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REINTERPRETAR CIERTAS CUESTIONES
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El kirchnerismo es una fuerza política que surgió a partir de lo que fue la crisis Argentina del 2001, cuando los modelos neoliberales que imperaban hasta ese entonces tuvieron su final abrupto mediante la presión de una sociedad que rogaba por mejores condiciones de vida. Desde el 2003, con la asunción de Néstor Kirchner como Presidente de la Nación, se comenzaron a percibir cambios positivos en nuestro país mediante la incipiente vuelta al Estado de Bienestar (liquidado durante la década de 1970), la reconstrucción de la industria nacional tan bastardeada por el neoliberalismo, el retorno del Estado y la política por sobre el mercado y la economía, el desendeudamiento y la reconstitución de un fuerte mercado interno entre otras medidas de índole keynesiana. Es decir que mediante el "Warfare State" complementado por el modelo económico ideado por el intelectual John Maynard Keynes, el Frente Para la Victoria supo sentar las bases para la reactivación de un país que se encontraba totalmente estancado. Nadie puede negar esto. Es mas, ni siquiera el conflicto con el campo y la cantidad de aristas confusas que trajo, en adición a los intentos desestabilizadores de lo grupos mediáticos hegemónicospudieron evitar la relección de la presidente Cristina Fernández con el 54% de los votos en los comicios electorales del 2011. Sin embargo, actualmente, ya en el tercer mandato kirchnerista, se empieza a sentir en el ámbito político un desgaste en el oficialismo debido a distintas circunstancias y contingencias: la inflación que continuamente ataca el bolsillo de los argentinos, la corrupción que sigue opacando la historia de nuestro país, la inseguridad que se mantiene imperando entre nosotros y las contradicciones, falta de controles y poca eficiencia en algunos sectores tales como las trabas a las importaciones de ciertos elementos que no se consiguen en el territorio nacional y el poco control impositivo a las multinacionales mineras y cerealeras son algunos de los problemas que pueden hacer temblar la continuidad del FPV como autoridad democrática ejecutiva. El peligro de esta situación radica (además de los padecimientos que podemos llegar a sufrir los ciudadanos) en que los bloques de poder más conservadores, reaccionarios y de derecha, pueden aprovechar esta "estructura de posibilidades" para intentar ubicarse nuevamente en el poder a través de la erosión completa de un modelo que con sus respectivas paradojas, plantea alternativas políticas tendientes a la inclusión y justicia social en convivencia con el apoyo hacia las clases populares y poco favorecidas. Asimismo, este gobierno goza del rol de representar la mayoría del clamor popular, lo cual le permite sostener y efectuar el verticalismo político que tanto lo caracteriza.A mi entender, es pertinente redireccionar el rumbo de esta gestión para subsanar los asuntos que afectan negativamente al imaginario colectivo y así evitar que los agentes diestros, ansiosos de poder, logren acapararlo. Como ya expresé, la inflación, la corrupción e inseguridad, entre otros, exigen un replanteamiento. Es innegable que kirchnerismo sentó las bases para un cambio, como tampoco se puede hacer caso omiso a que ha errado el camino en diversas cuestiones. La clave está en revertir y revisar estas últimas para continuar con un proceso que con sus logros y fracasos en conexión con la buena coyuntura internacional que experimenta, ha sido lo mejor desde la vuelta de la democracia.Julián Lazo Stegeman
