Estado de Bienestar, Keynesianismo e intervención estatal
Dadas las continuas apariciones de economistas liberales y libertarios en los medios de comunicación social nacionales, en donde despotrican continuamente contra el gobierno actual y el gobierno anterior, se torna oportuno explicar algunos de los puntos más criticados por estos especialistas tanto al Macrismo como al Kirchnerismo. A decir verdad, estos puntos de crítica están ligados entre sí, estos son: el Estado de Bienestar, el Keynesianismo y el intervencionismo estatal.
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En primer lugar, se considera pertinente mencionar lo que es el Estado de Bienestar ya que en su concepción figura el intervencionismo estatal. La idea de un Estado de Bienestar, según lo que expresa la página web "DefiniciónABC" y el Diccionario en Ciencias Sociales y Políticas Torcuato Di Tella, existe desde mitad del siglo XIX cuando distintos grupos sociales (especialmente los trabajadores) empezaron a luchar por el reconocimiento de sus derechos a nivel internacional. Desde entonces, y especialmente en el siglo XX a partir de eventos tales como la Gran Depresión de 1929 o las épocas de posguerra luego de la 1era y de la 2da Guerra Mundial, surge la noción de un Estado que se encarga de proveer a esos sectores humildes o desfavorecidos con ciertos servicios y asistencia para complementar aquello que no pueden obtener en un sistema desigual o injusto como el sistema capitalista.La crisis de 1929 fue un importante golpe para el capitalismo ya que hizo que una parte muy importante de la sociedad occidental cayera en la miseria. Ante estas circunstancias, el desarrollo de un Estado capaz de contener la miseria, la pobreza y el hambre fue un fenómeno de importancia y gran necesidad. Para el Estado de Bienestar hay tres elementos que son relevantes: la democracia, es decir, el mantenimiento de formas políticas no autoritarias ni autocráticas; el bienestar social, es decir, la provisión a la sociedad de la ayuda económica y social necesaria para progresar; el capitalismo, ya que para el Estado de Bienestar el capitalismo no es necesariamente un problema si no que muchas veces supone la convivencia con el mismo.De acuerdo a los defensores del Estado de Bienestar, una mayor intervención estatal en la economía es una de las directrices más importantes ya que si el mercado es quien regula las relaciones socio-económicas siempre habrá sectores perjudicados y la creciente riqueza de unos pocos puede llevar a un gran desequilibrio resultante en profundas crisis. Así, el Estado de Bienestar regula cuestiones como el empleo, la producción, el acceso a la vivienda, la educación y salud pública, etc. Debido a los importantes gastos presupuestarios que un Estado de este tipo puede significar para una nación, hoy en día esta forma política ha quedado un poco desacreditada y se suelen preferir sistemas que combinen acceso a lo público con una importante intervención privada. Asimismo, en segunda instancia, es clave explicar que este tipo de Estado se sustenta en el modelo económico Keynesiano. A propósito, el sociólogo Carlos Gómez Bahillo otorga unas reflexiones sobre su auge y posterior crisis: " la crisis del Estado de Bienestar, que comienza a producirse en las sociedades desarrolladas como consecuencia de la globalización y el sometimiento de las políticas económicas, monetarias, laborales y sociales de cada país a las exigencias de los grandes bloques políticos-económicos, ha supuesto el fin de la autonomía del estado para diseñar su propia política económica y sus sistemas de protección social. La política prioritaria de generación de empleo, que ha constituído el eje central de las políticas de bienestar hasta mediados de los años setenta, se ve supeditada a las exigencias monetarias y al funcionamiento del libre mercado, que como resultado del desarrollo de la tecnología de la información, ha adquirido una dimensión sin límites, y los intercambios se producen a escala mundial, dando origen a un movimiento vertiginoso de intercambios de capital, mercancías y personas. A partir de la década de los años setenta, comienza a producirse un ajuste y reestructuración de los sectores productivos, como resultado de la incorporación de las nuevas tecnologías y del desarrollo de un mercado nacional cada vez más internacionalizado y globalizado. Las planificaciones económicas y las políticas sociales no alcanzan los objetivos previstos debido a los desajustes que se producen en las economías de los países desarrollados, lo que dificulta las previsiones a corto y largo plazo. La intervención del estado resulta más necesaria durante los períodos de recesión económica, no sólo para dinamizar el mercado sino también para hacer frente a las consecuencias sociales que los desajustes económicos van produciendo, con medidas de política y protección social. Estas actuaciones públicas han originado un fuerte crecimiento del gasto público, como consecuencia de la ampliación de los sistemas de protección social, que se ha producido para evitar que la crisis económica condujera también a una crisis social. El período de ajuste y adecuación de las economías nacionales al nuevo contexto internacional está siendo largo, por eso los estados han ido adquiriendo unos índices de endeudamiento elevados, lo que les ha obligado, en los últimos años, a promover políticas restrictivas que se han concretado en la disminución y descenso de los niveles de protección social. Esta situación ha provocado el debate en torno a la viabilidad del estado de bienestar, a corto y largo plazo, al encontrarse los gobiernos con dificultad para disponer de los recursos financieros necesarios para su desarrollo. El modelo keynesiano sobre el que se fundamenta el estado de bienestar, y que se desarrolla a partir de la II Guerra Mundial, otorga al estado una función interventora, que se podría concretar en dos ámbitos: 1°) Política económica, por medio de la cual el estado se convierte en un elemento dinamizador del sistema económico, cuyo objetivo prioritario es el mantenimiento de la actividad, impulsando la producción, orientando la política de gasto y de inversión, y corrigiendo los desajustes que se van produciendo. El estado adquiere la función de reactivar la economía, especialmente en los momentos en los que el crecimiento constante no está garantizado, debido a las fluctuaciones a las que se encuentra sometido el mercado.Lea más en la edición impresa
