LEVANTAMIENTOS Y SECUESTROS
Durante esta semana han sucedido dos acontecimientos que agitaron la agenda política del país, recordando, además, los peores momentos de las épocas mas duras de la Argentina. Por un lado, el levantamiento de los efectivos de Prefectura y Gendarmería por una cuestión salarial. Por el otro, el secuestro y amedrentamiento de Alfonso Severo, testigo en la causa del asesinato Mariano Ferreyra (militante del Partido Obrero) , en donde están imputados José Pedraza y otros seis acusados más.
En primera instancia, debemos decir que el conflicto con los prefectos y gendarmes comenzó por un decreto del oficialismo que instauraba un descuento fuera de lugar e indebido en los salarios de éstos. Lo cual marca que esta penosa situación fue generada por una impericia del Gobierno Nacional. No obstante, dado el contexto que se empezó a desarrollar posteriormente al establecimiento del mencionado decreto, con levantamientos y reclamos, el kirchnerismo actuó con habilidad para solucionar su error, dando marcha atrás con la medida y depositando los sueldos sin cambios respecto al mes anterior sumado al descabezamiento de las cúpulas de la Gendarmería y Prefectura. Pero no sólo sucedió esto sino que la oposición también jugó un papel clave firmando en Diputados (en conjunto con integrantes del FVP) el texto que indica que "los diputados nacionales representantes de los diferentes partidos políticos, instamos a los integrantes de las Fuerzas de Seguridad y otras a adecuar sus acciones a pautas de funcionamiento democrático y subordinación a las autoridades legalmente constituidas, en todo de acuerdo con la Constitución nacional". Precisamente, la legitima actitud de los prefectos y los gendarmes reclamando en contra de una resolución que perjudicaba sus salarios se vio empañada por las formas en que llevaron a cabo la protesta con paros y manifestaciones callejeras ya que la legislación Argentina no considera legal que las fuerzas armadas ejerzan medidas de acción directa. Eso esta fuera de la ley, es ilegal, excede y avasalla la Constitución, que quede claro. Pese a esto, el Ejecutivo debería recapacitar sobre este error cometido y las maneras en que hace política ya que los sectores nefastos y oportunistas siempre están al pie del cañón para aprovechar cada paso en falso que lleva a cabo. Ahora bien, este levantamiento produce ciertos miedos y suspicacias porque rememora los peores momentos de nuestra historia, con hombres armados y de uniforme tomando las calles. Pero además,porque recientemente en el tiempo, tenemos el antecedente internacional de lo sucedido en Ecuador cuando un intento de Golpe de Estado en contra del presidente Rafael Correa, comenzó de una forma similar, con sublevaciones en jefaturas de policías que se fueron expandiendo a lo largo de aquella Nación. En adición, la teoría de los "golpes blandos" se encuentra presente en América Latina e indica que las acciones desestabilizadoras ya no intentan lograr sus objetivos solamente a partir de las fuerzas armadas sino que, por ejemplo, las corporaciones mediáticas cumplen un rol importante, imponiendo su hegemonía en la sociedad civil para crear un ambiente de legitimidad para el golpe. Por eso, como ciudadanos debemos estar atentos y no posicionar como naturales e inofensivos ciertos comportamientos que parecen serlo pero pueden llegar a esconder algo mucho más oscuro. En estos días, presenciamos también el penoso secuestro de Alfonso Severo, testigo en la causa de Mariano Ferreyra. Más allá de que haya aparecido todo golpeado y maniatado pero con vida, el hecho no sólo representa un turbio incidente por lo que fue en si mismo sino que también verifica (como si a esta altura hiciera falta) la podredumbre mafiosa que hay en el sistema sindical argentino. Este secuestro nos lleva a meditar sobre múltiples hipótesis. Sin embargo, las más fuerte de ellas nos indica que todo sucedió para intentar asustar a Severo y que no declare en contra de los burócratas que están fuertemente implicado en el caso como José Pedraza. Y esto conduce a pensar sobre el gran poder que han ido acumulando durante todos estos años, acompañados con la complicidad y mesura del sistema político, las mafias sindicales. Las cuales se han convertido en verdaderos negocios corruptos en donde los intereses de los trabajadores son sola una excusa para llevar adelante intereses corporativos en la gestión pública de la representación laboral. Actualmente, como lo justifica el homicidio de este militante de izquierda y la intención de encubrir el crimen mediante perversos artilugios, se vuelve evidente como esta gran maquinaria corrupta, gremial y corporativista pretende ubicarse como una institución por encima del mismísimo Poder Judicial. Una posible explicación histórica de este fenómeno es que desde que el peronismo posicionó a los sindicatos como ejes claves de la construcción del poder, éstos han ido, mediante obtusos burócratas, degenerando el verdadero sentido de representar a los trabajadores que tanto había fomentado el General Perón. Con el correr del tiempo y los continuos golpes de estado mas la llegada de los modelos neoliberales, los trabajadores fueron marginados a lugares periféricos y sin importancia. Mientras que los "peces gordos", con una perversa percepción del pragmatismo, se fueron acomodando a los distintos escenarios políticos, sociales y económicos según lo marcara la coyuntura de esos determinados momentos. Y así, mediante conexiones y relaciones inescrupulosas fueron creando todo un "imperio gremial" que les permitió aumentar sus arcas económicas. En fin, en esta última semana fuimos observadores de dos hechos que nos recuerdan que los vestigios de las peores etapas de nuestro país todavía siguen vigentes. Y es el deber de nosotros, como integrantes de este pueblo republicano y democrático, no caer en los engaños de las clases dominantes ni hacerle el caldo gordo a los sectores golpistas y de derecha. Por eso es imprescindible evocar lo que dijo una vez el gran Salvador Allende: "la historia es nuestra y la hacen los pueblos".Julián Lazo Stegeman
