Contención social y funciones del estado
Los episodios violentos que generan los linchamientos son circunstancias poco felices que despiertan muchas polémicas y desnudan diversas falencias del Estado. Estas circunstancias suelen reaparecer en diferentes momentos y cuando son tiempos de elecciones asumen un peso específico mucho más importante. En este contexto es imprescindible hacer un repaso y análisis de lo que son y qué significan los linchamientos, tratando de entender, además, cómo repercuten negativamente en nuestra sociedad.
En el Estado contemporáneo se registran tres funciones básicas: la legislativa, la ejecutiva o administrativa y la jurisdiccional. Estás tienen correspondencia con la división de poderes de todo sistema republicano, es decir, cada una de las ramas del poder público está creada para llevar a cabo por regla general una de esas funciones. En este contexto, se puede hacer referencia al concepto de "seguridad ciudadana", el cual puede interpretarse como el conjunto de acciones democráticas a favor de la seguridad de los habitantes y de sus bienes, y concordadas con el derecho de cada nación. En relación a esto, es el accionar de un determinado Estado con el objetivo de afirmar su convivencia pacífica, la supresión de la violencia, el uso pacífico y coherente de vías y de espacios públicos y, en general, evitar la comisión de delitos y faltas contra los ciudadanos. Durante estos últimos días hemos observado sucesivos linchamientos a delincuentes en diferentes partes del territorio argentino. Sin lugar a dudas, desde los medios se ejerce una utilización amarillista de la violencia. No obstante, se ve claramente la falta de contención social que existe en el Estado con respecto a la seguridad y como desde el Gobierno Nacional no se ejecutan medidas eficientes para terminar con la violencia en las calles. Los mencionados linchamientos, son expresiones violentas en la ciudadanía que surgen cuando los poderes que tienen que proteger a la gente no lo hacen y ésta muestra sus instintos más primitivos. Todo esto ocurre debido a que la gente se autopercibe indefensa. Cree que su seguridad está en peligro, y sucede en el ambiente de una sociedad pasmada que entiende que todos los poderes estatales no cumplen sus funciones. Desde luego que no se pueden justificar situaciones como estas. Sin embargo, son el reflejo de los niveles de violencia que experimenta la sociedad día a día. A mi entender, existe todo un sistema que es cómplice de la inseguridad: en el poder ejecutivo parece no haber voluntad política para solucionar esta contingencia ya que siempre se intentó minimizar el asunto inseguridad. Desde el Poder Legislativo solemos ver una oposición que nunca ha velado fuertemente por la seguridad sino que se mueve básica y únicamente desde el discurso. Finalmente, el Poder Judicial suele ser un espacio temporal para los delincuentes. En definitiva, nadie protege a los ciudadanos. Como expresa Diana Cohen Agrest (filósofa y mamá de un estudiante de 26 años asesinado en julio de 2011 en un robo): "el Estado nace en el Siglo 17 para proteger la vida y la libertad de los ciudadanos y hoy estamos totalmente desprotegidos. No sólo nos están matando sino que están protegiendo la libertad de aquellos que nos matan". Para finalizar el artículo considero oportuno citar unas palabras del escritor uruguayo Eduardo Galeano: "en un mundo que prefiere la seguridad a la justicia, hay cada vez más gente que aplaude el sacrificio de la justicia en los altares de la seguridad. En las calles de las ciudades se celebran las ceremonias. Cada vez que un delincuente cae acribillado, la sociedad siente alivio ante la enfermedad que la acosa. La muerte de cada malviviente surte efectos farmacéuticos sobre los bienvivientes. La palabra farmacia viene de pharmakos, que era el nombre que daban los griegos a las víctimas humanas de los sacrificios ofrendados a los dioses en tiempos de crisis".Julián Lazo Stegeman
