Acuerdo entre YPF y Chevron
Durante esta semana hemos estado presenciando la discusión y la polémica sobre la estructura energética nacional, las plausibles estrategias petroleras para nuestro país y el acuerdo entre YPF y Chevron. Mucho es lo que se ha expresado desde distintos sectores, opiniones en contra y otras a favor. En el presente artículo intentaré plantear un panorama actual en lo que respecta a esta cuestión que se ha instalado fuertemente en la agenda de los medios de comunicación nacionales.
En primer lugar hay que mencionar que desde la década de 1990 en Argentina se ha ido configurando toda una crisis en materia de hidrocarburos. Las políticas de desregulación y privatizaciones de la época neoliberal generaron un sistema que desmanteló al sector público del control y planificación de la actividad hidrocarburífera, facilitando una acción de latrocinio que provocó por muchísimo tiempo un déficit de reservas de petróleo del 70 por ciento y una caída en la producción de este recurso natural no renovable y gas del 40 por ciento, mientras las empresas concesionarias continuaban girando ganancias al exterior, deleitándose con los beneficios tributarios que se les había brindado sin ser obligadas a cumplir ninguna ley o normativa.Cabe mencionar que muchos integrantes de los cuadros kirchneristas de hoy en día fueron cómplices de este saqueo en compañía de distintos miembros de la oposición que actualmente despotrican en contra del acuerdo "YPF- Chevron". Toda esta tragedia energética derivada de los '90 sumada a la ineficiencia de los gobiernos kirchneristas (plasmada explícitamente en lo fracasos de los programas de inversión "Petróleo Plus" y "Refinación Plus" durante el 2008) provocó la caída en las reservas de hidrocarburos y la cara importación de recursos energéticos que llegaba a superar los once mil millones de dólares al año. Actualmente y con este nuevo régimen de promoción de inversiones, el oficialismo intenta solucionar sus tremendos errores del pasado. La clave está en marcar el eje principal del ya mencionado régimen. El periodista Raúl Dellatorre lo explica claramente: "....el compromiso de la empresa debe quedar expresado en una inversión concreta, mil millones de dólares como mínimo, y sobre un programa de exploración y explotación que requiere ser explícitamente aprobado. Recién a partir del quinto año empieza a correr el beneficio o premio, que es el de disponer del 20 por ciento de la producción que se obtenga para comercializarlo a precios internacionales, sin obligación de liquidar las divisas en el mercado local. Al inversor se le dice: primero ponga la plata, muestre los resultados durante cinco años y luego cobra los beneficios. ¿Es esto un decreto hecho a medida para Chevron? Seguramente la empresa norteamericana podría mostrar -es fácil suponer que no lo hará- otros contratos en condiciones mucho más ventajosas, con menor costo de inversión de riesgo y de más rápido retorno que éste. Incluso, en este mismo país en otras épocas". Como conclusión, el acuerdo en términos estrictamente estratégicos y económicos no es malo siempre y cuando el Gobierno haga valer la soberanía nacional que nos corresponde sobre este recurso natural y no caiga en el error de lo que sucede, por ejemplo, con las multinacionales cerealeras y mineras que no sólo gozan de exenciones impositivas gigantes sino que también estafan al fisco sin control o regulación alguna. Asimismo, preocupa el "fracking", el cual es una técnica de fracturación hidráulica para la extracción de gas no convencional a partir de la inyección de agua a presión y químicos en el subsuelo. Esto puede ser muy perjudicial para el medio ambiente y seguramente sea el modo de operar que llevará adelante Chevron. Por otras parte, es necesidad urgente dialogar con las comunidades mapuches sobe toda esta cuestión que puede llegar a perjudicarlos y no omitirlos del debate como suele hacer el oficialismo con los pueblos originarios. En fin, sólo resta esperar por los resultados y luego observar si los objetivos planteados fueron conseguidos o no. Julián Lazo Stegeman
