CUIDAR AL TRABAJADOR
Desde que el capitalismo se acentuó en nuestro mundo mediante un proceso paulatino a lo largo de la historia (que comenzó, según muchos historiadores, con el fin del dominio musulmán en el Mediterráneo, seguido posteriormente por tres hechos claves como lo fueron el “descubrimiento” de América por los europeos, el avance de la revolución industrial y la Revolución Francesa, es decir, la revolución de la burguesía comercial) las relaciones de poder entre capital-trabajo, burgueses-proletariado o patrón-trabajador han ido variando y perfeccionándose siempre en beneficio de los usurpadores de plusvalía.
Es mas, el capitalismo y la globalización (proceso iniciado en la década de 1970 que simulaba la "unificación" entre las distintas naciones del planeta cuando en realidad fue una estrategia mas de los capitalistas en la lucha de clases) posibilitaron que las conexiones entre dominadores y dominados se tiñeran cada vez más con el perverso tinte de la explotación. Sin lugar a dudas, es en este punto donde los individuos perdieron toda su subjetividad y pasaron a transformarse en objetos utilizados por el sistema. Soslayando las características de humanidad que poseen los trabajadores. Específicamente en nuestro país, esta lógica histórica no tuvo profundas variaciones hasta la llegada del peronismo. Movimiento que liderado por el General Juan Domingo Perón, supo beneficiar al pueblo obrero por sobre el capital con muchas medidas a su favor tales como: el desarrollo de un amplio plan de viviendas para trabajadores, la gratuidad de la enseñanza universitaria y el ingreso de considerables sectores juveniles provenientes de la clase obrera a la Universidad, la reforma de la Constitución Nacional en 1949 que luego sería derogada por la Revolución Libertadora incluyó los derechos laborales y sociales en el Artículo 37, el componente salarial del ingreso nacional superó por primera vez en la historia a lo correspondiente a ganancias, renta de la tierra e intereses, entre otras. Estos hechos marcaron en la cultura Argentina, el posicionamiento de la simbología "Nacional y Popular" y estableció definitivamente como los sectores humildes y trabajadores de nuestro país serían la matriz existencial del Partido Justicialista original (cabe mencionar de igual modo, que las clases medias terminarían en definitiva constituyendo el verdadero poder de los populismos ya que muchos individuos pertenecientes a las clases bajas, luego de recibir tantos beneficios, terminarían formando parte de la mencionada clase media). Esta forma de hacer política en pos del bienestar de los trabajadores desapareció por muchos años con el derrocamiento de Perón, la proscripción del partido, el establecimiento de las sucesivas dictaduras cívico-militares y el advenimiento de los modelos neoliberales. Sin embargo, luego de la crisis del 2001 y con la llegada del Kirchnerismo al gobierno, la figura del trabajador volvió a ser nuevamente ensalzada. Por un lado con medidas que los beneficiaron y por otro, con la idea de retomar la forma de construir poder del peronismo original a partir de los segmentos obreros tan marginados. Ahora bien, esta es la intención del oficialismo. No obstante y por mas que se hayan tomado diversas disposiciones acertadas que colaboran con el pueblo trabajador, la reciente reforma al régimen de accidentes de trabajo es un paso totalmente en falso para el Frente Para la Victoria en complicidad con el PRO. Esta nueva legislación, es considerada como una "ley corta" ya que, como explica el periodista Mario Wainfeld: "La reforma al régimen de accidentes de trabajo abarca una fracción de la problemática, que tiene su importancia, pero que no es lo sustancial. La norma aprobada ayer se centra en la faz dineraria, que es el último tramo de un proceso: la liquidación de la indemnización, su pago y las eventuales acciones ulteriores. Pero deja vacante el abordaje de lo principal, que es la cantidad y gravedad de los accidentes. En Argentina el porcentaje de siniestros es injustamente alto, aunque haya mermado algo los últimos años, según datos oficiales". Que quede claro, en Argentina lamentablemente mueren por año muchos trabajadores por culpa de los accidentes o enfermedades derivadas de los ritmos de producción. Además, el 65% de éstos se jubila anticipadamente por discapacidad en la construcción y en la actividad minera. Cabe mencionar que durante 2011 las ART facturaron $12.700 millones aumentando así su facturación entre 2003 y 2011 en 1300 %. Es preciso señalar que las aseguradoras de riesgos de trabajo sólo detectan el 14% de las enfermedades profesionales (es cierto igualmente que el Gobierno esta trabajando para elevar este cupo). Esta reforma se hace para proteger al empleador ya que van a haber menos sumas compensatorias para los trabajadores y sólo podrán elegir entre la indemnización o el juicio laboral. Cuando ambas alternativas son derechos que le corresponden a todo laburante. Otro tema a resaltar es que la Corte Suprema marcó numerosas inconstitucionalidades en el régimen de las ART. Por esto, hubiera sido mejor dictar una norma que pusiera verdaderamente sobre el tapete la prevención y seguridad en el trabajo. Para finalizar, quiero decir que la modificación a la ley de las aseguradoras de riesgo de trabajo es para proteger al empleador. No por nada, consiguió el aplauso de José Ignacio de Mendiguren y toda la Unión Industrial Argentina. Esta nueva reforma, obliga a los trabajadores a elegir entre lo que son sus derechos y cercena sus capacidades de defensa ante la patronal. El Kirchnerismo debería replantearse el entramado de esta legislación y darse cuenta que lo mejor es defender al hombre que trabaja mediante una "ley larga" que lo proteja de las negativas eventualidades que le pudiesen llegar a ocurrir durante el cotidiano laboral recordando la verdadera esencia peronista de resguardar a la patria obrera.Julián Lazo Stegeman
