AMIA Y EL ACUERDO CON IRÁN
Escribir sobre el caso AMIA, es una empresa que puede conducir a múltiples caminos, muchos de ellos sinuosos e inentendibles. Aquel atentado del 18 de julio de 1994 aún hoy marca muchas aristas que deben ser reconsideradas y analizadas en una causa judicial que muchas veces ha sido dejada de lado por los sucesivos Gobiernos Nacionales desde que ocurrió.
Como argumenta el periodista de Página 12 Luis Bruschtein: "Al igual que el atentado, las tramas de encubrimiento y complicidad en el caso AMIA nunca fueron develadas. Quizás en esos trasfondos haya más explicaciones a tanta incertidumbre sobre un hecho tan ominoso. Un atentado tremendo, que implicó la adquisición y el acopio de gran cantidad de explosivo, más inteligencia, más infraestructura, lo que implica la participación de numerosas personas, y nadie sabe nada. Y después, la trama del encubrimiento. El ocultamiento o la alteración de pruebas y la forma en que se desperdiciaron los primeros momentos posteriores al atentado también tienen sus propios significados. No fue un atentado más. En el caso AMIA se conjugaron factores ocultos, que se sumaron a la lógica pura del terrorismo. Y si además faltaba algo, con el tiempo, la investigación del atentado quedó en el centro del conflicto más inflamable del planeta.Con mucho respaldo político, la investigación del fiscal Alberto Nisman se introdujo en esa jungla llena de trampas e intereses, y obtuvo resultados que llevaron a una fuerte controversia del gobierno argentino con el de Irán. Este proceso configuró una política que se fue desarrollando durante los gobiernos kirchneristas y durante varios años, casi desde el principio del gobierno de Néstor Kirchner. Después de los desastres del menemismo, ni los integrantes de la Alianza ni el duhaldismo habían mostrado decisión o interés para meterse en ese embrollo". La investigación sobre este nefasto episodio para nuestra historia se paralizó en 2007 y es en este contexto donde el impulso para el acuerdo con Irán cuyo objetivo es el esclarecimiento de la cuestión genera muchos debates. Bruschtein dice sobre el tema: "el eje es esencialmente judicial y no geopolítico. Desde la oposición al acuerdo con Irán se plantea que éste constituye un cambio de la estrategia de alianzas geopolíticas. Para los que piensan así, antes de este acuerdo, la Argentina jugaba del lado que busca una salida violenta a los diferendos con Irán. Y, de repente, con el acuerdo por los interrogatorios a los sospechosos del atentado contra la AMIA, el gobierno argentino se habría pasado del otro lado, o sea del bando iraní, junto con Chávez o Hafez al Assad. De tan elemental, esa mirada resulta pueril. Primero porque la Argentina ha mantenido una posición muy clara con respecto a la paz, tanto en relación con conflictos que le afectan directamente, como Malvinas, como con otros más lejanos, como el de Medio Oriente. La Argentina nunca jugó por la guerra contra Irán. Es una equivocación pensar que Néstor Kirchner confrontaba duramente a los iraníes en la ONU para agradar al gobierno de los Estados Unidos. Conociendo su carácter es más probable que fuera al revés, que tratara de utilizar la situación internacional como forma de presión para lograr que el gobierno iraní arrojara algo de luz sobre la causa judicial". Interpretado esto, es imprescindible comprender que Argentina busca desenmarañar este oscuro hecho moviéndose cuidadosamente y diplomáticamente entre dos Naciones (Irán e Israel) que mantuvieron y mantienen problemas entre sí por cuestiones geopolíticas, el citado periodista de Página 12 expresa lo siguiente: "en este contexto, la causa judicial por los atentados en la AMIA, por un lado, y el debate geopolítico, por el otro, tienen que ser debates separados, aunque tengan tantos puntos de contacto. Y van por separado, porque el debate geopolítico debilita la causa judicial. El objetivo es que se esclarezca el atentado y que sus responsables sean castigados por la Justicia. Lo que quieran el gobierno iraní o el de Israel, y hasta incluso la posición que asuma en ese conflicto el gobierno argentino, va por otro carril.Para desbloquear la causa se necesita interrogar a los sospechosos por el atentado, no por lo que piensan o por el país al que pertenecen sino por lo que están acusados de haber hecho. Se busca a personas que cometieron un delito y no a personas que profesan determinada religión o son ciudadanos de determinado país. Si Irán quiere destruir a Israel, o viceversa, es una discusión importante, pero que no define la causa judicial por el atentado contra la AMIA". En fin, el objetivo principal es definir esta causa judicial y encontrar los culpables de lo ocurrido aquel terrible 18 de julio de 1994. Por esto, el acuerdo con Irán tienen su lógica ya que permitebásicamente interrogar a los sospechosos de aquella nación y no seguir dejando el asunto sin ninguna solución.Julián Lazo Stegeman
