Fiscal y monetaria
A menudo, se afirma que el exceso de gasto sobre ingresos públicos y la emisión monetaria conforman una receta firme en la promulgación del proceso de desarrollo de la inflación. Por esto, el diagrama de una correcta administración de los recursos públicos y un Banco Central independiente de la Tesorería, instauran una estabilidad a largo plazo de los precios. En estos intercambios, se observa la forma en que se sublima esta teoría de la inflación sin que se objete algo sobre las estrategias individuales que, dentro de toda sociedad, gestionan poder, modifican sus expectativas y las características de un Estado que, con sus debilidades y la corrupción hartamente demostrada, vocifera continuamente acerca de la equidad en la distribución del ingreso.
Más allá de estas cuestiones, seguramente el déficit fiscal financiado con emisión de dinero genera inflación en la Argentina. No obstante, debe subsistir bajo circunstancias y situaciones determinadas. Asimismo, puede pasar que el exceso de liquidez monetaria (originado en el déficit fiscal), el aumento salarial vía paritarias, la tasa de interés real negativa y la generación de nocivas expectativas, compongan un duro estímulo para la demanda que, asociado con el techo que le impone las limitaciones de la oferta, resulten en inflación. No es una inflación fiscal/monetaria de la que se está hablando entonces, sino de un enlace de efectos que fortalecen la demanda, aumentan el empleo y exprimen la limitada capacidad productiva de una oferta que históricamente ha sido deficiente. Reiterando, no se puede conversar específicamente sobre la inflación fiscal/monetaria sin hacer un estudio exhaustivo del contexto y las condiciones y del rol que le cabe al empresario privado. Se debe interpretar y comprender la contribución de interacciones sociales complejas, no simplemente usar reglas nemotécnicas (más déficit fiscal, más inflación) que, por su simple expresión en el público, lamentablemente fomentan procesos que se prolongarán en el tiempo. La inflación es un fenómeno de múltiples facetas y difíciles, quienes las entienden deben tener la voluntad para accionar con responsabilidad en los tiempos de crisis. En fin, la administración eficiente de las arcas públicas más el control inflacionario son circunstancias que tienen que ser interpretadas en conjunto. No se pueden desentender entre sí ni tampoco se debe pretender controlar ambas por separado. La teoría económica arroja muchas fórmulas para la administración de las antes mencionadas. Sin caer en ideologías o en la búsqueda de poder (muchas veces expresar esto resulta utópico en nuestro país), el manejo económico de la Argentina requiere muchas practicidad y pragmatismo para tomar las medidas oportunas en cada momento determinado. Dada la complejidad de la cuestión, encerrarse en dogmatismos, ya sean heterodoxos u ortodoxos, no beneficia en absoluto a la economía de nuestra Nación.Julián Lazo Stegeman
