Ejecutivo y judicial
Claudio Bonadio se desempeña hace ya dos décadas como Juez Federal. Sin embargo, en un reciente lapso de tiempo se transformó en una incomodidad para el Kirchnerismo por las distintas acciones judiciales que llevó a cabo: procesó a Guillermo Moreno, ordenó la captura de Ricardo Jaime, investigó a Alfredo Scoccimarro (vocero presidencial) y a Juan Manuel Abal Medina (ex jefe de Gabinete) por los spots del Fútbol para Todos, y en la última feria judicial allanó la Unidad de Información Financiera (UIF), encabezada por José Sbattella.
Durante estos días, el oficialismo puso foco en este Juez Federal: fue citado a declarar ante el Consejo de la Magistratura bajo la imputación de mal desempeño a partir de una vieja denuncia por "excesivas e injustificadas demoras" en dos causas iniciadas en los años 90: el caso Tandanor y el de la Curtiembre Yoma. La mencionada denuncia la había sido exhibida por la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) y hacia casi tres años que estaba olvidada en el Consejo. El martes pasado, el secretario de Justicia y representante del Poder Ejecutivo, Julián Álvarez, informó que tenía un pedido de citación contra Bonadio. Toda esta situación se da en un contexto donde pesa una denuncia contra el Juez Oyarbide por haber trabado una serie de allanamientos después del llamado de un funcionario público adherente al Gobierno. Por su parte, la oposición ya había expresado que solicitaría la citación del mencionado. Volviendo a Bonadio, la denuncia contra él incluye cuatro cargos. Los dos primeros, como ya expliqué más arriba, por "excesivas e injustificadas demoras" en el trámite de dos denuncias de fraude al Estado: la causa "Boffil y otros" (vinculada con la licitación de Tandanor) y el caso por supuestas irregularidades en créditos a la Curtiembre Yoma. El tercero consiste en "haber generado con su conducta morosa y negligente un grave perjuicio al Estado", y el cuarto, en "haber evidenciado un notorio desinterés en el cumplimiento adecuado" de sus funciones. Cabe decir que además de ésta citación, Claudio Bonadio ya había sido apartado del caso contra Abal Medina y Scoccimarro, donde él los había indagado por el manejo de publicidad en el programa Fútbol para Todos. Estas cuestiones donde se entremezclan los poderes Ejecutivo y Judicial deben ser interpretadas con mucha atención ya que un avance injustificado del primero sobre el segundo radicaría en una ruptura del orden republicano. El kirchnerismo a lo largo de todos estos años, ha sido acusado recurrentemente sobre el avasallamiento que ejerce sobre la Justicia. No obstante, hubo circunstancias en donde encontraba argumentos para justificar su accionar. Sin embargo, y por más que se quiera desmentir por parte de los sectores oficialistas, cuando se quiso intervenir en los estratos judiciales desde el mencionado Poder Ejecutivo siempre fue en contra de jueces no afines. Mientras los ligados al Kirchnerismo nunca eran tocados y se los intentaba "salvar". Nadie puede omitir que las denuncias sobre Bonadio merecen un esclarecimiento urgente (recordemos que hace tras años que están en la Magistratura sin trato alguno) ya que podrían ser acciones en contra del Estado. No obstante, lo que queda poco claro es porque se reactivan en estos momentos donde el nombre de Oyarbide se encuentra siendo observado en el medio de la escena judicial y mediática. En fin, no debemos olvidar que la imposición de uno sobre otro en los tres poderes que conforman una República no es correcta. La independencia de los mismos es lo deseado. Tampoco se puede tolerar que haya causas sobre distintos jueces y estas o queden en la nada o se lleven adelante dependiendo que bandera política muevan los determinados juristas.Julián Lazo Stegeman
