CHÁVEZ: LA UTILIDAD SIMBÓLICA DE LA MUERTE
Escribir sobre un acontecimiento que refleja la muerte de alguien no es para nada sencillo. Menos aún si la personalidad en cuestión fue un líder político que despertó pasiones y odios a nivel mundial y dejó una huella muy importante en la historia de América Latina y el mundo en general. En este cuadro de situación, intentaré brindar en el presente artículo un análisis del fallecimiento de Hugo Rafael Chávez Frías desde un punto de vista estrictamente político basado en la hegemonía, los símbolos que se debaten los distintos bloques en pugna para la construcción de poder y la utilidad que se le dio a su muerte.
La figura de Hugo Chávez fue tan impresionante que su desaparición física no concluyó con su esencia política. De hecho, es lo que por estos días se ubica en disputa por los diferentes bloques de poder que intentan, por un lado, representarlo como un símbolo del régimen dictatorial, "anti-libertades individuales" y enemigo de la prensa y libertad de expresión. Por el otro, se sitúan los simpatizantes del Comandante, los cuales lo recuerdan como un líder nato, amante de su pueblo, protector de la reservas petroleras de su Nación y pilar fundamental de la unión latinoamericana en contra del imperialismo estadounidense. La primera posición se puede ilustrar mediante las palabras de Ed Royce (Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara Baja norteamericana): "Hugo Chávez era un tirano que forzaba al pueblo de Venezuela a vivir en el miedo. Su muerte merma la alianza de líderes izquierdistas anti Estados Unidos en Suramérica; ¡qué alivio!" mientras que la otra se observa en, por ejemplo, un fragmento del comunicado que elevaron los tres jefes del Mercosur: "Chávez fue un líder que supo interpelar la conciencia de los Pueblos del continente, para asumirse como actores de su propio destino en la búsqueda de su libertad. El mejor homenaje que podrá rendírsele es preservar su legado, militancia y compromiso con el avance del proyecto integracionista regional". Ahora bien, ambas posturas son permeables a muchos estudios e interpretaciones. No obstante, lo que si es cierto es que la estampa de Chávez será utilizada por los distintos sectores (sean adherentes u opositores, para bien o para mal) para sus propios beneficios en la lucha hegemónica por la construcción del poder. Cuando hablo de "hegemonía", me refiero al concepto ideado por el intelectual marxista Antonio Gramsci. Para él, esta noción aludía a una síntesis entre dirección y dominación, entre consenso y fuerza, que debe ser comprendida en dos niveles: como facultad de un grupo para mandar a sus aliados y como acción de fuerza contra los rivales. Precisamente lo que intentan hacer los diversos sectores es, por un lado, demonizar al fallecido presidente venezolano con el interés de desarmar la aún estructura de poderío vigente (a cargo en estos momentos de Nicolás Maduro) para desintegrar la gran hegemonía chavista que hay en aquel país sudamericano. Y así, tratar de imponerse ellos como los grupos dominantes,estos son particularmente la oposición política (Henrique Capriles como cara visible), mediática (las grandes corporaciones de prensa) y exterior (en primer plano, Estados Unidos). Por otro lugar, están quienes engrandecen y vanaglorian la personalidad del Comandante (seguramente con mucho más respeto y fidelidad que los primeros) para transformar sus ideales en un legado que debe seguir la patria bolivariana, con el objetivo de posicionarse en un lugar hegemónicamente correcto para no perder sus voluntades políticas y seguir acaparando el poder en Venezuela. Éstos, quieren fomentar la moral y cultura chavista para no caer en la dominación simbólica de sus adversarios. Como expresaba Gramsci: "la supremacía de un grupo social se manifiesta en dos modos, como dominio y como dirección intelectual y moral". Los chavistas no quieren ceder su supremacía en el país, por esto, le darán una utilidad positiva a la muerte de su Líder y proseguirán con la herencia política de Chávez para no ceder ante las distintas oposiciones que están al acecho sabiendo que la estructura de posibilidades se les presenta favorable. La intención del vicepresidente Maduro de embalsamar al difunto presidente responde a la lógica de establecerlo como un símbolo, un monumento que graficará que la lucha chavista por el poder no se detendrá.Específicamente en nuestro país,no se harán esperar las voces que pronunciarán alegría por la mencionada defunción. Ya que desde los bloques mediáticos opuestos al kirchnerismo se trataba de emparentar continuamente a esta fuerza con la "dictadura venezolana" a modo de estrategia para disputarle hegemónicamente el poder. Los seguidores del Frente Para la Victoria, por su parte, homenajearan a Chávez y lo recordaran, fomentados por las más altas esferas del oficialismo, con los mejores laureles. De vuelta se observan contradicciones, debates y enfrentamientos ideológicos, culturales y morales por la utilización simbólica del Comandante venezolano. En fin, debe quedar claro que la verdadera tristeza y condolencias por la muerte de Chávez se perciben en el pueblo que lo votó, creyó y siguió. En las cúpulas de poder, tal vez puede haber una pizca de dolor por su defunción. Sin embargo, lo que predomina es toda una trama o trasfondo de intereses para ganar o perder una organizaciónque se vino generando desde 1998. En este contexto, la imagen del Comandante Hugo Rafael Chávez Frías se convertirá en un símbolo contendido por muchos para quedarse con el poder hegemónico en Venezuela y en otras partes del mundo también.Julián Lazo Stegeman
