. Objetivos terapéuticos y psicoeducación
La psicoterapia Cognitiva Conductual utiliza estos recursos (tanto formulación de objetivos como la psicoeducación) como factores fundamentales en la salud mental. Destaca la importancia de los procesos cognitivos (como, por ejemplo, la introspección sobre la enfermedad) como factores que condicionan la conducta. Los pacientes aprenden a identificar formas de pensamiento disfuncionales (como, por ejemplo, «pedir ayuda es una muestra de debilidad») y cómo éstas influyen en sus propios sentimientos y conducta.
. Se proporciona al paciente información sobre la naturaleza de su problema, las variables que lo mantienen y las técnicas que pueden modificarlo. En cuanto a la naturaleza de su problema, se explicará en términos claros y concretos los conceptos y nociones que la psicología científica ha aportado para la comprensión de su trastorno. Por ejemplo, a un paciente cuyo diagnóstico psiquiátrico es "Trastorno Bipolar" (ha padecido en el transcurso de su vida episodios cíclicos de alteraciones en el estado de ánimo)), el psicólogo le transmitirá una explicación basada en las investigaciones en psicología. Se considera que personas mejor informadas son capaces de mantener adherencia al tratamiento y más motivadas a desarrollar un estilo de vida que atenúe los riesgos a los que se expone dicha persona. Según los cognitivistas conductuales hablan del propio aprendizaje a través de la experiencia del trastorno que se padece y encarar de la mejor forma las consecuencias del mismo.Ya sabemos que los datos proporcionados en la psicoeducación permiten que el paciente tenga formas más saludables para afrontar futuras crisis depresivas o hipomaníacas. Ahora bien, ¿qué relación tiene la psicoeducación con los objetivos terapéuticos? Sigamos con el ejemplo de la bipolaridad.Supongamos que el paciente con Trastorno Bipolar consume alcohol en exceso o drogas. Indefectiblemente, es necesario incluir en la agenda de trabajo que el paciente deje de consumir tales sustancias. Ya dijimos que los objetivos del tratamiento son acordados entre terapeuta y paciente, aunque muchas veces el psicólogo advertirá que los objetivos propuestos por el paciente no son racionales y deberá, por lo tanto, explicarle al mismo la necesidad de reformularlos. En este caso, la psicoeducación, permitirá que el paciente entienda que el consumo de sustancias aumenta drásticamente las fluctuaciones en su estado de ánimo y precipita la aparición de crisis.Por ello, insistimos, la psicoeducación está íntimamente relacionada con la adherencia al tratamiento y a la aceptación racional por parte del paciente de los objetivos terapéuticos. En las depresiones severas, en los trastornos bipolares, en los casos de ansiedad patológica grave, en pacientes con un proceso de estrés intenso y demás cuadros clínicos de magnitud, los objetivos y expectativas del paciente son considerados. No obstante, el psicólogo propondrá la reformulación de los mismos a la luz del conocimiento específico derivado de los hallazgos de las investigaciones científicas contemporáneas del trastorno en cuestión.De esto se desprende pues, y máxime en casos graves o complejos, que no podemos darle siempre al paciente la libre elección de sus objetivos, si estos aumentan la probabilidad de agravamiento de su estado psicológico.Por qué la psicoeducación?• Incrementa el cumplimiento del tratamiento• Reduce los índices de recaídas.• Tiene un impacto positivo en la vida cotidiana del enfermo• Reduce las cargas asistenciales que recaen sobre la sociedad y la familia.La psicoeducación, por lo tanto, nace a partir de una necesidad clínica de dotar al paciente de herramientas que le permitan ser más proactivo en la comprensión y tratamiento de la enfermedad.Estos conceptos son tomados también o principalmente para preparación de enfermeros, médicos y en casos de enfermedades en general donde los pacientes requieren ser dependientes de cuidadores.Continuaremos.
