Paro nacional de mujeres
La existencia real, anclada en las condiciones sociales, determina al signo para que éste refleje y refracte otra realidad que va más allá de su componente material. En este contexto, la palabra es la muestra más importante de las transformaciones sociales ya que la ideología social se manifiesta en el exterior, es decir, en la palabra y en la acción. En línea con estas apreciaciones, el enunciado “Ni una Menos” y el Paro Nacional de Mujeres llevado adelante el último miércoles señalan el incipiente desarrollo de un cambio de paradigma en la sociedad de nuestro país. Un cambio de mentalidad con respecto a la femineidad que promete terminar con ciertos escollos de un entorno machista, degradante y agresivo.
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El lingüista ruso, Valentín Voloshinov, expresa que "en cada etapa evolutiva de la sociedad existe un círculo de temas expuestos a la atención de ésta, sobre ellos se deposita un acento valorativo. El signo se crea entre individuos en un medio social. Por eso todos los acentos ideológicos, aun cuando los produzca una voz individual aparecen como acentos sociales que pretenden lograr un reconocimiento y que se imprimen en el exterior, sobre el material ideológico". Precisamente lo que sucede con el "Ni una Menos" es la puesta en relevancia de una contingencia que por muchos años permaneció oculta y camuflada: el destrato hacia las mujeres y todo lo que tenga que ver con lo femenino. Lo que esta sucediendo aquí es el paulatino corrimiento del acento valorativo social ubicado sobre un eje machista hacia un fundamento más igualitario. Es cierto que aún falta mucho, sin embargo, son estas manifestaciones las que comienzan a desandar el largo camino hacia una salida emancipatoria en lo relacionado a la mujer. Es interesante resaltar de estas transformaciones cómo se tratan diversos temas en los medios. Un claro ejemplo es el hecho de que se haya dejado de denominar como "crimen pasional" a los femicidios. ¿Dónde radica la importancia de esta situación mediática? El intelectual jamaiquino, Stuart Hall, esgrime que "los medios de comunicación sirven para realizar el trabajo ideológico crítico de clasificar el mundo dentro de los discursos de las ideologías dominantes". Entonces al analizarlos y observar como se sustituyen ciertas denominaciones por otras, se percibe como diversos discursos machistas-dominantes comienzan a ser reemplazados. Se podría decir que el "metamensaje" que sobrevuela por encima de las coberturas mediáticas y toda la sociedad en general empieza a cambiar. "Ni una Menos" es un enunciado que intenta romper con el sentido común, que según Antonio Gramsci, "es la concepción del mundo típica de las clases subalternas compuesta por un agregado caótico de concepciones del mundo heterogéneas, acríticas, incoherentes, fragmentadas y sedimentadas desde épocas pasadas". Un sentido común que privilegia al hombre, cosifica a la mujer y denigra todo lo relacionado a la femineidad. Desde hace muchísimo tiempo se ha instaurado en la sociedad una hegemonía, o sea, dominación simbólica, configurada en una visión machista y patriarcal del mundo y, a su vez, asentada en el ya mencionado sentido común. Justamente aquí es donde radica la importancia de desgajarlo para confeccionar otras estructuras valorativas que pongan el acento en el respeto por lo femenino. El Paro Nacional de Mujeres revestido de la significación que le brinda el "Ni una Menos" fue una imponente manifestación encabezada por las mujeres de nuestro país, las mismas a las que violan y/o matan así sin más. Es sumamente clave entender la magnitud de este problema como también es imprescindible comprender que lo sucedido el último miércoles fue algo histórico para la Argentina. Finalmente cabe expresar que para que los males hacia ellas cesen se requiere un cambio de mentalidad a nivel social, de manera sustancial y urgente.Julián Lazo Stegeman(Fuentes: Clarín, Página 12)
