Qué es la Psicoterapia
La clave para dar con un buen terapeuta se halla principalmente en el grado en el que el profesional ha realizado efectivamente un trabajo psicoterapéutico en sí mismo, logrando su propia curación y equilibrio psíquico y no tanto en su grado de formación oficial. Pero el equilibrio personal no es suficiente para que un individuo pueda considerarse efectivo y serio en esta labor, sino que también es necesaria la formación.
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Un peluquero puede dar muy buenos consejos, actuar de terapeuta, hay muchas personas que saben escuchar, son empáticos, pero esto no es suficiente para ser un buen psicoterapeuta. Por lo tanto lo ideal es combinar la formación con el haberse sometido personal y profesionalmente a un proceso psicoterapéutico exitoso, lo que a un profesional le puede llevar unos 10 años de dedicación sistemática. En último término, el grado de formación, siendo muy importante pasa a ser algo secundario frente al grado de equilibrio personal de ese profesional, lo cual depende del éxito que haya tenido en comprenderse a sí mismo.Aparte de la competencia profesional (o sea la habilitación) es importante comprender que los procesos psicoterapéuticos son procesos de transformación individual que requieren una colaboración activa del sujeto, lo que significa que éste tendrá que realizar un análisis exhaustivo de sí mismo , con el apoyo del terapeuta, seguido de ciertos cambios en su vida, sus hábitos y formas de actuar. Pero generalmente las personas creen, de forma ingenua, que estos procesos se limitan a charlar con el Psicólogo y que tras estas "charlas profesionales", sea en forma de consultas o de diálogo socrático, van a cambiar y solucionar su problema sin más en un par de sesiones o meses. Parece que la creencia es que el recibir psicoterapia es como el hablar con un profesional que se limita a escucharnos sin que el proceso terapéutico implique que uno asuma un cambio de sus hábitos de vida tales como la alimentación, hacer ejercicio físico o mental, sanear las relaciones sociales o personales. A veces en la primera sesión algunas personas preguntan "cuántas sesiones les van a hacer falta ". La realidad es que cada persona y cada caso son un mundo, no se puede definir a priori cómo será ese proceso terapéutico o cuántas sesiones requerirán, dependiendo de múltiples factores personales y específicos de cada caso que son impredecibles, como el empeño, el interés y la dedicación que el sujeto ponga en la terapia.Un proceso psicoterapéutico requiere del análisis del mundo interno y la problemática de la persona a través de la entrevista, el diálogo socrático y la conversación analítica, más o menos directiva por parte del analista pero ésto no es todo. Es muy habitual que las personas acudan a terapia y se limiten a poner todas sus expectativas en "hablar de sus problemas" y ninguna en comprometerse en hacer lo que tienen que hacer para conseguir cambiar. Esto se debe a que, en gran parte, a que tenemos metida en la cabeza la cultura de lo rápido, lo cómodo y lo fácil, la cultura de la pastilla para curarnos sin que nosotros hagamos nada por este cambio más allá de ir a un profesional para que nos toque con su varita mágica y nos transforme. Hay algo frecuentemente ignorado que es el apego masoquista que tenemos a problemas y dramas personales, de manera que el afirmar que quiero cambiar o terminar con una mala situación es una afirmación parcial y contradictoria ya que tememos en el fondo lo que significa un cambio. Esto se relaciona muchas veces con el miedo a enfrentar las propias carencias, el miedo al dolor, a la soledad, el miedo al esfuerzo, o a salir de una jaula mental. El éxito terapéutico y el cambio real de una persona depende solo un 50 % de la relación y alianza terapéutica, el otro 50 depende de que la persona ponga en práctica lo que va viendo en el proceso, a vece nos auto convencemos en forma engañosa que "esto no funciona". Nuestra falta de voluntad, de constancia, nos produce impaciencia ya que solemos tener un ritmo interno mucho más acelerado que el ritmo de la naturaleza y nos desesperamos ante la lentitud del proceso natural que implica el cambio real. Hay que comprender que los procesos de curación y cambio psicoterapéutico real pueden abarcar períodos de tiempo relativamente extensos, tiempo en el que el cambio se da de una forma progresiva a lo largo de diferentes ciclos. Una de las características más esenciales y desesperantes del psiquismo humano es su tendencia a la repetición cíclica y mecánica. La realidad es que nos repetimos una y otra vez en nuestras pasiones y conflictos de una forma compulsiva. Lo cierto que para salir de tal estado de cosas hace falta no solo analizar los contenidos internos, sino aplicar técnicas de autocontrol que implican la generación y movilización de fuerzas lo suficientemente intensas para quebrar los mecanismos psicológicos que mantienen a uno en esta situación.Extractado de un artículo de los psicólogos Cesáreo Hernández y Carmen Novoa.
