El uso político del cotidiano
En el cotidiano de nuestro país, tan politizado en los últimos años, todo entra en la burbuja del aprovechamiento político. Desde aspectos económicos como la inflación hasta circunstancias trágicas como asesinatos o accidentes, todo queda circunscripto a la burbuja política dividida entre el oficialismo, la oposición y aquellos poderes de facto que se erigen como grupos de poder desde las sombras.
Muchas veces, que la política entre en el centro de la escena es positivo ya que en décadas pasadas esta actividad de cambio y solución de la realidad fue subestimada ante la embestida de los mercados y las privatizaciones, generándose así un desinterés por ella. Es bueno, entonces, que ésta comience a ser entendida nuevamente como un mecanismo de respuesta para las contingencias del día a día. No obstante, es cierto que en bastantes oportunidades, el modo de hacer política no apunta a resolver dificultades de la ciudadanía sino que tiene por objetivo la acumulación de poder. Una fiel ilustración de esta situación es la inflación. Continuamente vemos como los precios suben. Sin embargo, desde el Gobierno Nacional no se dan explicaciones claras de por que esto ocurre, ni siquiera se muestran las estadísticas correctas referidas a ella. El objetivo primordial por parte de los funcionarios del oficialismo es desentenderse de la cuestión y evitar que la gestión se ensucie por estas circunstancias macroeconómicas. Desde la oposición, lo único que se consiguen son slogans políticos en el contexto de climas de campañas electorales. Por otra parte, desde los medios opositores solo se observan economistas de aquellos sectores que buscan desprestigiar al Gobierno en una clara disputa de poder en donde, como ya explique, el ciudadano común queda omitido casi por completo. Otro tema clave es la inseguridad. No sólo es importante sino que también es muy triste el trato que se le da tanto a nivel político como mediático. Nadie del Gobierno propone verdaderos planes integrales enmarcados en una correcta educación de la población para terminar con un problema que viene desde hace mucho tiempo. Mientras tanto, el arco "opositor-mediático" le da un uso político amarillista con la clara intención de desgastar a un ejecutivo que poco hace para terminar con ella. Lo que importa es arruinar al otro para que los cupos de poder queden vacantes. En fin, se torna cada vez más explícito el deseo de poder que poseen los distintos bloques en pugna. Esto lamentablemente siempre fue así y parece no tener fin. La búsqueda de poder por encima del bienestar de los ciudadanos a partir del uso político de las cuestiones del cotidiano ya parece una ley en el panorama político argentino. Como ciudadanos debemos comenzar a despertarnos y empezar a entender un contexto que muchas veces nos juega en contra.Julián Lazo Stegeman
