EL VOTO A LOS 16 AÑOS
Durante estos días hemos asistido a la polémica, en todas partes, sobre el asunto de si los jóvenes de 16 años pueden ejercer el derecho al sufragio de modo optativo o si debe seguir todo tal cual está. Se han escuchado muchas voces, inclusive algunas intentan emparentar este tema con la baja en la edad de imputabilidad, cosa que a mi entender resulta fuera de término ya que son dos cuestiones que poseen características particulares de análisis y reflexión.
Según creo yo, este debate debe estar circunscripto a lo que es la sociabilización de los jóvenes en, valga la redundancia, nuestra sociedad y así observar si cuentan con los elementos cívicos necesarios para que puedan afrontar este derecho con la mayor conciencia posible. Sin lugar a dudas, la incipiente conformación del peronismo a partir de la década de 1940, significó la profunda politización de la sociedad en lo que fue el siglo XX (más allá de que haya habido otros factores germinales como, por ejemplo, los nuevos contextos temporales y sociales, la presión de los grupos cívicos que luego formarían la UCR para la sanción de la Ley Saenz Peña en 1912, el Yrigoyenismo, entre otros). En todos los ámbitos cotidianos, la marca política del conflicto y la controversia estaba presente. Esto estableció que las instituciones por donde sociabilizaban los jóvenes, produjeran el campo propicio para que ellos pudieran hacerse de valores cívicos profundos y comprometidos. Este marco se extendió a lo largo de los años sucesivos abarcando y sobreviviendo a los continuos golpes de estado y a la proscripción del peronismo. No obstante, la aparición en 1976 del modelo neoliberal llevado a cabo por la dictadura y posteriormente, en la década de 1990, el menemismo y la exacerbación de estos proyectos económicos favorables únicamente para los más ricos y entremezclados con la globalización (entendida como una estrategia mas de los capitalistas en lo que es la lucha de clases), fabricaron todo un cambio cultural en la sociedad Argentina mediante diversas situaciones como el terrorismo de estado en el '76 o la destrucción de la política estatal a manos del libre mercado durante los mandatos de Menem, que tuvieron como resultado el paulatino desinterés de la juventud por la política. Situándose así, un panorama complicado en donde las instituciones que permitían la sociabilizacion de los estratos juveniles con los fenómenos políticos quedaran en ruinas. Con la llegada del Kirchnerismo en el 2003, algo cambió. Se comenzó a percibir un nuevo rol mucho más participativo del Estado, la continua politización de la sociedad y el renaciente compromiso de la juventud con los nuevos actores políticos (ya sean oficialistas o de la oposición). Quedando en evidencia, como empezaron a formarse nuevamente las construcciones sociales adecuadas para que los jóvenes pudieran sociabilizar con el ámbito político y extender sus derechos ciudadanos mediante el ejercicio conciente de éstos como lo es el sufragio. Finalmente quiero dejar en claro que estoy de acuerdo con el voto a los 16 años de modo optativo, pero no de forma inmediata sino como un objetivo a mediano o largo plazo. El movimiento fundado por Néstor Kirchner, situó las bases para que los adolescentes comencemos a "resociabilizar" con los dispositivos que posibilitan la aplicación de los deberes y responsabilidades republicanas (ya sean la escuela, los medios de comunicación, la militancia, etc.). Sin embargo, aún falta más desarrollo. Y el claro ejemplo son los recientes sectores que ya pueden votar e ignoran varias veces el verdadero valor de los comicios electorales. En fin, no estoy en contra del sufragio a los 16 ya que muchos chicos de esa edad están en condiciones de hacerlo, sino que pretendo que la totalidad de ellos goce de las disposiciones correctas para hacerlo, sean educativas y sociales.Julián Lazo Stegeman
