Considerar los métodos
El denominado “Efecto Trump” a partir de la llegada del nuevo presidente de los Estados Unidos a la “Casa Blanca” y el interés despertado a lo largo y ancho del mundo es un claro ejemplo de cómo actúa la globalización desde los ámbitos informativos hasta económicos.
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En relación a esta cuestión, el Ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, expresó en el Foro de Davos del 2017 (en línea con los discursos que vertió el Presidente en Foro del presente año) que "durante los últimos 12 años Argentina estuvo cerrada al comercio internacional perdiéndose las oportunidades que la globalización ofrece y, como consecuencia, la Argentina aumentó su tasa de pobreza. Nuestros niveles de importación y exportación son los mismos que teníamos en 2007, 2008. El objetivo de nuestra administración es abrir el comercio nuevamente, sumarnos al mundo y general crecimiento inclusivo. Hoy tenemos un tercio de la población que vive bajo la pobreza. Queremos invertir en capital humano, que es lo más importante para sacar a la gente de la pobreza". Si bien es cierto que el proceso globalizador configura diversas posibilidades que pueden llegar a ser muy beneficiosas para los diferentes países, a mi entender el quid de la cuestión está en comprender que lo más importante a la hora de analizar, entre otras cosas, la apertura comercial como uno de los elementos más ligados a este sistema, es observar como se dispone cada país hacia el mundo y que lugar le toca en este mencionado proceso. Cuando Dujovne argumenta con respecto a "abrir el comercio nuevamente" o "sumarnos al mundo" es interesante escuchar a costa de qué se daría todo este asunto. Porque una cosa es involucrarse en el mundo globalizado desde una posición dominante y otro tema es hacerlo desde una ubicación de dominado (como le ha tocado usualmente a la Argentina a lo largo de su historia). Peor aún sería romper con el aislamiento bajo el costo de vejar la soberanía nacional. Es decir que lo apuntado por el Ministro de Hacienda no carece de certeza sino que se deberían establecer claramente los puntos y los métodos mediante los cuáles la dirigencia actual de nuestro país intentará aprovechar las oportunidades de la globalización. Recordemos que, por ejemplo, en la década de 1990 ya nos quisimos relacionar con el mundo de una forma tan abrupta que los problemas de la Argentina no se solucionaron sino que se profundizaron. El escritor uruguayo, Eduardo Galeano, decía que "la historia es una metáfora incesante" y tenía razón. La historia se vuelve fundamental para interpretar el presente e intentar avizorar lo que sucederá en el futuro. En este sentido no se puede omitir que las posibilidades del efecto globalizador son innumerables. No obstante, en el pasado nos costó más tristezas que alegrías. Por ende, redundo en el mensaje acerca de la necesidad de saber cuáles serán los métodos que aplicará el oficialismo para sumarnos a ella. En fin, Nicolás Dujovne planteó una situación muy interesante que merece una respuesta efectiva. Muchos fueron los problemas que nos trajo el aislamiento pero también pueden ser bastantes los dificultades que se desarrollarían si colisionan la globalización con la soberanía nacional. Por esta razón, las metodologías que utilizará el Macrismo de aquí al 2019, en un escenario económico que muchos especialistas consideran sinuoso, adquieren un rol fundamental en toda esta situación.Julián Lazo Stegeman(Fuentes: Clarín, Página 12)
