Ricardo Jaime y la corrupción política
¿Por qué es importante la no perpetuación continua de una gestión de gobierno? Entre otras cosas porque es necesario que los oficialismos cambien para que se desnuden sus falencias, las cuales son ocultadas muchas veces en detrimento de las instituciones, la ciudadanía y la República misma, con el objetivo de seguir ostentando el poder e inclusive seguir en el triste desarrollo de actividades corruptas.
:format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/023/0000023357.jpg)
En estos últimos días, el juez federal Julián Ercolini ordenó que Ricardo Jaime debe ser detenido para ser indagado por diversas razones, entre las cuales asoman las tres condenas que acarrea por intento de robar evidencia en un allanamiento, por haber recibido coimas de parte de los empresarios a los que estaba comprometido a controlar siendo funcionario y por las responsabilidades que le pesan en la Tragedia de Once. Asimismo está implicado en la causa por la polémica compra de trenes europeos y porque ha llevado adelante diferentes delitos ligados a la corrupción que le posibilitan tener medios económicos capaces de hacerlo esquivar la acción de la Justicia. Si bien esta detención del ex funcionario K abre una pequeña esperanza para que de una vez por todas se sancione la corrupción en la Argentina, no debemos soslayar que por motivos propios o ajenos la Justicia en nuestro país funciona de manera lenta, muy por detrás del dinamismo que los tiempos políticos y sociales necesitan. Varios han sido los políticos adheridos a actividades ilícitas en estas épocas, no obstante son pocos los que han recibido el accionar del Poder Judicial. Claro está que en un Estado republicano todos los individuos deberían ser iguales ante la ley, la experiencia y la práctica demuestran que ésto está muy lejos de ser cierto. Por esta razón llama mucho la atención cuando un político o un empresario, por ejemplo, reciben el peso de la ley. El artículo 261 del Código Penal marca que "Será reprimido con reclusión o prisión de 2 a 10 años e inhabilitación absoluta perpetua, el funcionario público que sustrajere caudales o efectos, cuya administración, percepción o custodia le haya sido confiada por razón de su cargo. Será reprimido con la misma pena el funcionario que empleare en provecho propio o de un tercero, trabajos o servicios pagados por una administración pública". Es cierto que una de las investigaciones en contra de Ricardo Jaime radica en el mencionado articulo, ahora bien, ¿cuántos funcionarios más deberían experimentar lo que dice el Código Penal? Sin lugar a dudas tendrían que ser varios, sucede que la Justicia muchas veces paga por lenta e ineficiente atentando contra la propia doctrina republicana. Parece raro leer en la columna del día de hoy, luego de las sanciones a Jaime, las críticas esgrimidas aquí en contra del accionar judicial. Sin embargo considero pertinentes efectuarlas en estos momentos debido a que el árbol no debe impedirnos ver el bosque. Muy bien que se le haya aplicado el peso de la ley a este ex funcionario corrupto, pero esto no debe terminar acá, son muchos más los que faltan y tampoco se pueden ni se deben desconocer los defectos de la Justicia en nuestra Nación. Es imprescindible hacernos respetar como pueblo y no desconocer estas cuestiones. Para finalizar quiero agregar que hay algo peor que un político corrupto, esto es una ciudadanía que lo ignore, lo avale o lo justifique.Julián Lazo Stegeman(Fuentes: La Nación, Infobae, Página 12)
