La justicia lenta y los escraches
“La Justicia es lenta” expresan desde diversos sectores de la sociedad Argentina, y pese a que esta afirmación ya se interpreta como un lugar común, no debe perder la importancia que se merece como causante de muchas contingencias sociales en el cotidiano de nuestro país.
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Los escraches de los últimos días al ex candidato a Vicepresidente de la Nación por el Frente Para la Victoria, Carlos Zannini, acarrean múltiples explicaciones de por qué ocurrieron, desde cuestiones políticas hasta culturales. En este contexto considero que uno de los asuntos más importantes a analizar como causante de estos episodios está relacionado a la lentitud del Poder Judicial. ¿Cómo se explica esta conexión? Dadas las demoras del accionar de éste, la ciudadanía, demandante de respuestas del mencionado poder, necesita suplir las falencias de la Justicia, expresándose así en formas violentas y para nada racionales, configurando de esta manera lo que comúnmente se conoce como "condena social". Más allá de que la "condena social" se remonta desde muchísimos años atrás y en reiteradas oportunidades sirve como modo de manifestación de la sociedad civil en contra de instituciones o personalidades que denotan ilegalidades y/o comportamientos perniciosos para gran parte de la ciudadanía, es imprescindible que goce de un soporte judicial que procure asegurar tanto los derechos de victimas como de victimarios, siempre en el marco de la ley vigente. Precisamente lo ocurrido con Zannini es una clara ilustración de lo antes mencionado. Obviamente que los escraches están mal, aumentan el espiral de violencia, corrompen la armonía social y recuerdan a prácticas antirrepublicanas. No obstante, es casi imposible que no se lleven a cabo cuando la Justicia no brinda señales y la impunidad se vuelve moneda corriente. Los episodios de violencia social van a continuar en la medida que el afán de condena social se sobreponga por encima del accionar judicial. En este punto es donde se vuelve transcendental que la aplicación de la ley agilice sus tiempos y no otorgue margen para que la ciudadanía ejerza justicia por mano propia mediante caminos que pueden atentar gravemente contra la avenencia y la seguridad social. El Poder Judicial debe sancionar a los culpables y no dejar que la lentitud de sus acciones traspase sus funciones a una sociedad que no esta preparada para llevarlas adelante. Así como el ex candidato a Vicepresidente, hay otros casos aún más paradigmáticos, tal es el asunto de Amado Boudou. Su cuestión judicial continúa prolongándose y la sociedad civil aumenta su exacerbación. Ante esto, la Justicia se mueve lentamente, ni siquiera para despejar las dudas de impunidad política. Entre la corrupción, la lentitud judicial y la ya expresada impunidad del poder, los ciudadanos explotan y se expresan bajo formas poco convencionales y peligrosas. Es deber de la Justicia evitar estos problemas y cuando no cumple eficientemente con sus funciones, los resultados están a la vista.Julián Lazo Stegeman(FUENTES: Diario Clarín, Página 12)
