corresponden a situaciones de acoso escolar, pero que nos puede alertar antes de que se consolide. Es importante reiterar que la detección e intervención en situaciones de acoso escolar corresponde a toda la comunidad educativa. Hasta el momento la intervención preventiva no es suficiente, los resultados son muy inferiores a los deseados. Dice Gonzalez Bellido:-El profesorado es un elemento importante, pero desde mi punto de vista no determinante, debe estar implicada la familia y sobre todo los alumnos, como sujetos dinámicos en la prevención y la intervención, no hemos de olvidar que estadísticamente más de un 90% son conocedores de las situaciones que se están produciendo en el centro, que el bullying es un iceberg del que el personal educativo conoce lo que sale a flote, pero las bases en que se sustenta quien las conoce es el alumnado,-creo que el profesor no está suficientemente preparado, pero no puede ser un especialista en todo y además que lo haga a costa de su tiempo personal, considero que el profesorado tiene una parte importante de la responsabilidad en la prevención y la intervención, pero si hacemos una pequeña reflexión sobre la formación curricular para acceder a la función pública docente (primaria, secundaria), vemos como en el currículum del grado de aquellas especialidades más afines como pueden ser Psicología, Pedagogía, Magisterio o Psicopedagogía, no existe ni un solo crédito dedicado a la prevención de la violencia y el acoso escolar.En la formación permanente del profesorado comienza a haber algunos cursos específicos sobre estos campos, excepciones que justifican otra regla. ¿Con éste panorama podemos exigirle al profesorado que sea el único responsable de la prevención y la intervención en acoso escolar? Considero que se está produciendo un "cambio de mirada" en la educación y sobre todo del acoso escolar. Como conductas intolerables, nos hemos de encaminar hacia la tolerancia cero respecto a la violencia y acoso escolar. La intervención más adecuada es prevención, prevención y prevención, y esta ha de ser de toda la comunidad educativa, de la que evidentemente forma parte como uno de los actores principales el profesorado. El psicólogo clínico y educativo Andrés González Bellido es creador en Barcelona de un programa de prevención e intervención en el acoso escolar denominado PROGRAMA TEI: Tutoría entre iguales
