Separar la paja del trigo
Cada vez que se analiza un acontecimiento social, es clave determinar los actores en disputa, como también la trama política, económica y social en la que el determinado evento se inserta. La marcha del 21 de febrero pasado significó la convergencia de distintos segmentos de la sociedad de nuestro país en reclamo al actual Gobierno Nacional, en un contexto de dificultades económicas como la baja en el consumo, sucesivos despidos, la suba de la inflación, el aumento en la toma de deuda para la financiación del déficit, la fuga de divisas, entre otras. Si bien la mencionada marcha fue dirigida por las centrales sindicales, contó con el apoyo de sectores políticos y sociales que convergieron en diferentes puntos en contra del modelo económico-político del Macrismo.
:format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/157/0000157701.jpg)
El "21F", entonces, se caracterizó por ser un evento de protesta organizado por el sector sindical, fundamentalmente Hugo Moyano, en contra del gobierno de Cambiemos en un contexto político, económico y social signado por los vaivenes apuntados en el primer párrafo. En referencia a los actores en disputa, estableceré primeramente algunas líneas en relación al cuerpo sindical que lideró la marcha. El 21 de febrero dejó expuestas algunas aristas del sindicalismo argentino que serán claves para entender el devenir político de éste. Primordialmente se visibilizan dos: 1) Hugo Moyano sigue manteniendo la manija del poder sindical en la Argentina en alianza con las dos CTA, (la de los Trabajadores y la Autónoma) y 2) si bien esta primera mirada es cierta, no se puede omitir que el campo gremial en nuestro país está dividido. Esto se ilustra con la ausencia en el pasado miércoles de los sindicatos de Comercio, Construcción, Empleados Públicos, Gastronómicos, Metalúrgicos, Sanidad y la Unión de Tranviarios Automotor (UTA). En este sentido, a Cambiemos se le presenta un panorama favorable en la medida en que dos de sus principales oposiciones en la puja por el poder, el peronismo y el sindicalismo, no logran organizarse internamente para configurarse de cara al Macrismo como una opción fuerte y factible que le dispute las estructuras tan necesarias para lograr un poderío concreto en la política. Si bien la cantidad de gente en el "21F" fue sumamente considerable, no alcanza sólo con grandes despliegues en la calle. Debe quedar claro que la disputa por el espacio público adquiere un sentido pleno cuando lo que allí se despliega también goza de una organización potente que aglutine los elementos políticos y sociales circulantes en ese entorno, en pos de generar una fuerza capacitada concisa para, como ya expresé anteriormente, la disputa por el poder. En este análisis no se puede soslayar la figura de Hugo Moyano. Envuelto en diversas cuestiones judiciales, a su vez, se erige como un burócrata sindical que negocia y se enfrenta a los poderes de turno. Como ejemplo, vale recordar que a inicios de la gestión Macrista, Moyano no mostró una postura combativa. Es más, en épocas K, cuando el líder de Camioneros realizaba marchas y protestas al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, el mismo Mauricio Macri se expresaba a favor del sindicalista. Es decir, entonces, que el actual Presidente de Independiente tuvo y tiene comportamientos históricamente ligados a los burócratas sindicales que han pasado por la Argentina. Muchas veces negociando con poderes que claramente no beneficiaban ni favorecen a las clases trabajadoras. Si bien ahora marcha en contra de Cambiemos, no se debe olvidar que hasta hace no mucho se mostraba con el Presidente de la Nación en nítidas muestras de apoyo. Dirigiendo ahora el análisis al otro actor en este evento político, el Macrismo, se debe señalar, a mi entender, un grave error: subestimar lo que sucede en la calle. Lo que pasó el 21 de febrero fue una importante movilización en contra de su modelo político y económico. Si bien la manifestación estuvo liderada por Hugo Moyano, el Gobierno debe interpretar correctamente lo que ocurrió el miércoles para comprender que ciertas medidas que está llevando adelante provocan malestar en vastos segmentos de la sociedad. Varios de éstos se representaron en el "21F", por lo cual deslegitimar esta reivindicación no sería lo aconsejable. En fin, como dice el refrán, hay que separar la paja del trigo, si bien la figura de Moyano se hunde en profundas contradicciones, la marcha que lideró acaparó a sectores que no la están pasando bien con estas políticas del Macrismo. Es fundamental que el Gobierno posea el tacto social necesario para que cualquier gestión gubernamental funcione correctamente. Debe quedar claro: la manifestación no fue legítima por la figura del burócrata sindical sino por las problemáticas que muchísimos trabajadores allí denunciaban.Julián Lazo Stegeman
