La herencia y la situación actual
En lo que va de su gobierno, Mauricio Macri ha transitado un camino en donde se destacan dos cuestiones, por un lado la famosa “herencia K” (que por pasar a ser un lugar común en muchas coberturas mediáticas no deja de ser cierta), por el otro, las determinadas políticas que Cambiemos ha ido tomando y ejecutando en un manto de poca eficiencia.
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Cuando el Kirchnerismo dejó el poder, quedaron muchos aspectos de escaza estabilidad tales como la acuciante inflación, la cual en el 2003 cuando asumía Néstor Kirchner no alcanzaba el 13% y 12 años después rondó niveles que casi duplicaban la cifra mencionada. La reducción de las reservas del Banco Central es otro tema a analizar, es preciso recordar que en el 2011 esta entidad había logrado un nivel histórico de reservas con 52.654 millones de dólares, al terminar el último mandato de Cristina Fernández de Kirchner, las mismas se habían reducido considerablemente. El déficit fiscal, la financiación vía la emisión monetaria extrema, el trabajo en negro y la crisis energética fueron variables que condicionaron el escenario nacional. A su vez, los más de diez años Kirchneristas dejaron una complicada situación para las economías regionales en donde los diversos sectores productivos se encuentran en un contexto complejo. Las multinacionales y los oligopolios extranjeros que el Kirchnerismo decía combatir tuvieron un festín en estos últimos años arrasando nuestros recursos naturales sin ninguna certera regulación estatal. Ya despegándonos de la específica arista económica, podemos decir que a lo largo de estos años hubo muchas contingencias sociales sin solución alguna. La inseguridad es una de ellas, con una clara perpetuación de ésta. La siempre polémica Justicia de la mano de una terrible corrupción pocas veces vista en la historia de nuestro país son temáticas muy tristes que dejó la gestión anterior. También concadenado con todo esto, el opulento avance de la droga por nuestro territorio, a medida que transcurre el tiempo este flagelo se vuelve cada vez más complejo. Si bien Mauricio Macri se encontró con este panorama al asumir la presidencia de la Argentina, desde que comenzó a gestionar tomó decisiones poco atinadas. El hecho de la exención impositiva a las mineras anunciado en su momento por el actual Presidente es la continuación de un negativo legado que nos dejó el Kirchnerismo. La idea de actuar sobre el despilfarro energético que venía desde hace tiempo perdió su idoneidad y eficacia en los continuos "tarifazos" y sus sucesivas "marchas atrás" y replanteos, lo cual provocaron el descontento de vastos sectores de la ciudadanía. El ingreso nuevamente a los mercados de deuda es otro ítem que según muchos expertos puede llegar a complicar al oficialismo si no mueven las fichas correctamente. El trabajo en negro, la llegada de inversiones y la inflación no dan muestras de estar fehacientemente controlados. Asimismo el "despido/renuncia" del Ministro de Hacienda y Finanzas Alfonso Prat Gay hace sospechar que los planes económicos del Macrismo aún no encuentran una mano estable para su ejecución. La caída de los distintos índices nacionales es otra cuestión sumamente preocupante. Por otra parte, los "Panamá Papers" y las relaciones de Macri con Nicolás Caputo colocan una marca de duda sobre la tan aclamada transparencia que pregona Cambiemos. En la presente columna enumeré tan sólo algunos puntos debatibles y polémicos de las gestiones Kirchneristas y de la Macrista hasta el momento, con el objetivo de plantear que no hay ni blancos ni negros, existen grises, en el análisis político los extremos no ayudan y si hay errores no son sólo culpa de una pesada herencia o de una gestión actual a raíz de sus medidas. Si bien muchas veces la política se rige por ciclos, no se debe soslayar en cualquier interpretación o intento de comprensión la continuidad de ciertos rasgos de fondo entre los gobiernos que se van y los que asumen. Finalmente quiero expresar que la historia se configura como una cadena en donde cada eslabón que la compone merece su análisis propio sin perder de vista el que le sigue o el que vendrá. Por esto considero oportuno entender que en cada reflexión o balance en estos momentos de fin de año no deben basarse en los extremismos y únicamente en el presente sin sumar al pasado y al futuro. La política es algo muy lindo como para reducirla a meros personalismos dejando a un lado el entendimiento de esta como un complejo proceso histórico.Julián Lazo Stegeman(Clarín, Página 12, InfoBae, Diariohoy.net)
