LA CLASE MEDIA ARGENTINA
La clase media Argentina se ha ido convirtiendo en un tema de debate a lo largo de todo este tiempo. En el presente editorial, pretendo aportar mi mirada sobre este complejo asunto.
En un artículo pasado mencioné las siguientes palabras de Sir Robert Peel: "la opinión pública es una mezcla de insensatez, fragilidad, prejuicios, opiniones incorrectas, opiniones correctas, obstinación y párrafos de diarios". Si se extrapola esta definición hacia lo que es la clase media Argentina, podríamos argumentar que la misma se encuentra marcada por tintes de insensatez en una parte de su conformación. Es decir, la clase media nacional está constituida por dos elementos: uno representa los sectores medios alienados que no reconocen sus propios intereses de clases y se ubican a merced de las disposiciones de las clases altas. Se hallan en un estado de alienación debido a la tecnología, la cultura del consumismo y los medios de comunicación (he aquí la importancia de comprender la política como la, según Max Weber, "dirección de la asociación política a la que hoy se denomina Estado, o la influencia que se ejerce sobre esta dirección" y advertir que el campo de los medios masivos es un ámbito clave para el ejercicio de ella, tanto por la disputa ideológica que se pone en juego allí como por el enfrentamiento cuyos principales objetivos son el capital simbólico, económico y el poder en su conjunto).Son los "medio pelo" según los denominaba el gran Arturo Jauretche. Otra parte de la clase media es la trabajadora, la que inspira y mueve el sistema productivo en nuestro territorio. Es la que se conformó principalmente a partir de la llegada del Peronismo en la década de 1940 cuando este movimiento supo capitalizar aquella población que dejaba el "interior campestre" del país (a causa de la crisis de 1929/30 que complicaba el mercado y los destinos comunes del modelo agroexportador argentino) mediante distintas medidas inclusivas para los nuevos obreros. Éstos, experimentaron un alza en su nivel de vida, lo cual los corrió de su situación en las clases bajas y los ubicó en una línea superior que de igual modo no alcanzaba a las clases altas. Por esto es que la clase media se formó como un sector novedoso en donde se situaban aquellas personas que mejoraban sus niveles de vida. De esta última parte, se desprende la importancia que adquirió esta clase para los populismos en nuestra nación y en los demás países latinoamericanos ya que justamente la clase media los nutrió de todo el poder que acaparaban y acaparan en la actualidad. Por otra parte, la característica de "fragilidad" que Peel le da a la opinión pública, encaja muy bien en la descripción de la clase media argentina. Ésta, demuestra su fragilidad en los momentos más preponderantes de la historia de nuestro país. Citando dos ejemplos tan significativos de acontecimientos sociales podremos observar como esto es así: los "cacerolazos" desatados durante la crisis del 2001 reflejan como esta clase se desintegraba y además, como se unía a las clases bajas en el sentido de las protestas. Cuando todo terminó, volvieron a ocupar el escalafón social al cual estaban acostumbradas, reconstituyéndose como clase media nuevamente. En los recientes cacerolazos del "13-S" y el "8-N", los estratos pertenecientes a la clase media ocuparon lugares en una protesta que a pesar de identificarlos con ciertas demandas, significó una relación estrecha con las clases altas. Es decir que en dos reclamos en épocas distintas y a la vez importantes, la clase media nacional demostró su fragilidad, quebrándose y aliándose con la clase que más cerca se encontraba en esos determinados momentos. Con respecto a las referencias de "prejuicios, opiniones incorrectas, opiniones correctas, obstinación y párrafos de diarios" que Sir Robert Peel hace sobre la opinión pública, podemos decir que en el ámbito de la clase media Argentina, estos términos están concadenados unos con otros. Los diarios y los demás medios de comunicación social en nuestro país se encargan de defender sus intereses (sean opositores u oficialistas) diagramando toda una seria de opiniones certeras y desacertadas que luego se imprimen en el imaginario colectivo de la sociedad. Por esto se generan los prejuicios, por ese componente ideológico que tratan de situar entre nosotros los grandes medios. Nos otorgan diversos estereotipos del Gobierno o del Grupo Clarín (según el interés que defiendan) que nosotros, si no reflexionamos e interpretamos los productos culturales que consumimos, compramos sin mas vueltas. Lo cual nos perjudica como sujetos activos, situándonos como pasivos ante estos bloques de poder. Y así se producen las obstinaciones. Esas perversas persistencias que no nos posibilitan ver y pensar más allá de su límite. Nos despojan de la razón crítica y nos encierran en esquemas mentales determinados por otros. De este modo no contemplamos los sucesos en todo su esplendor sino que lo encasillamos a partir de esos prejuicios y obstinaciones ya impuestas que no nos llevan a ningún lado más que a la confrontación. Como dice Denis Diderot (escritor y filósofo francés): "la ignorancia esta menos lejos de la verdad que el prejuicio". Finalmente, quiero agregar que la clase media Argentina posee una reciente historia. Muchas idas y vueltas y más contradicciones que coherencias, es un eslabón clave y a la vez confuso en nuestra sociedad. Es allí donde se encuentra el mayor porcentaje de individuos con distintas ideologías y estilos de vida. Es el lugar donde los bloques de poder dominantes intentan imponer sus estrategias para el control de ella. Intentan ubicarse favorablemente allí para la construcción de poder. Es el emplazamiento donde tiene más fervor la "batalla cultural" que se está llevando entre el Kirchnerismo y el Grupo Clarín ya que representa un potente sitio para impactar en la opinión pública y esparcir hegemonía como dominación simbólica. En conclusión, debemos considerar como individuos de clase media (seguramente muchos de los lectores del presente artículo pertenecen, al igual que yo, a ésta) establecernos como la voz popular que luche, legítimamente y sin influencias alienantes, por la República Argentina.Julián Lazo Stegeman
