Las estrategias electorales
De cara a las próximas elecciones legislativas de este año, el Kirchnerismo ya está en marcha con sus estrategias electorales. Muchos serán los obstáculos a superar (mayormente ubicados dentro del propio modelo de gestión K, principalmente los asuntos de la corrupción, la inseguridad- promulgado muchas veces desde los medios de comunicación opositores pero con real existencia y no como mera "sensación-, el tema de la inflación, entre otros) pese a que el oficialismo, como indican varias encuestadoras, sigue poseyendo una imagen positiva y una estructura de gobierno cuya plataforma está sumamente cimentada y expandida en el mapa de distribución del poder en la República Argentina. Es decir, que el Kirchnerismo es el único partido con gran caudal electoral en casi todos los distritos. Sus rivales son sólo en potencia, todavía ninguno parece situarse como competidor ya definido y fuertemente posicionado. Los integrantes de la oposición siguen cayendo en los errores de siempre: alianzas sin sustento, escasas propuestas programáticas, alineamiento con los intereses de los poderes de facto, etc. No obstante, el actual intendente de Tigre en la Provincia de Buenos Aires y candidato a Diputado Nacional, Sergio Massa, parece ser una excepción a la regla pese a que incorpora en sus listas a integrantes del PRO: adopta una postura y un discurso que no desconoce los logros de los mandatos Kirchneristas aunque tampoco se sitúa a favor de ciertas cuestiones polémicas como la reforma a la Constitución y a la reelección indefinida. Planteando así una táctica basada en provocar cambios dentro del panorama político que impera desde el 2003. De todas formas, queda un tramo por andar hasta las primarias del 11 de Agosto y las definitorias del 27 de Octubre. Massa, en este lapso de tiempo, debe competir contra Scioli y su candidato, Martín Insaurralde, sabiendo que si obtiene buenos resultados, se posiciona positivamente para los comicios electorales del 2015 (siempre y cuando no cometa los mismos errores que De Narváez luego de triunfar en las legislativas del 2009). El kirchnerismo, continúa con su estrategia de la "Década Ganada", levantando las banderas de su identidad, su confiabilidad, efectividad y la continuación de los logros obtenidos hasta el momento. Sin olvidarse, obviamente, de sus enfrentamientos con el Grupo Clarín. No obstante, la campaña K cae en el error de no referirse a las reformas, transformaciones e innovaciones que se necesitan. Por ejemplo, la regulación por ley y no por decreto de las Asignaciones Universales por Hijo, el control tributario a las multinacionales mineras y cerealeras, la revisión de los monopolios y oligopolios en los mercados de insumos que influyen en las cadenas de producción y son parte del problema inflacionario y la actualización del Impuesto a las Ganancias (lamentablemente el menos indicado para llevar a cabo esta petición es la cara más visible, el burócrata sindical Hugo Moyano). A su vez, dado que la figura de Cristina Fernández de Kirchner ocupa casi todo el entramado oficialista, los arcos Kirchneristas deben dar a conocer de forma masiva a sus candidatos afines, mayormente desconocidos. Este objetivo no parece tan complicado, dado que el Kirchnerismo goza de una vanguardia mediática y publicitaria que puede solventar esta contingencia. En fin, las cartas ya se van situando sobre la mesa, los candidatos y sus tácticas se van dando a conocer y el camino electoral de cara a Agosto y Octubre continúa su rumbo. Nada está definido ni determinado, sobre todo cuando hablamos de elecciones populares en un sistema democrático. Los resultados y el acierto o no de las hipótesis y sondeos se verán allí, en las urnas.Julián Lazo Stegeman
