El rol de la oposición
En estos días, en Argentina, aparecen dos asuntos instalados fuertemente en la agenda pública que ponen de relieve el papel de la oposición: la reforma previsional y el reciente procesamiento de Cristina Fernández de Kirchner (junto otros funcionarios y militantes aliados a ella), acusada por traición a la patria, en el marco de la causa AMIA.
:format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/147/0000147449.jpg)
Para continuar con el desarrollo del presente artículo, se aclara desde ahora que no es intención de esta columna involucrarse en el análisis de los tecnicismos referente a la reforma previsional ni tampoco adentrarse en la examinación de los fundamentos jurídicos ligados al procesamiento de la ex mandataria. Esta determinación se debe a que no alcanzaría la extensión del artículo de hoy para tratar la complejidad de estas cuestiones. Por este motivo, en el escrito del día de la fecha se pretenderá hacer un breve análisis del rol que cumple la oposición en los corrientes días, aludiendo a sus responsabilidades y tomando como ejemplos los asuntos antes mencionados. El jurista ecuatoriano, Rodrigo Borja, establece en su "Enciclopedia de la política" que se denomina "oposición", en la vida política, a la acción y efecto de oponerse a un gobierno, es decir, de impugnar su conducta por razones de conveniencia, oportunidad, honestidad o juridicidad. La función opositora, que es una verdadera función en el Estado democrático, está principal pero no únicamente confiada a los partidos políticos, que son por antonomasia los instrumentos de participación popular en los quehaceres de la vida estatal. Cuando están fuera del poder, a los partidos les está confiada una de las más importantes funciones que existen en el Estado moderno: la de ejercer la oposición. Asimismo, expone que la vieja dinámica gobernantes-gobernados generó desde tiempos inmemoriales la contraposición de ideas e intereses entre quienes detentaban el poder y quienes estaban sometidos a su obediencia. Este fue el germen de la oposición. Si bien durante un largo período en la antigua Atenas el derecho a discrepar de las verdades oficiales estuvo reconocido y tolerado, fue en Inglaterra donde la oposición asumió su significado y contenido modernos en el siglo XVIII por la contraposición entre los "whigs" y los " tories" (sustituidos más tarde por los conservadores y los liberales). Como se puede observar en los dichos del jurista, la oposición posee un lugar importante en el desarrollo saludable de toda república. Ésta no sólo es una expresión fenomenal de la representación popular sino que también es la muestra concreta de la eficiencia política en el seno de una democracia fuerte y resistente.En este contexto, además de las ponderaciones que puede recibir, la oposición lleva consigo una serie de responsabilidades fundamentales, no sólo en las deliberaciones legislativas de lo que ocurre en un país, sino también en la sanción o no de leyes que pueden ser sumamente beneficiosas para la ciudadanía o vejar profundamente los derechos de ésta. En este sentido, no se puede soslayar que lo determinado por el Poder Ejecutivo no es únicamente responsabilidad de él, ya que en el correcto funcionamiento de una república, lo debatido y sancionado en el Congreso goza de la aprobación de los partidos de la oposición (reitero: siempre y cuando haya un correcto funcionamiento de la mencionada república). A propósito, el abogado, escritor y novelista escocés Henry MacKenzie, en su "History of the Proceedings of the Parliament of 1784", escribió que la oposición en Gran Bretaña es una especie de corporación pública que está plenamente admitida y establecida en la práctica de nuestro gobierno (refiriéndose al gobierno británico). Si bien esta apreciación mantiene algunas connotaciones positivas, en la columna de hoy se quiere plantear que también puede tener su halo de negatividad ya que si funciona como una "corporación", la característica de "pública" puede perder su fuerza, considerando también que esta "corporatividad" se extiende no sólo dentro de la oposición sino también con los partidos en el poder. Para ilustrar esta cuestión es clave marcar como el Macrismo y el Kirchnerismo tanto en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires como a nivel nacional, a lo largo de su enfrentamiento político en estos años, se han votado mutuamente leyes a favor pese a que en los discursos públicos hacia los ciudadanos demostraban una supuesta férrea oposición entre sí: por ejemplo el famoso "dietazo" o los pliegos a favor de Rosenkrantz y Rosatti (los jueces de la Corte Suprema que Macri quiso establecer por decreto y que encima, luego, darían el visto bueno con respecto al controvertido "2x1") que contaron con varios votos a favor del bloque del PJ y el FPV. Es decir, que al funcionar como una corporación, los accionares dejan de ser públicos ya que las deliberaciones y sanciones se dan de espalda a la ciudadanía. Yendo específicamente a la reforma y al procesamiento, amparado en lo expresado en los párrafos anteriores, cabe decir que lo que pueda llegar a suceder con la primera (su sanción o no) no reparará solamente en la responsabilidad del Macrismo sino también en la complicidad de la oposición. Esto no debería escapar de ningún análisis, pese a que el cinismo en la política actual, a menudo, es moneda corriente. Por otro lado, en lo que respecta al procesamiento de Cristina Fernández de Kirchner, no se debería desconocer que el eje de la polémica, o sea, el Memorándum con Irán, fue votado en el Congreso. Otra vez la oposición jugó un papel fundamental, lo cual no está mal, como ya expliqué, esto es clave para el saludable desarrollo de la república. Lo que no parece coherente es el hecho que en los discursos opositores se quiera hacer foco sólo en el Kirchnerismo, omitiendo lo que hicieron los partidos de la oposición en aquel momento, cuando se deliberó sobre el Memorándum y beneficiaron a la propuesta del oficialismo que ahora critican. Algo de Mea culpa, en sus casos, no vendría nada mal. La oposición tiene un papel muy importante en el sistema republicano. No obstante, cuando el cinismo comienza a imperar en ella, sus responsabilidades se licuan y sus ponderaciones y beneficios dejan de existir. Se debe evitar que esto suceda.Julián Lazo StegemanP.D: Si bien la temática de la otra reforma fundamental que se pretende aplicar en la actual gestión presidencial de Macri (la reforma laboral) ha cedido terreno en la agenda pública, es clave estar atentos, como ciudadanos, al lugar en el cual se establecerá la oposición en relación a ella.
