Jornada histórica
No era un martes común y corriente, ya desde bien temprano en Riobamba, Rivadavia, Rodríguez Peña y demás calles aledañas al Congreso se percibía un contexto particular. Nublado, fresco y en ciertos momentos lluvioso, la situación meteorológica le daba un aspecto aún más singular al ambiente que allí se estaba experimentando (teniendo en cuenta que los días anteriores el sol y el calor hacían sentir su presencia). Las vallas ya estaban dispuestas en las avenidas, el tránsito ya había sido cortado y las fuerzas de seguridad iban tomando poco a poco sus posiciones en la vía pública. No era un martes más, se abrían las 134 sesiones ordinarias del Congreso de la república Argentina, con un tinte especial, serían inauguradas por una voz ajena al Kirchnerismo después de doce años.
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La ciudadanía se iba aglutinando lentamente en la zona del recinto legislativo, a su vez, las agrupaciones juveniles, como siempre, no faltaron. Divisé primeramente a los sectores de la izquierda Nacional, mientras tanto, la militancia K y del PRO se iban acercando lentamente pero con mucho entusiasmo a lo que sería una jornada histórica para el país. Una vez habilitada el área destinada a la prensa por Riobamba y Callao, me dirigí hacia allí. Ya había bastante movimiento, los funcionarios no se hicieron esperar y se aproximaron tempranamente, dos horas antes de que comenzara el evento en el horario de las 11:30, a brindar sus opiniones a los medios que estábamos allí presentes. Marcos Peña, Jefe de Gabinete, fue uno de los primeros en abrir el juego retórico: "entendemos que algunos diputados de La Cámpora continúen con la necia política que nos llevó a un enorme costo para todos los argentinos", expresó irónicamente apuntando a la agrupación Kirchnerista. Continuó la titular de la Oficina Anticorrupción, Laura Alonso, argumentando que "la lucha contra la corrupción tendrá un lugar de muchísima importancia en esta gestión". Pasó también Nicolás Del Caño, afirmando que "Macri debería comenzar a pensar en los trabajadores" y luego se expresó Hermes Binner estableciendo que "es importante asistir a estos eventos para seguir fortaleciendo la institucionalidad del país". Apenas pasadas las 10:30 horas arribó al lugar la comitiva más importante del Macrismo, encabezada por el Ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay. El funcionario marcó que "es sumamente importante llevar a buen puerto la negociación con los Holdouts" y que "la Ley Cerrojo es un tema a tratar y analizar". Aproximadamente a las 11:30 de la mañana, en el horario estimado, comenzó el inicio del evento con la protocolar y excelsa ceremonia de los Granaderos a Caballo para que luego, finalmente, el Presidente de la Nación comenzara con el discurso de apertura. El estilo retórico de Mauricio Macri se caracterizó por una tonada cercana al público, dinámica, breve y optimista, siempre apelando al concepto de "unión". Asimismo no escatimó en críticas a la herencia que el Gobierno anterior había dejado ni tampoco dudó en afirmar que la situación de la Argentina no era favorable. No obstante, indicó que en su gestión, con la ayuda de todos, se intentaría solucionar estos flagelos. Los principales puntos a resolver mencionados en su discurso fueron los de la inflación, la presión impositiva, la disminución de la pobreza, la corrupción y la inseguridad (afirmando que "no es una sensación" en clara alusión a lo que fueron los dichos en su momento de Aníbal Fernández). En este contexto también habló acerca de la derogación de las leyes que impiden validar el acuerdo con los fondos buitres y demás proyectos que a su entender fomentarán la modernización de la Argentina y deberán ser tratados en el Congreso. En sus palabras es interesante remarcar dos cosas: primeramente la mención a su Ministro de Educación, Esteban Bullrich, para establecer la gran atención que se le dará a esta área. En segundo lugar, el espacio en su discurso a los nefastos hechos ocurridos en la última dictadura cívico-militar. En adición, el Caso Nisman no fue esquivado y esgrimió su compromiso para la resolución de este hecho. En fin, la jornada transcurrió con normalidad y afortunadamente no se notificaron episodios de profunda gravedad. Macri abrió las sesiones ordinarias del Congreso entre las típicas ovaciones de sus simpatizantes y los abucheos de la oposición, costumbres de una sociedad civil politizada. Sin extenderse en demasía, tan solo un poco más de una hora, el Presidente de la Nación marcó los puntos más importantes que serán desarrollados en su mandato sin escatimar en reclamos a los que fue la etapa Kirchnerista. Es así que en un día muy especial, transcurrió una jornada que fue, es y será histórica.Julián Lazo Stegeman
