LA PEOR JUSTICIA
Segúnlas estadísticas tomadas a partir del 22 de agosto de 2008 a marzo de 2012 por la Unidad Fiscal de Asistencia en Secuestros Extorsivos y Trata de Personas (UFASE), el 64% de los casos judiciales fueron por trata con fines de explotación sexual, el 5% con fines de explotación laboral rural, 1% textil y 1% mendicidad. Con respecto a la explotación sexual el 77% fueron víctimas femeninas.
. En el 70% de los casos, el reclutamiento fue por promesas de trabajo, un 8% por aprovechamiento de problemas familiares de la víctima y 8% inducción por relaciones sentimentales, y el 3% de los casos por la entrega de un familiar o un conocido. En cuanto a la nacionalidad de las víctimas un 31% de nacionalidad boliviana, 28% argentina, 21% paraguaya, 10% dominicana, 5% peruana, 3% colombiana y 2% uruguaya. El reclutamiento se da en un 83% en Argentina, un 12% en Paraguay, y un 1% en Bolivia. Mientras que el destino es 94% para Argentina, 4% Paraguay y 2% Chile.Estosdatos revelan que el problema de la trata de blancas no es sólo un flagelo en nuestro país sino que se da en toda Latinoamérica. Asimismo, ya ha sido revelado que en los territorios desarrollados como Estados Unidos o Europa estos negocios ilícitos están también asentados. Retomando específicamente el caso de Argentina, esta semana ocurrió un suceso tan estremecedor como nefasto que impactó negativamente en nuestra sociedad. La absolución de los 13 imputados en la causa abierta por el secuestro y desaparición de Marita Verón hace más de diez años en Tucumán, por parte de los jueces Alberto Piedrabuena, Emilio Herrera Molina y Eduardo Moreno pertenecientes a la Sala II de la Cámara Penal de dicha provincia, sólo encuentra su entendimiento en la podredumbre del sistema judicial argentino. El cual permanece signado por vestigios antidemocráticos y ligados a las peores mafias que puede haber en nuestra Nación. Estas, a partir del horrendo fallo de los jueces antes citados, han quedado en evidencia como un bloque de poder que sigue acumulando poderío por fuera de la ley en complicidad con los que supuestamente deben hacer respetarla. Este hecho, explicita la necesidad urgente de una reforma del sistema judicial verdaderamente profunda y que suprima todas las aristas oscuras que este posee actualmente. Más allá de la reforma a la ley 26.364sancionada en 2008 por impulso del Gobierno, que aumenta la protección a las víctimas y eleva las penas a los responsables del delito (lo cual no deja de ser positivo y ya posee media sanción del Senado y podría votarse el miércoles), el caso de Marita Verón no solo duele en toda la Argentina y representa simbólicamente a todas las mujeres que han sido secuestradas durante estos años sino que además, manifiesta de forma clara como el ámbito judicial está enquistado con los peores antros de corrupción e ilegalidad. Las personalidades antimorales y perversas que allí se ubican (tales como los jueces antes mencionados) lo único que generan son inseguridades, rencores y odios. Quedando esta última argumentación justificada por los incidentes tras el fallo en la Casa de Tucumán en Buenos Aires. Como afirma el escritor y periodista, Mempo Giardinelli: "Esta es la justicia (desde ahora la escribo con minúsculas) que tenemos. La que impera mayoritariamente en nuestro país.Única institución republicana que no fue democratizada en serio desde la recuperación de la Democracia. Y que junto con sus socias, las malditas policías y los malditos servicios penitenciarios provinciales, son las únicas que conservan intactas todas las taras formales y esenciales que les inculcó la dictadura.Porque la democracia significó profundos cambios institucionales en casi todos los órdenes: militares, educativos, de relaciones exteriores, de economía, de sociedad. Pero lo que no se tocó, ni se toca todavía, es lo que huele a podrido. Y este fallo -es un decir perfecto: fallo- está llenando de hedor a la Nación entera". Precisamente, la Justicia en Argentina sigue recordando los peores años de plomo fuera del sistema democrático, en donde los más poderosos sometían al resto con el apoyo de ésta. La ya expresada, se sigue constituyendo y regenerando como una institución perversa y frágil, en donde el "vale todo" consigue su mejor definición. Esta cuestión, reitero, requiere una modificación urgente y profunda. La tristeza que está viviendo Susana Trimarco en estos momentos y que cataliza en fuerza de voluntad para seguir con su lucha no es solamente de ella sino que se impregna en todas las familias que sufren por esta enfermedad social y en los ciudadanos que queremos un país pulcro judicialmente para lograr la mejor República posible. Como argentinos necesitamos atención, convicción y fuerza para hacer frente a este terrible problema y esperar que dentro de poco la Justicia actúe como realmente debe actuar.Julián Lazo Stegeman
