Suba de tarifas y clase media
Realizar un análisis político (sin soslayar el económico) de lo que significa la suba de tarifas, la cual afecta a miles de usuarios en el país, se vuelve importante debido a que es un tema que está en la agenda del oficialismo actual. Desde este espacio saben que el “tarifazo”, como lo hizo notar la reunión llevada a cabo esta semana por el Presidente Mauricio Macri, el titular del radicalismo Alfredo Cornejo, el Jefe de Gabinete Marcos Peña y el resto de los jefes de bloque del Macrismo, puede complicar las pretensiones políticas de Cambiemos de cara al futuro.
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Desde esta perspectiva política, es oportuno tomar en consideración dos conceptos claves: la noción de "campaña permanente" y la de "clase media". ¿Por qué son importantes? La primera concepción hace referencia a una estrategia de comunicación política preponderante en Cambiemos; la segunda, porque es el segmento desde donde el Gobierno Nacional consiguió más votos en las sucesivas elecciones. El especialista en comunicación política Antoni Gutiérrez-Rubi dice lo siguiente a propósito del primer concepto: "el concepto de campaña permanente no es nuevo, ni mucho menos. A mediados de la década de los setenta, Patrick Caddell trataba de explicar al presidente Jimmy Carter la importancia de que un gobierno estuviera en campaña continua si quería conservar el apoyo popular. Algunos años después, Sidney Blumenthal redefinía la idea y lanzaba The permanent campaign. En este libro se describía la campaña permanente como "el fenómeno en el que gobernar se vuelve una campaña perpetua". El concepto, en sus primeros años, no tuvo gran repercusión. Fue a partir de los años noventa, cuando Bill Clinton decidió conservar su "war room" de campaña y rodearse de un considerable número de asesores —el mismo Blumenthal se sumó a su equipo en 1997—, cuando comenzó a hablarse de la campaña permanente. Un comité de expertos en estrategia y demoscopia asesoraba a Clinton hasta en las decisiones que parecían más banales... como sus vacaciones. Con el paso de los años, analistas y académicos fueron identificando campañas permanentes en muchos otros gobiernos nacionales (Tony Blair, Silvio Berlusconi, George W. Bush, Barack Obama, etc.). La campaña permanente se instituyó como la respuesta de los gobiernos al debilitamiento de la identificación y afiliación partidaria, como la reacción política a una ciudadanía que se volvía cada vez más independiente y volátil. Los gobiernos encontraron en la campaña permanente una forma de conservar el apoyo conseguido en las elecciones y/o de conseguir nuevos". Entonces, podemos establecer que esta noción alude a que un determinado Gobierno, luego de ganar las elecciones, debe seguir con su campaña político en pos de no perder su electorado y evitar el profundo desgaste de su gestión. Cambiemos efectúa un continuo uso de la campaña permanente, un claro ejemplo de esto es que actualmente continúa con los famosos "timbreos". Por otro lado, se ubica la "clase media": la importancia de esta noción, como ya se mencionó, radica en el hecho de que es el segmento social donde el Macrismo obtuvo más votos. Asimismo, ésta se liga con la concepción explicada por Gutiérrez-Rubi ya que la mayor parte de la estrategia de campaña permanente ideada por el Gobierno apunta a este sector social. Entonces, en este punto, se despierta el siguiente interrogante: ¿hasta qué límite se puede llevar adelante una estrategia de comunicación política cuando los factores económicos exponen una realidad que afecta a muchos votantes? Claramente, el asunto de la suba de tarifas está impactando negativamente en la imagen de Cambiemos, una muestra de esta situación fueron las manifestaciones en distintos puntos del país, en donde la ciudadanía exhibió su malestar por el "tarifazo". En esta parte, es fundamental destacar que varias de esos mensajes de descontento se dieron en segmentos donde el Macrismo suele tener mucha imagen positiva, o sea, la clase media. ¿Qué se quiere destacar con esto? Que una estrategia de comunicación se puede llevar adelante en la medida en que los factores estructurales de una sociedad se lo permitan. Cuando existen muchos ciudadanos que no pueden pagar sus tarifas por un aumento directo y sin matices, la estrategia de campaña permanente no podrá tapar los huecos de una medida económicas que muchos dicen que es necesaria pero que, a fin de cuentas, son los ciudadanos los que se ven fuertemente afectados al no poder cubrir los gastos para sobreponerse a necesidades tan importantes como las energéticas. El tema energético en la matriz económica Argentina era una cuestión a reacomodar, nadie lo podría negar, las cuentas nacionales dan pauta de esto. En este sentido, no sólo se requiere un equipo de especialistas para resolver el asunto. Sino también un grupo humano con un plus de sensibilidad social para entender que en la medida en que se ajusta sin contemplar los elementos estructurales de nuestra sociedad, las consecuencias pueden ser complicadas para los usuarios. En este contexto, no hay estrategia de comunicación que valga, cuando la gente se ve afectada para solventar sus necesidades no se puede disimular. El Macrismo debería tomar nota de esto no sólo por una cuestión macroeconómica importantísima en términos del bienestar social, sino también en términos políticos, para que su electorado de clase media no se observe perjudicado y sus votos no comiencen a esfumarse de cara al futuro.Julián Lazo Stegeman(Fuentes: Clarín, Página 12, Gutierrez-Rubi.es)
