La pobreza y los ciclos políticos
Según las últimas mediciones de la Universidad Católica Argentina (UCA), el índice de pobreza aumentó 5,5 puntos en el primer trimestre del 2016. Asimismo, de acuerdo al informe de esta facultad, entre 2011 y 2015 la pobreza por ingresos pasó del 24,7% al 29,0% de la población. En sintonía con estos datos, las fluctuaciones en los índices de indigencia que arroja el estudio de la mencionada universidad también son llamativas. Se observa como entre los años 2011 y 2015 la indigencia por ingresos cayó del 6,1% al 5,3% de la población. No obstante, entre enero y marzo del corriente año la indigencia se catapultó del 5,3% al 6,9%.
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Dados estos datos, que van en paralelo y en coincidencia con otras estadísticas sobre el mismo tema, se puede brindar una serie de observaciones. En primer lugar nos encontramos en condiciones de decir que la pobreza es una realidad en nuestro país. Más allá de que esta afirmación parezca una obviedad, no faltan personalidades en los medios y en el cotidiano mismo que argumentan como ésta y la marginalidad no son temas graves ni preocupantes en la Argentina. En muchos momentos parece que esta contingencia social, profundamente presente en el territorio nacional, no capta la atención necesario y eficiente de las autoridades (sean del signo político que sean) ya que sólo se hacen eco de estas cuestiones en circunstancias electorales con eslóganes vacíos y sin sentidos. Que el Kirchnerismo y el Macrismo se atribuyan mutuamente, todo el tiempo, responsabilidades y culpabilidades sobre la pobreza es un síntoma claro de como se mueve la dirigencia política con respecto a esta problemática. En segundo término y en consonancia con lo recientemente expresado sobre la clase dirigente, debemos decir que tanto lo que se fue, como lo que está actualmente al mando de la Argentina, tienen adeudos con respecto al triste fenómeno del que estamos hablando en la medida que son ciclos políticos que dan pocas respuestas o casi ninguna sobre la cuestión. En un país donde hay tantos recursos (aunque parezca un lugar común ya que todos dicen lo mismo, no deja de ser cierto) están fallando las manos encargadas de hacerlos llegar a los mas necesitados. Las autoridades políticas se sumergen en disputas por el poder y se olvidan del potencial de nuestra Nación, perjudicando a sus ciudadanos en general y a los más pobres en particular. La pobreza viene desde hace años y muchos gobiernos han pasado sin poderla combatir. En este contexto, la falta de educación, la corrupción, el narcotráfico, la inseguridad (sólo por apuntar algunos de los tantos problemas que experimenta Argentina) se ven fomentadas para su crecimiento. ¿Por qué? Porque la miseria y la indigencia son caldo de cultivo para que estas problemáticas se propaguen. Para finalizar, considero oportuno citar las palabras del periodista David Cufré: "si el crecimiento económico no es inclusivo se agiganta la desigualdad. Eso es un fracaso. El modelo neoliberal de los '90 fue un fracaso, aun en los pocos años de expansión del PIB. Norma Plá podría atestiguarlo. La evaluación de si una política económica es viable o no debe considerar al conjunto de la sociedad. Que crezcan unos sectores y otros se hundan es sinónimo de fracaso. Es inviable. Si la idea es sacrificar generaciones para que otras puedan disfrutar del mítico momento de la bonanza, la pregunta sobre la viabilidad del modelo hay que hacerla a los que están en la trinchera".Julián Lazo Stegeman(Fuentes: Clarín, Página 12, UCA)
