¿Qué son los fondos buitre?
Dada la magnitud que ha alcanzado el concepto de fondos buitre, holdouts o fondos de capital de riesgo en la agenda pública-económica de nuestro país y el resto del mundo, es imprescindible desmenuzar ésta significación y comprender a que se refiere.
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La coyuntura económica está centralizada en Argentina desde que se diera a conocer que nuestro Gobierno Nacional y los fondos de capital de riesgo NML Capital y Elliot Management no lograron llegar a un arreglo sobre el desembolso de los varios millones de dólares que Argentina debe a los denominados fondos buitre. Estos últimos, se tratan de fondos que se proponen comprar la deuda de empresas, economías o Estados cercanos a la quiebra que después recobrarán con intereses altos. Análogos a los animales carroñeros, estos fondos de capital buscan recursos en descomposición de los que puedan sacar provecho. Los fondos buitre suelen invertir en deuda pública al 20% o 30% de su valor nominal, la denominación "holdout" (el que se queda fuera) describe fehacientemente el perfil de estos acreedores que no aceptan las reestructuraciones del pago de la deuda que generalmente se hacen, situándose al margen de las negociaciones con el objetivo de cobrar el 100% del valor prestado, llegando a presionar a través de los tribunales, como ha sido el caso con nuestro país. Históricamente, estos fondos comenzaron a cobrar relevancia durante la crisis de "los bonos basura" en los años 80, también en la crisis de México del Fobaproa en los 90 y en la de 2008 en Estados Unidos. Se tratan de auténticas maquinarias financieras para extraer réditos a las cuales los inversores recurren usualmente ya que se tratan de fondos de inversión libre. Sus directivos son las personalidades más poderosas e influyentes del mundo financiero. Con respecto a la Argentina, los holdouts consiguieron una porción importante de nuestra deuda a muy bajo precio y buscaron saldarla en 2001, fecha en donde se desarrolló la fuerte crisis económica nacional. El llamado "corralito", hizo que el Gobierno de aquel entonces firmara la suspensión de pagos sobre una deuda de 102,000 millones de dólares que Argentina debía a los acreedores. Este impago se conoce con el término de default y fue el más grande de la historia del país. Posteriormente, el gobierno argentino pudo reestructurar un gran porcentaje de la deuda en 2005 y 2010, con una reducción de la quita de deuda del 65% por parte de más del 92.4% de los acreedores. No obstante, los fondos buitre no aceptaron el convenio económico. La tensión generada entre acreedores y deudores produjo que estos fondos llevaran al Gobierno Nacional a los tribunales en un litigio que hasta el momento parecen haber ganado NML y Elliot Management. El juez Thomas Griesa solicita que Argentina pague a todos los prestamistas por igual, incluidos los que rechazaron la negociación de la deuda, colocando al país en una plausible situación de impago "default". En el caso de Argentina es la empresa American Task Force (AFTA) la que engloba a NML y Elliot Management, los dos fondos buitres más grandes que actúan con domicilios en paraísos fiscales. A la cabeza de AFTA encontramos a Robert Shapiro, ex funcionario del ex presidente Bill Clinton. A su lado trabaja el dueño de NML, Paul Singer, poderoso financiero estadounidense que maneja una fortuna de 15,000 millones de dólares gracias a los fondos de capital de riesgo. Además de ser uno de los financiadores más importantes de la campaña del Partido Republicano de EEUU, Paul Singer es conocido por haber obtenido cifras millonarias en beneficios de deuda de países como Perú o Congo. De los 5 millones que pagó por la deuda peruana, el país sudamericano terminó devolviéndole a Singer 58 millones de dólares. En Congo de los 2.3 millones invertidos, NML obtuvo un beneficio de más de 100 millones de dólares. Según cifras del Banco Mundial, más de un tercio de estos países que han cumplido los objetivos de sus programas de reestructuración de deuda han sido blancos de más de 26 fondos buitre, quienes han cobrado hasta un total de 1,000 millones de dólares.Julián Lazo Stegeman(Clarín, Página12, La Nación)
