Es tiempo de pensar en una economia sustentable
Tras haber transcurrido más de una década desde la llegada del nuevo milenio, la agricultura Argentina ha ido experimentando importantes transformaciones que, ligadas a un modelo productivo global, la ha posicionado como generadora de commodities en la división internacional del trabajo. El sistema, a su vez, posibilita el aumento mediante la utilización intensiva de insumos y su combinación con innovadoras tecnologías de creciente aceptación, de los rendimientos generales de los cultivos. No obstante, con la implicancia de resultados y consecuencias ambientales, sociales y económicas polémicas y de todo tipo.
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Este contexto productivo es presentado, muchas veces por diversos sectores, como la única alternativa económica que posibilitaría aprovechar eficazmente las ventajas comparativas de nuestro país y configurar, también, novedosas ventajas competitivas que nos situarían en mejores posiciones que nuestros competidores. Sin embargo, la problemática de perseguir una única alternativa exige la cuestión de repensar si no se debería considerar otras opciones factibles, que con un menor costo socio ambiental, permitirían el progreso agrícola en un escenario sustentable.Más allá de estos discursos, debe quedar sumamente claro que el asunto de la sustentabilidad sobrepasa la sola conservación de los recursos naturales y del medio ambiente para tornarse en la expresión de un desarrollo económico y social estable y distributivo. El ingreso de una agricultura convencional a una sustentable es un desarrollo lento y complejo, que dificultosamente se da en forma natural. Por ende, se debería disponer de un conjunto de herramientas económicas, sociales y políticas, así como de tecnologías y nociones de procesos efectivos que conduzcan los mecanismos y signos de los mercados en favor de esos objetivos. Para ello debería existir un Estado eficaz y no corrupto, con las normas claras en todos sus ámbitos y con metas a largo plazo que no se interesen por la básica coyuntura electoral. Nadie puede negar las bondades que el sector agropecuario ha brindado al país, el mismo es un elemento clave para la economía nacional e ir en contra de esto es caer en una profunda testarudez que puede implicar un maltrato para los intereses de la Argentina. No obstante, son momentos de plantear un plan integral para una economía sustentable, donde los segmentos implicados, desde lo estatal hasta lo privado, deben generar un accionar para llegar a esta meta.Julián Lazo Stegeman(Fuentes: Clarín, Página 12, La Nación)
