Dólar electoral
Más allá de los perjuicios que genera el atraso cambiario en la industria y en las diversas economías regionales, el asunto de la devaluación parece no hacer realmente mella en los diversos candidatos políticos de cara al 2015. El hecho no está en que ellos no consideran la mencionada medida económica en sus plataformas programáticas, la cuestión es que en términos políticos-electorales, hablar acerca de una futura devaluación no conviene en relación a sus pretensiones presidenciales. Por esto, la mayor parte del discurso ronda en promulgar que los rivales son los que buscan la acción de corregir el dólar fuertemente.
La devaluación es un tema tan complejo en vista a los próximos comicios electorales que hasta genera contradicciones dentro de las mismas agrupaciones políticas. Tal es el caso de lo que sucedió en el PRO: Mauricio Macri declaró hace unas semanas que abriría el cepo en el caso de ganar las elecciones, permitiendo un dólar barato y utilizable para todos. A las pocas horas de estas palabras, su candidato a legislador bonaerense y economista, Carlos Melconian, relativizó los dichos del actual Jefe de Gobierno de la CABA. Cuando nos situamos en un año electoral, todos los aspectos de la vida social, cultural y económica de un país se adhiere a los elementos de política y poder que están en juego. He aquí que variados medios de comunicación y especialistas sobre el tema hablen del "dólar electoral". Más allá de todo lo que se pueda expresar sobre la divisa norteamericana, lo que quedó establecido como viene sucediendo hace bastante tiempo ya, es la completa presencia del dólar como uno de los tópicos más sensibles en toda disputa electoral. Muchos asesores políticos, entienden y sostienen que un alto porcentaje del voto de los ciudadanos se funda en los "bolsillos" de estos. Asimismo, la mayoría de los estrategas de campaña son concientes que no se puede ganar una elección con tipo de cambio alto si se está en el oficialismo ni promoviendo una devaluación cuando se intenta obtener la presidencia. Como ya expresé antes, muchos discursos de los políticos postulados para el 2015, intentan adherir el asunto de una posible devaluación a sus rivales, cuando en realidad todos tienen en su agenda el tratamiento de ese tema. La cuestión del "dólar electoral" es tan complicada que incita a los partidos políticos a caer en contradicciones intrínsecas. Continuamente observamos al Ministro de Economía, Axel Kicillof, en su pretensión de mantener como sea el actual tipo de cambio, el cual resulta para muchos especialistas una situación verdaderamente forzada. Éstas mencionadas pretensiones, paradójicamente, son muy similares a las de Domingo Cavallo en su momento, al que tanto critican desde las esferas Kirchneristas. Pero esto no es sólo llamativo dentro del entramado K, sino que también guarda un profundo peligro para el país ya que no hace falta aclarar lo que sucedió con el ex Ministro de Economía y el país durante los noventa y principios del nuevo milenio. No deja de ser real que si bien es cierto que partes de la población se ven beneficiadas con el dólar barato, otra parte importante que se perjudica, como las estructuras económicas provincianas. El Gobierno Nacional experimentó esta situación en las elecciones legislativas del 2013 cuando perdió en distritos donde usualmente tenía una alta intención de voto. Hay economistas que ya hablan abiertamente sobre la necesidad de una devaluación. No obstante, las agrupaciones y partidos políticos, no dejan que sus entendidos en economía hablen sin preámbulos sobre la cuestión. El panorama electoral está muy sensible, y en Argentina hay un profundo miedo cultural sobre la acción gubernamental de devaluar. Para concluir, no quieren hablar de devaluación desde los distintos sectores en disputa electoral ya que es un tema que despierta muchas suspicacias por nuestros territorios. Como toda medida económica, tiene sus puntos a favor y sus puntos en contra. Si la economía de un país requiere en ciertas circunstancias, cierta toma de decisiones, no se puede caer en ideologismos y dogmas que asusten a la población y produzcan un despojamiento del criterio de análisis de ésta. Ninguna medida es mala o buena, sino oportuna y eficaz o no.Julián Lazo Stegeman
