El polémico juez Griesa
Que un juez de Nueva York evite el desembolso del pago de bonos emitidos por Argentina denominados en euros, bajo jurisdicción de la legislación inglesa, pagaderos por un banco de Luxemburgo a bonistas con domicilio en Bélgica. Que el mismo juez dictamine cumplir su sentencia a favor de los fondos buitre vejando los derechos de los bonistas que entraron al canje en el 2005 y 2010. Que este jurista neoyorquino implique en la sentencia al Bank of New York Mellon (entidad financiera ajena al litigio) con el objetivo de sitiar el pago de vencimientos de deuda reestructurada y que, además, ejerza la misma acción con otras instituciones bancarias autorizadas también a distribuir ese dinero entre bonistas del canje: JP Morgan, Euroclear, Clearstream y Citibank.
Y que encima, la situación del último banco mencionado presente la particularidad de conformarse como una sucursal de sociedad extranjera (Citibank Argentina) inscripta en el país conforme a los términos del artículo 118 de la Ley de Sociedades Comerciales 19.550 y permitida por el BCRA para maniobrar dentro del sistema financiero argentino (ubicándose como una entidad de derecho privado, adherida a las normativas y regulaciones de las instituciones bancarias operantes en Argentina) le solicite aprobación a un juez de Nueva York para otorgar el dinero a los bonistas, es verdaderamente insólito. Sin lugar a dudas, las audiencias que convoca el juez Thomas Griesa están volviendo cada vez más explícitas sus intenciones de posicionarse como el canal de respuesta de los fondos buitre a la defensa política de nuestro país. Griesa no determina nada de las cuestiones pendientes a partir de avisos de terceros afectados. Asimismo, este juez amenazó con el desacato del país, sin detallar si incluye a toda la población o si soslaya a los colaboracionistas locales de los holdouts. Por otra parte, Griesa expresó que "Argentina debe dejar de engañar y decir que pagó", cuando él mismo autorizó pagos y hace visible que no leyó el prospecto de emisión de los bonos del canje y el contrato con el fiduciario (Bank of New York). Con su fallo y sus confusas audiencias, el jurista norteamericano favorece los intereses de los fondos buitre, provocando situaciones inverosímiles que golpean a la seguridad jurídica de Wall Street.Con respecto al último párrafo, el Poder Ejecutivo de Estados Unidos posee la oportunidad de recobrar la credibilidad del centro financiero mundial para resguardar la emisión de deuda soberana. En este plano, existen antecedentes históricos: el presidente George W. Bush bloqueó la incautación de bienes del Congo-Brazzaville en Estados Unidos por parte del fondo buitre de Paul Singer asegurando que esa acción estaba estorbando con el mando exclusivo del presidente para direccionar la política exterior. Entonces, por lo explicado anteriormente, la intervención de Obama no estaría originada por un caso judicial que condena a la Argentina, sino que estaría influenciada principalmente por el hecho de aspirar a conservar la seguridad jurídico-financiera de su país. El fallo de Thomas Griesa puede llegar a perturbar el supuesto que impera en la comunidad económica internacional acerca de que Nueva York consta de un mayor amparo a inversores extranjeros ante contratiempos normativos o de discrecionalidad de jueces. A todo esto, no fue en Buenos Aires, sino en Nueva York donde los bonistas no pueden cobrar. Aquí, en nuestros territorios, están recibiendo sus dólares sin problemas. Es por esta razón, como ya mencioné, que la mayor seguridad jurídica de Nueva York sobre la de Buenos Aires puede quedar marcada por el fallo Griesa.Julián Lazo Stegeman
