LAS ESTRATEGIAS DE PERSUASIÓN Y CONVENCIMIENTO
Durante estas ultimas semanas, hemos presenciado las continuas apariciones de los spots publicitarios oficialistas en la TV Pública. Generalmente, en toda la programación de este canal, pero más específicamente mediante las transmisiones de “Fútbol Para Todos” (quedando en evidencia como el Gobierno Nacional utiliza este medio como aparato propagandístico para intentar volcar su ideología en la sociedad civil).
Desde la publicidad en contra de Macri por el tema de los subtes, pasando por la propaganda en detrimento de De la Sota por las jubilaciones de un sector de los cordobeses hasta el informe sobre el escándalo de la ex Ciccone en donde esta implicado Boudou, se puede observar una estrategia de comunicación diferente a la que plantea el ente opositor más fuerte: el Grupo Clarín. Ambas tácticas tienen el mismo objetivo. Es decir, apropiarse de los mecanismos de construcción de sentido de la sociedad Argentina. Por un lado, el Kirchnerismo pretende llegar a la audiencia a través de mensajes directos y explícitos, maquillados con toda una parafernalia que apunta a lograr una estetización de la política para situar los verdaderos dispositivos de poder y las herramientas de la batalla cultural que quiere ganar bajo un marco de ocultamiento basado en la belleza, el arte, la alegría y demás componentes persuasivos o de convencimiento positivos. El mensaje tiene importancia en la medida en que este rodeado de todo un aparato que le permita llegar a los espectadores de manera ágil e inmediata. Para situarse en la conciencia de ellos de un modo evidente y claro. No se puede soslayar que en la mayoría de las veces, la publicidad oficial mezcla ingredientes tanto persuasivos (acentuando en las facetas psicológicas del sujeto) como de convencimiento (socavando en las aristas lógicas del individuo), situándose siempre como los "buenos de la película", sin dejar atenuantes para otra interpretación o debate. Por su parte, el Grupo Clarín, plantea una planificación estratégica con códigos más sutiles e implícitos. Apelando a la pasividad de los sujetos, ignorando la capacidad de crítica de éstos. Este oligopolio, dirige sus mensajes mediante los diversos estratos que conforman el código televisivo en pos de lograr asentarse en el inconsciente de las personas. Básicamente, apela al mensaje oculto en sus discursos ya sean radiales, gráficos o televisivos (recordemos que ostentan 301 medios). Tratando de esconder el gran componente ideológico que estos poseen intrínsicamente. Para no intentar caer en las lógicas propagandísticas de estos medios de comunicación social, es imprescindible tener en cuenta el hecho de no perder la razón crítica ni la capacidad de debate. Porque si hay algo en común entre ambos bloques de poder, es el no querer dejar margen para el análisis, la polémica y la discusión. Procuran crear un sistema hegemónico en donde las reglas de conducta y comportamiento no toleren la actividad y la razón crítica de los sujetos. Desean que los mensajes penetren en los individuos de manera total y completa sin lugar a las dudas. Ante este panorama, es imprescindible la continua conversación en el cotidiano, que cada uno de nosotros intercambie opiniones con los demás en todo momento. No debemos posicionarnos en ningún extremo. Debemos ser pragmáticos y establecernos en lo que nosotros creemos (luego de un exhaustivo estudio) y no en lo que las instituciones dominantes pretenden hacernos creer. La voz popular no puede caer en las trampas que tienden las potencias políticas o mediáticas. Como dijo Noam Chomsky (importante lingüista y pensador contemporáneo):" la propaganda es a la democracia lo que la cachiporra al estado totalitario".Julián Lazo Stegeman
