Devaluación: El tabú de las elecciones
Durante estas pujas electorales que comienzan a dilucidarse en el día de hoy con las PASO, hay un tema que no es tratado en profundidad por los precandidatos e inclusive ni siquiera es comentado por algunos de éstos, me refiero a la devaluación. Muchas son las cosas que se pueden decir al respecto, lo cierto es que se plantea como una cuestión polémica en donde, dado el contexto electoral, nadie quiere perder votos al expresarse de modo no conveniente. En el presente artículo intentaré brindar una opinión sobre este tema tan trascendental para el futuro de nuestro país
Con la devaluación se produce inexorablemente un aumento generalizado de casi todos los precios ya que una cantidad sumamente amplia de los productos que se comercializan en Argentina son importados. Por consiguiente, se elevan sus costos al igual que el valor del dólar. A modo ilustrativo podemos citar muchos medicamentos o la mayoría de los insumos de informática. Otros bienes, aunque se produzcan en nuestro país, tienen demasiados componentes importados, tal es el ejemplo de los automóviles. Esto representa mayores costos, los cuales son trasladados por los empresarios hacia los precios. A su vez, debemos observar los productos que se exportan, como los alimentos. En este caso, los empresarios deducen cual sería el precio de venta en el exterior (es decir en dólares) para después traducirlo a precios en el mercado interno. Obviamente, no faltan aquellas posiciones dominantes de las cúpulas empresariales que por el poder monopólico que ostentan en la cadena de insumos para la producción (por las cuales el Gobierno no ha hecho nada para regularlas) aprovechan para instalar precios unilateralmente y aumentar sus rentabilidades. Cabe mencionar que todo este contexto macroeconómico genera que la inflación suba y tome dimensiones preocupantes. En toda esta cuestión también hay sectores que se benefician, tal es el caso de las grandes compañías que operan en nuestro territorio. Éstas no sólo "festejaron" la devaluación que se hizo por este Gobierno en su momento sino que además la promovieron. Es imprescindible resaltar que los más favorecidos con esta medida fueron los grandes exportadores debido a que se les achicó el "costo salarial" medido en dólares, a la vez que recibieron más pesos por cada dólar que consiguieron de sus ventas. En este gran sistema de beneficiarios por la devaluación, los que van a ganancia pura son los gigantescas transnacionales cerealeras como Cargill, Dreyfuss o Nidera: las cuantiosas cantidades de dólares que poseen resguardadas en sus silobolsas actualmente valen un porcentaje mucho mayor del momento en que lo cosecharon. Párrafo aparte merecen los especuladores. Bancos, casas de cambio, corredores de bolsas y cuevas de todo tipo, obtuvieron y continúan obteniendo ganancias enormes por haberse volcado al dólar en detrimento de cualquier otra inversión. La deuda externa nacional y las de las provincias que emitieron bonos en dólares también aumentan considerablemente, impactando contra los ingresos fiscales. Por otra parte, aquellos que comercializan artículos importados o generan bienes con elementos de la mencionada índole también se vieron beneficiados con la devaluación: la instalación de precios, muchas veces por valores muy superiores al aumento real de sus costos, ha sido portentosa. En fin, la devaluación trajo consigo muchas consecuencias, positivas para ciertos sectores y negativas para otros. El Gobierno ya ha tomado diversas medidas para reducir las contingencias de esta situación aunque parece no haber dado en la tecla con la eficiencia requerida. Hay muchos indicios que hacen pensar que el precandidato que logre imponerse en las PASO y luego en las elecciones posteriores va a tener que devaluar dadas las condiciones económicas que imperan en el plano nacional como internacional. De todas formas sólo resta esperar y observar como se van desarrollando las cosas.Julián Lazo StegemanFuentes: Diario Clarín, Página 12, La Nación, Iprofessional
