Ley Anti-despidos
En un contexto donde diversas fuentes y consultoras arrojan datos tales como que la cantidad de trabajadores asegurados cayó en 90.000 desde diciembre, donde en los primeros cuatro meses los despidos sumaron 139.396 trabajadores (nivel 48 veces mayor al año anterior), donde las suspensiones en abril del corriente año aglutinan 10.513 personas (superando en 35 veces al mismo mes del año 2015), en donde la inflación estimada del mencionado mes perteneciente al 2016 es del 7% (la mayor en 14 años), donde la proyección anual detalla un índice inflacionario del 40,2% y en donde el desempleo pasó a ser uno de los mayores temas de debate en la agenda nacional, la “Ley anti-despidos” aparece como una posible solución a esta contingencia. No obstante, ¿es realmente esto así?
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El Frente para la Victoria y sus aliados circunstanciales no pudieron este jueves lograr el quórum necesario, por lo que se obstaculizó en Diputados la sesión especial en la que pretendían discutir la "Ley anti-despidos", con media sanción del Senado y resistida por el Gobierno de Mauricio Macri. Esta situación genera que el debate se prosiga extendiendo y los interrogantes acerca de si la eficaz ejecución y función de esta normativa verdaderamente brindará respuestas. ¿El proyecto de ley es sólido? Personalmente considero que no dado que no es retroactivo (no se reincorporan los despedidos de los últimos meses), no incluye a los trabajadores en negro y tampoco ofrece respuestas concretas a las pymes. Asimismo se presenta otra pregunta más general: ¿Cómo afecta esta ley a las perspectivas de inversiones para la Argentina? Claramente la respuesta no es positiva, con este tipo de legislaciones las inversiones suelen caer dado que las empresas entienden que el contexto es poco propicio para realizar cualquier tipo de inversión. Pero entonces ¿cómo debería ser entendido este proyecto de ley? Sin lugar a dudas se puede comprender desde una visión que realmente intenta favorecer a los trabajadores. Sin embargo, no se puede desconocer que su tratativa también es utilizada como un medio de presión hacia el oficialismo por parte de la oposición política y la burocracia sindical. Históricamente se ha utilizado a los trabajadores como objetos en la puja por el poder, inclusive por fuera de sus intereses. Es así que se vuelve clave analizar si este asunto de la "Ley anti-despidos" escapa a esta lógica y quiere favorecer verdaderamente a los trabajadores o si, por el contrario, sólo es una herramienta más en la disputa por el poder. Ahora bien, ¿es un tema a tomar en cuenta lo que está pasando con el sector de los empleados? Por supuesto que si, pero con instrumentos eficaces y concisos. En esta semana el Presidente se reunió con un grupo de importantes empresarios para firmar un acuerdo donde se comprometen a "no reducir los planteles de empleados en los próximos 90 días". Francamente este arreglo no otorga respuestas a nada y no se ubica en los instrumentos eficaces y concisos que antes mencioné. El claro ejemplo está en que metalúrgicos, textiles, mineros y bancarios denunciaron bajas y suspensiones en sus respectivos gremios apenas días después de haberse firmado el compromiso. Para solucionar este tema se requiere una medida de fondo que vaya más allá de una ley que si se resulte será a través del maniqueo legislativo y seguramente será vetada, como ya anuncian varias voces de "Cambiemos", para seguir dilatando el conflicto y la polémica. Es imprescindible que haya una fuerte posición política del Ejecutivo a favor de los trabajadores en todos los niveles del país para lograr el equilibrio que los laburantes se merecen.Julián Lazo Stegeman(FUENTES: Clarín, Página 12, Libres del Sur)
