Burocracia sindical
Durante esta semana se anunciaron cambios en el Impuesto a las Ganancias, un reclamo que se venía escuchando desde la etapa Kirchnerista. Sin lugar a dudas, la cara visible de esta demanda en el país desde los sectores sindicales fue la de Hugo Moyano. Por esta razón, sostengo que es acertado desarrollar el artículo del día de hoy a partir de un concepto: el de “burocracia sindical”.
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El concepto aludido anteriormente se remite a los agentes enquistados en el interior del movimiento obrero que son pagos por los sectores en el poder (sea estatal o privado) para vender y negociar las condiciones de trabajo y, obviamente, el sueldo de los trabajadores. La burocracia sindical, es uno de los escollos más importante para que los empleados creen un marco de organización política y así defender sus intereses y evitar la vejación de sus derechos. Los burócratas son, muchas veces, empresarios que se sitúan a la vanguardia de los movimientos obreros para hacer dinero y obtener poder político con el objetivo de posicionarse como posibles candidatos en diferentes cargos públicos ubicados en las cúpulas estatales (por este motivo, suelen ser individuos con personalidades avasallantes y carismáticas). Estas afirmaciones están bien remarcadas por la historia reciente, desde ejemplos como Augusto Timoteo Vandor hasta el mismo Hugo Moyano. Una de las contingencias a resolver, es adecuar la orientación de los asalariados para que eviten a estos sujetos, tarea complicada, entre otras cosas, por la demagogia que practican con respecto a los trabajadores. Los burócratas sindicales no ejercen la democracia entre los trabajadores o lo hacen falsamente en forma de "cortina de humo". Es decir que no preguntan a quienes representan sobre sus acciones, decisiones y actitudes, siempre configuran los acuerdos con las clases dirigentes de manera unilateral. Suelen armar las discusiones de los convenios colectivos sin la presencia de los laburantes. Estos individuos no organizan ni permiten que los trabajadores peleen por nada, salvo cuando los reclamos están suficientemente argumentados y les da temor que los empleados los pasen por encima. En otros casos, cuando la burocracia sindical permite una acción por parte de los asalariados, es simplemente para presionar al político o empresario y que éste caduque ante a sus intereses personales. En casos extremos, estos sujetos obran mediante prácticas ilegales como cuando algún trabajador les critica: lo persiguen y hasta lo amenazan. Otras veces, lo mandan a despedir. Antonio Gramsci: "con el fin de disgregar la organización obrera, el capitalismo nunca ha dejado de apelar a todos los recursos para corromper y a su servicio a los elementos obreros que a través de la actividad sindical se han distinguido por su capacidad e inteligencia. Impedir que del seno de la masa obrera surja una capa dirigente y autónoma, decapitarla periódicamente, empujándola al caos y la indiferencia. Estos son aspectos de la lucha del capitalismo contra el proletariado". Para finalizar, considero interesante resaltar y darnos cuenta quienes fueron los sindicalistas que se ubicaron detrás del armado de este paro nacional. Debemos notar que son personalidades polémicas, con manejos dudosos y cuyos objetivos finales terminan siendo, después de todo, sus propios intereses. A todo esto, deberíamos sumarle una historia que los persigue y vuelve sus accionares cada vez más turbios.Julián Lazo Stegeman(FUENTES: Clarín, La Nación, Telam, Página 12)
