Presión fiscal
Desde comienzos de este año, Argentina adquirió la mayor presión tributaria de América latina, inclusive por arriba de los países más desarrollados. A su vez, configura una significativa disposición regresiva de los impuestos, con el mayor peso de la recaudación sobre las tributaciones que paga toda la población.
Un estudio producido a principios del 2014 por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Centro Interamericano de Administraciones Tributarias (CIAT) muestra, según cifras oficiales, que nuestro país poseía a fines de 2012 una presión tributaria de 37,3%, frente a la media de 20,7% de América latina y de 34,1% de los países de la OCDE. A finales de 2013, la presión impositiva terminó en el 40% del PBI, siendo, comparativamente, la clase media la mayor aportante. Según este informe, "en el período 2007-2012, 11 países registraron aumentos. El mayor se dio en la Argentina (8 puntos porcentuales), seguido por Ecuador (7 puntos) y Paraguay (4 puntos)". En este sentido, el estudio expresa que "luego del sólido crecimiento de los últimos 20 años, los impuestos generales sobre el consumo (principalmente el IVA y los impuestos sobre las ventas) representaron 33,8% de los ingresos tributarios de los países de América latina y el Caribe en 2011, frente a 20,3% de los países de la OCDE". Las tributaciones sobre la renta y las utilidades llegaron al 25,4% a nivel regional y al 17% en la Argentina, frente al 33,5% de la OCDE y por debajo de los niveles adquiridos por países vecinos como Chile, Colombia y Perú. Sin lugar a dudas, el aumento de la presión fiscal tiene sus causas en los ajustes pocos concisos de los mínimos no imponibles en el impuesto a la renta, la no aplicación de ajuste por inflación en el mismo tributo y la inexactitud de ajuste de los mínimos en otros gravámenes. Asimismo, se agregaron más contribuyentes de incierta capacidad de desembolso en algunos impuestos, como en Ganancias y Bienes Personales. Por otra parte, el incremento en la presión fiscal se debe, igualmente, a los substanciales incrementos a nivel provincial, como Ingresos Brutos y, además, las tasas municipales a niveles locales. El IVA es otro aspecto a tomar en consideración ya que es sumamente regresivo. En todo éste entramado impositivo, se torna complicado justificar esta elevación de la presión fiscal para una Nación en vías de desarrollo debido a que la eficacia del gasto también es cuestionable, tomando en consideración los servicios que ofrece el Estado. En adición, la carga no está distribuida muy equitativamente, ya que el sector formal es el que sobrelleva la mayor parte de esta presión. En conclusión, el sistema tributario de nuestro país necesita un examen profundo para una reforma impositiva en todas sus aristas, para lograr una carga equitativa de los mismos.Julián Lazo Stegeman
