Déficit externo
¿Qué es el Déficit Externo? Una explicación de manual, aportada por el sitio especializado en estas cuestiones económicas, Economipedia, indica que “se conoce como déficit externo a la diferencia entre ingresos y gastos que tiene un país con respecto al exterior. El déficit se origina cuando un país tiene más pagos que ingresos, es decir, envía más dinero del que entra con respecto al exterior, por lo que puede llegar a tener problemas para financiarse y equilibrar sus macromagnitudes”. En este sentido, se puede agregar que este déficit, al igual que la Balanza de Pagos, se puede descomponer:
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• Déficit comercial: diferencia negativa entre exportaciones e importaciones.• Déficit de capital: mayores inversiones en el extranjero con dinero nacional que inversiones extranjeras en el país.• Déficit financiero: cuando los ciudadanos de aquí envían mayor número de remesas de las recibidas. En relación a esto, Economipedia explica que "a largo plazo, un déficit exterior continuado y acumulado hace que un país tenga problemas de liquidez y para afrontar pagos". Ahora bien, ¿cómo se relaciona este concepto con el modelo económico del Gobierno Nacional? En primera instancia, debe quedar clara una cuestión sumamente importante: el mencionado proyecto económico del Macrismo, estructuralmente, está atado a la fragilidad de su sector externo. De esta forma, el flujo constante de dólares se torna fundamental para la sustentabilidad del mismo. Es decir que el Déficit Externo, con la insuficiencia relativa de divisas que trae aparejado, hace que el financiamiento del exterior (clave en estos momentos para la economía de la Argentina) no pueda satisfacer la demanda de dólares de nuestro país, ya que así como entra esta divisa, también se va. A propósito, el periodista y especialista en asuntos económicos, David Cufré, explica lo siguiente: "negociar ahora un nuevo blindaje con el FMI y otros organismos multilaterales no cambiará en nada esa situación. Solo permitirá que los ganadores del modelo sigan retirando dólares hasta que se agoten los recursos del potenciado endeudamiento. Al final del camino, por más que desaparezca el déficit fiscal, la hemorragia de divisas volverá a generar una situación explosiva. Aquellos que embolsan más de 5 millones de dólares al mes son siempre los primeros en apurar las compras cuando ven venir el estrangulamiento externo. En marzo, por ejemplo, elevaron la adquisición hasta 285 millones de dólares, frente a los 89 millones de febrero y los 116 millones de enero...". Asimismo, ligado a esto, vale recordar lo siguiente: en agosto de 2016 el Banco Central eliminó la última restricción que existía para la compra de dólares en el mercado oficial de cambios. Al respecto, Cufré plantea el siguiente punto de vista: "desde que el Gobierno eliminó el llamado cepo cambiario, la tendencia de adquisición de divisas fue siempre en aumento. Entre enero y diciembre de 2016 la compra bruta de billetes fue de 19.665 millones de dólares, a un promedio de 1639 millones por mes. En igual lapso de 2017 la cifra se catapultó a 32.796 millones o 2733 millones por mes. Y entre enero y marzo de este año fueron 8291 millones, a razón de 2764 millones por mes. Los números de abril y mayo seguramente elevarán aún más la marca, dado que el comportamiento de los ahorristas cada vez que hubo corridas cambiarias fue volcarse con mayor intensidad a la incorporación de divisas. A este factor estructural de desequilibrio del sector externo se suman otros: el déficit comercial record por la avalancha importadora, el déficit de turismo y gastos en el exterior, el pago cada vez más alto de intereses de la deuda externa y la remisión de utilidades de las multinacionales a las casas matrices".Entonces, mediante este escenario, se exhibe algo importante: el oficialismo mostró una falta de observación de las facetas económicas al tomar esta medida. Por esto, se podría enunciar que Cambiemos se autoinfringió un daño a su propio modelo económico. O al menos no consideraba en el 2016 que el contexto de la economía nacional estaría para el 2018 en estas condiciones. En fin, más allá de todos los dimes y diretes en relación a esta situación, lo que queda sumamente claro es que el rumbo que ha tomado la economía nacional en la gestión actual, está anclado en las fluctuaciones del sector externo y financiero. De esta forma, todos los debates que estamos vivenciando en el cotidiano, giran en torno a estas cuestiones.Julián Lazo Stegeman(Fuentes: La Nación, Página 12, Economipedia.com)
