Política y sospechas
Entre imputaciones, detenciones, sociedades offshore, paraísos fiscales, presunciones de lavado de dinero, empresarios “amigos” y sospechas de corrupción, la escena política en la República Argentina atraviesa un momento donde la clase política y la empresarial ligada a ésta se encuentran circulando por terrenos pantanosos y complejos.
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Con las 12 de horas de declaración de Leonardo Fariña finalizó la peor semana para Lázaro Báez desde 2013 cuando se inició la causa por presunto lavado de dinero. Tanto él como su hijo, Martín Báez (el cual tiene consigna policial), fueron indagados mientras que el propio Lázaro, en medio de una relación cada vez más desgastada con la familia Kirchner, quedó detenido y preso. Pese a que estas jornadas configuraron una larga semana para él, los días venideros serán aún más complicados para el empresario, todo hace pensar que será procesado. También en estos días, la difusión de los Panamá Papers, es decir, los millones de documentos del estudio Mossack Fonseca, dedicado a la formación y registro de sociedades en el extranjero, dejó en evidencia a decenas de miles de personalidades del mundo empresarial, político, deportivo y demás. Entre los más destacados se encuentra el Presidente de la Nación, Mauricio Macri. Pese a que las offshore en "paraísos fiscales" no son ilegales, muchos casos de esa polémica industria sirven para el disimular a gran escala, evadir impuestos, esconder y financiar fortunas no declaradas o mal habidas, entre otras cosas. Asimismo y pese a que Macri se muestra tranquilo y en plena disposición de la Justicia, la situación judicial no es tan sencilla. El constitucionalista Eduardo Barcesat argumentó que "que el hecho de constituir una sociedad offshore al menos pretende evadir impuestos, y cuando ocurre este montaje, comete un delito de evasión fiscal agravada". En definitiva, sólo restar esperar como operará la Justicia en uno de los temas más importantes de los últimos tiempos. El periodista Eduardo Castilla explica el contexto actual del escenario político de una manera magistral, por esto considero pertinente cerrar la columna del día de hoy con sus palabras: "La "guerra" sucia entre oficialismo y oposición se libra en el terreno de las acusaciones mutuas. Acusaciones que ponen de manifiesto la podredumbre de un régimen político y social que no puede prescindir de la corrupción en sus múltiples formas. Los amigos del poder cuentan con la bendición del mismo, tanto en el momento de iniciar los negocios como a la hora de protegerlos. El "capitalismo de amigos" del kirchnerismo solo tiene matices discursivos con el que ejerce el macrismo.Que las denuncias de Lázaro Báez abran la posibilidad de implicar la cárcel para Cristina Fernández no es solo producto de una operación política sino también resultado de un sistema ampliamente ramificado de corrupción. Los nombres de Ricardo Jaime, Amado Boudou, Julio de Vido, Felisa Miceli y ahora Lázaro Báez, entre otros, son la expresión de un mecanismo de gobierno donde el enriquecimiento individual de múltiples funcionarios y amigos del poder, estuvo mediado por un discurso progresista.Para el macrismo, el escándalo que revelan los Panamá Papers pone en cuestión su discurso sobre la "transparencia". La votación de ayer en la Cámara de Diputados tiene un valor casi estratégico, al quedar al desnudo, cada vez más, que gran parte de los funcionarios de la nueva administración figuran en las listas de los paraísos fiscales.La corrupción es congénita al capitalismo. De allí que no puede ser combatida sin tocar de raíz sus verdaderas causas: el entrelazamiento completo del aparato estatal con los intereses de esa minoría social que constituye la clase capitalista".Julián Lazo Stegeman(Fuentes: La Nación, Infobae, Página 12, La Izquierda Diario, Clarín)
