Democracia y gobierno
De vez en cuando considero oportuno redactar en este espacio un pequeño análisis y reflexión de aquellas cuestiones que van más allá de los tema de agenda. En esta oportunidad creo pertinente volver a publicar un artículo de hace un par de meses sobre un asunto que no nos tiene que resultar ajeno y es importante instalarlo a menudo: ¿la democracia como objetivo o como medio para una sociedad mejor?
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Sin lugar a dudas la pregunta es muy compleja para resolverse en una columna de opinión. No obstante, hay algo que queda sumamente claro: la Democracia ha sido a lo largo de la historia el pilar fundamental de aquellas sociedades que supieron progresar. He aquí también otra cuestión interesante: ¿el mencionado progreso fue gracias a entender a la Democracia como un logro o como una herramienta de Gobierno? En fin, son interrogantes que despiertan mucha curiosidad y se prestan a largos debates. Reitero, es muy complicado descifrar estas preguntas en el presente artículo. Sin embargo, todo apunta a lo siguiente: la Democracia nunca debe ser discutida en base a si debe existir o desaparecer sino que los planteos deben girar en torno a que utilidad darle a esta o si con su mera obtención ya alcanza. Una vez Raúl Alfonsín dijo lo siguiente: "con la Democracia se come, se educa y se cura". A posteriori, nadie puede negar que lo expresado por el ex Presidente fue una frase tanto hermosa como debatible. Pasaron diversos gobiernos luego de aquella expresión del líder Radical (dadas sus palabras, comprendía al régimen democrático como un medio). Y muchos de ellos no lograron ni dar de comer, ni educar y ni siquiera curar. Todo lo contrario, utilizaron al sistema democrático como un mecanismo para beneficiar a aquellos sectores que poco la aprecian. El claro ejemplo fue el menemismo neoliberal de la década de 1990. Según interpreto, en aquella época el Presidente Carlos Menem entendió el "juego democrático" como un medio para beneficiar a algunos pocos. La Democracia no sólo debe apreciarse por el hecho de haberla conseguido en nuestro país (mucho costó y nada ni nadie debería hacer surgir la posibilidad de terminar con este sistema o estilo de vida) sino que también hay que celebrar su vigencia a partir de encontrarle una funcionalidad social y política para el conjunto de la ciudadanía, de este modo, lograr acentuar y acrecentar su estabilidad en la Argentina. Es imprescindible recordar que el sistema democrático es también una responsabilidad que nos tiene que aludir a todos. Por otra parte, como jóvenes debemos valorar cada día más el orden vigente y recordar que muchas vidas se perdieron para obtenerlo. No obstante, creo que no debemos encasillarnos sólo en que ya vivimos en este sistema sino que los funcionarios en el poder deben utilizarla como un medio para lograr el progreso y la mejora general de la sociedad. Para finalizar considero oportuno citar unas palabras de Marcelino Cereijido (Doctor en Fisiología que ha escrito muchas obras en relación al carácter científico de las actividades y prácticas del hombre como, por ejemplo, la política): "para ser democrático no es imprescindible tener una manera de interpretar científicamente la realidad. De hecho, entre la aparición de la democracia, allá en la Grecia Clásica, y el brote de la ciencia moderna, hace unos cuatro o cinco siglos, pasaron dos milenios. La democracia surgió en cierto modo como un recurso para compensar la caída de un régimen autoritario y estratificado en niveles jerárquicos, y en Grecia cobraron importancia las ciudades y los habitantes, llamados de ahí en más "ciudadanos", los cuales enfrentaron el grave problema de gobernarse entre iguales. Generaron entonces las reglas del tener razón: argumentar, refutar, convencer, disuadir, demostrar, que con el tiempo fueron sentando las bases de la democracia, la filosofía y los remotos comienzos de la ciencia. Las circunstancia históricas fueron cambiando el enfoque y los significados, y hoy se aplica el adjetivo democrático a un país donde el primer mandatario y los legisladores se escogen a través de elecciones en las que votan todos los ciudadanos. En resumidas cuentas, la democracia de nuestros días se identifica, más que con otra cosa, con el voto, siendo que éste en realidad señala el fracaso de la democracia. Es que los asuntos humanos son tan frondosos y complejos, que no se puede argumentar hasta que ya no quede una sola objeción. Se tiene un tiempo finito para discutir, tras el cual se recurre a votar".Julián Lazo Stegeman
