LA OPOSICIÓN ARGENTINA
Las recientes elecciones venezolanas aportaron mucho material de análisis que permitió la reflexión de diversos sectores. Por un lado, estaban aquellos que vociferaron a favor del modelo victorioso dirigido por Hugo Chávez considerándolo como un proyecto que redujo la pobreza y la indigencia a la mitad, terminó con el analfabetismo en su país y se alcanzaron muchos beneficios sociales y políticos que favorecieron a los segmentos más marginados de Venezuela.
En el otro extremo, se encuentran los individuos que entienden al chavismo como un movimiento marcado por la corrupción, la falta de libertad de expresión, la escasa inversión, mucha inseguridad, inflación muy alta y una gestión autoritaria y populista. Todas estas visiones presentan un amplio margen de debate y discusión. Sin embargo, en el presente artículo intentaré situarme desde la oposición política derrotada en la República Venezolana para trazar una línea comparativa con Argentina y resaltar como, a pesar de haber perdido en los comicios electorales, logró ubicar un candidato presidencial que supo aglutinar a la mayoría (por no decir todas) de las fuerzas opositoras de la sociedad civil. Como expresa el periodista Santiago O´Donnell: "La oposición presentó sus argumentos. Pudo hacerlo con libertad. Pudo ocupar espacios en medios masivos y convocar manifestaciones multitudinarias. Su candidato Henrique Capriles se definió como de centroizquierda y dijo que no iba a tocar las misiones de Chávez sino más bien convertirlas en ley. Dijo que no hace falta regalarles el petróleo a otros países cuando lo necesitan los venezolanos. Dijo que no hay que pelearse tanto con Estados Unidos". Desde estas determinaciones, Capriles supo posicionarse como un candidato que no pretendía hacer un antichavismo sin sentido sino que supo tomar lo mejor de ese modelo y sumarlo a una seria de cuestiones que la población contraria a Hugo Chávez reclamaba con efervescencia para plantear un "post-chavismo". Además, esbozó una estrategia electoral sabiendo que era importante relacionarse con los grandes bloques de poder de su territorio, como lo son las corporaciones mediáticas. Lo cual le posibilitó sumergirse aún más en el imaginario opositor y sumar votos. Asimismo, asumió que no hay que entregar el petróleo pero tampoco hay que estar distanciados de las potencias imperialistas que lo desean. Quedando de este modo en una posición que no molestaba ni a unos ni a otros. En fin, Henrique Capriles, fue efectivo en juntar a todo el arco opositor bajo su figura y así aspirar a una elección polarizada en donde la gran mayoría de los votos ajenos a Chávez le pertenecerían a él. Como ya es sabido, esta táctica de la "figura opositora" no funcionó ya que el oficialismo ganó por amplia cantidad. No obstante, es meritorio en comparación con nuestro país, como la oposición se organizó coherentemente y no se sumió en peleas internas por diferentes chiquitajes sin sentido, evitando de esta forma la atomización opositora tan presente en la Argentina. Si hablamos de la oposición nacional, debemos mencionar primeramente al que fue el mejor posicionado en las últimas elecciones en el 2011 y pretende, hasta el día de hoy, ubicarse como el "líder" de ésta, Hermes Binner. El ex Gobernador de Santa Fe logró hacer una buena elección a partir de lo que fue su gran gestión en aquella provincia y también al formar el Frente Amplio Progresista (FAP) lo cual le permitió tener los votos de otras fuerzas que no tenían gran peso por si solas. Sin embargo, ahora se encuentra en una posición complicada ya que no es ni Gobernador ni Legislador, tampoco es el candidato de los medios, por lo cual no tiene tanta presencia pública. Sumado a todo esto, se encuentra continuamente obligado a mantener la cohesión de su frente político y a no tener cortocircuitos con el radicalismo que en su distrito le asegura un pilar fundamental en el armado de poder mientras que a nivel nacional son rivales políticos. Precisamente, el radicalismo es otro agente de los sectores de la oposición que necesita un replanteo urgente. De los últimos tres comicios presidenciales no ganó ninguno (se percibe la influencia negativa que tuvo el catastrófico gobierno de la Alianza en durante la crisis del 2001) y la mejor elección la hizo un extrapartidario, Roberto Lavagna, peronista él. Lejos de intentar cambiar esta imagen que tantos dolores de cabeza le trajo, la UCR continuó insistiendo con sus coqueteos con la derecha, sus estrechas conexiones con las corporaciones mediáticas y el ejercicio de, como expresó Leopoldo Moreau, un "antikirchnerismo bobo". En síntesis, es urgente para la Unión Cívica Radical hacer un recambio de liderazgo y replanteo de ideas para volver a adquirir su verdadera esencia, ésa que tanto ilustró la personalidad de Arturo Umberto Illia o Raúl Alfonsín. Los partidos emergentes que se establecen como una cobertura en torno a una persona, luego de obtener bajísimos resultados en las campañas políticas, suelen desaparecer o permanecer en la periferia del sistema político sin poder alguno. Tal es el caso de la Coalición Cívica, que luego del papelón político de Elisa Carrió, intenta reubicarse como una alternativa al Kirchnerismo. Objetivo que a mi entender, les resultará muy complicado. Sobre los peronistas disidentes es difícil hacer una observación en el sentido que siempre están agazapados esperando que la estructura de oportunidades les sea favorables para saltar en la búsqueda del poder. Tal fue el caso de Duhalde (ausenta de la escena actual) que se presentó como la posible figura de la oposición para disputarle el poder a Cristina Fernández de Kirchner y en estos días no se sabe nada de él. Finalmente queda el político que a mi pesar, es el verdadero líder de la oposición, Mauricio Macri. El actual Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, se caracteriza como un hombre candidateable por su concreta referencia con los estamentos de la centro-derecha. Sumado a que es el "as de espadas" de los medios corporativos. Este se refleja claramente en el cuidado mediático que se le brinda. Más allá de su continua ineficiencia en la gestión pública, goza de la buena visión de los grupos de clase alta y media alienada que no ven en los gobiernos populares una salida confiable a las contingencias del cotidiano. En adición, se lo está mostrando como la verdadera alternativa fuerte al Frente Para la Victoria (tal como sucedió con el mencionado Duhalde en los comicios pasados). Lo cierto es que en las próximas elecciones legislativas se podrá observar como viene la oposición. Está claro que hay una grave crisis en ella lo cual no sólo le permite al Kirchnerismo hacer y deshacer como se le plazca sino que también le resta eficiencia al sistema republicano y democrático. También es cierto que al no haber actores políticos opuestos al oficilismo, las minorías carecen de representación para ser escuchadas. Asimismo, es interesante una oposición sana que permita el diálogo e intercambio de ideas para el bien de todos los ciudadanos y en donde se respete la diversidad. Como expresó el investigador y periodista Washington Uranga: "La madurez democrática se demuestra buscando alternativas para construir y convivir en la diversidad, en la diferencia. Lejos de las agresiones sin sentido. A menos, claro está, que detrás de los insultos y bravuconadas haya una intención de avasallar la democracia y sus libertades. O que otros piensen que los importantes cambios y avances logrados en estos últimos años equivalen a una revolución. Ni una cosa ni la otra. Y, para todos, la convivencia en democracia, para el bien de todos y todas, debe comenzar por admitir los propios errores, los personales y aquellos atribuibles a las propias filas. Y agregar a lo anterior, como condimento indispensable, la sabiduría suficiente para no leer con perversidad que quien admite un error está dando signos de debilidad. Los únicos débiles son los incapaces de discernir y de construir con sentido democrático, solidario y ciudadano"Julián Lazo Stegeman
